Portada > Del Colegio > Curso 1967-68

 

Clausura oficial del curso 67-68

Programa del acto que tuvo lugar en el Cine Roma a las 22 horas el 17 de junio de 1968

Acto académico

1.- Presentación, por D. Teodoro Bajo Rodríguez.

2.- Memoria del curso académico 67-68. P. José Luis García Rodrigo, Prefecto de estudios.

3.- Conclusión, por Fernando Mayordomo Fernández.

4.- "Ultimas Palabras", por Bernardo Cuenca Richart.

5.- Imposición del Cordón de San Antonio de Antiguo Alumno a los de 6º curso.

6.- Proclamación del Rey, Virrey y Príncipes, en el Certamen de Catecismo de los Cursos de Primaria.

7.- Reparto de Premios y Diplomas.

8.- Alocución, de D. Emilio Cogollos, Presidente de la Asociación Católica de Padres de Familia de nuestro Colegio.

10.- Clausura Oficial del curso 1967-68, por el M. R. P. Joaquín Sanchis, Ministro Provincial.

Conclusión

Hoy me asomo a estas líneas a la altura de mis dieciséis años y de mi recién terminado Bachillerato.

He dejado de ser un niño y estoy comenzando a cuajar en mi espíritu la conciencia de hombre. La noto forjarse en mi interior a medida que mi nivel de asombro por lo maravilloso de este mundo va cobrando hondura.

Hemos finalizado un curso. A lo largo de él hemos ido como escalando una empinada montaña. Unos regularmente, otros con altibajos y caídas, pero por fin hemos llegado a la cima, como empecé diciendo.

Esta se constituye punto de partida para alcanzar cimas más altas ante la la nueva perspectiva universitaria que se nos abre, para la cual poseemos una multiplicada serie de ideas que hemos adquirido en nuestro Colegio, además de unas sanas creencias que han de sustentar nuestra vida.

Ahora, como aprendices de hombres, enderezamos nuestro «porqué» hacia objetivos más nobles y substanciales para ir poco a poco tomando conciencia de nuestra realidad de estudiantes que somos, cerca ya de la Universidad donde vamos a sentir florecer nuestra vida. Adonde llegaremos poseídos de una base cultural en busca de la escalada de otra cima y de una base espiritual en donde Dios nos está respondiendo por la vía de la fe, inserta en nuestra alma desde el primer día de Colegio, en donde nos hemos enamorado de esa forma de amor que es el conocimiento.

No sé por qué camino, de los muchos que puede seguir nuestra inteligencia, nos llevará al cabo de nuestra vocación, pues aunque somos apenas preuniversitarios en ciernes nos conviene considerar ya nuestra juventud como nuestra gran esperanza.

Voy a finalizar deseando suerte a los compañeros, y en lo que respecta a mí, sea cual fuere el rumbo de mi vida intelectual, hay unos temas que siempre estarán presentes en mí: el amor a Dios, a la patria y al Colegio.

FERNANDO MAYORDOMO

Últimas palabras

por BERNARDO CUENCA RICHART

Un nuevo curso ha terminado. ¿Constituye esto algo extraordinario? Sí y no.

Para la inmensa mayoría del Colegio un curso más no es sino un escaño más en sus estudios. Para los alumnos del curso Preuniversitario el curso 67-68 representa un nuevo empezar, el comienzo de una nueva orientación en nuestra vida, representa, en una palabra, el acceso a la Universidad. La meta que nos parecía tan lejana ha sido alcanzada.

Esa personalidad que año tras año se ha ido fraguando en nosotros ha de manifestarse ahora. El amor al estudio, el sentido de la responsabilidad y los principios morales y cívicos que tan acertadamente ha sabido inculcarnos el Colegio han de manifestarse ahora.

No podemos, no debemos, ser como erizos que se protegen con sus púas al menor síntoma de peligro. Todas las notas antes apuntadas, que con tanto amor y celo han hecho crecer en nosotros el Colegio, han de servirnos para algo. No debemos ser, y perdonad la insistencia, círculos cerrados en nosotros mismos. Otra muy distinta debe ser nuestra actitud.

Si en los años futuros debemos ser ejemplo de jóvenes cristianos, lo seremos. Es una verdadera urgencia. Nos corresponde encarnar a esa juventud católica, modelo de conducta y camaradería.

Dentro de poco, tres, cuatro meses quizá, nos encontraremos completamente solos; muchos de nosotros nos habremos desplazado a muy distantes capitales para completar estudios, y es precisamente allí, en un ambiente distinto, donde debe empezar nuestra acción.

Muchos de vosotros, los más pequeños, quizá no entendáis alguna de mis frases. No importa. Dentro de cuatro, cinco, seis años, quién sabe, miraréis hacia atrás y me comprenderéis perfectamente, porque hasta habrá alguien que, en representación de su curso, deberá redactar una despedida, ocupando este mismo quehacer mío, y tampoco encontrará, estoy seguro, la frase exacta y clara, la palabra oportuna para intentar esto mismo que yo ahora intento. El agradecimiento que al Colegio debemos y cuya expresión debe ocupar en el último instante el ámbito de nuestros sentimientos; se sabe la dimensión que ocupa, pero no se sabe qué lengua es la que le explica.

Repaso radiofónico para suspensos

Radio Nacional de España ha incluido en su programa educativo un servicio especial para suspensos. A partir del día 1 de julio inicia una serie de emisiones que tienen por fin ayudar a repasar sus lecciones a los alumnos de Bachillerato suspendidos en la convocatoria de final de curso.

Las lecciones tendrán una duración de veinte minutos cada una, hasta totalizar hora y media diaria. Las materias elegidas versan sobre Literatura, Lenguas clásicas y modernas y Física y Química.

Nosotros estimamos que no sólo para suspensos es aptísimo este servicio radiofónico. Incluso para ayudar a retener mejor cuanto ha sido materia de estudio durante el curso escolar, aconsejamos escuchen tales emisiones a todos nuestros alumnos. Las horas de la mañana en que tendrán lugar son fáciles para programarse un horario de vacaciones en que muy bien pueden quedar incluidas.

Jean-Jacques Servan-Schreiber y la enseñanza

Sin entrar en cuestiones partidistas, que no es de nuestra competencia, pero sí atentos a cuanto pueda afectar de algún modo a la importancia que cabe atribuir al poder creciente de la enseñanza en el momento histórico que nos ha cabido vivir, nos ha llamado poderosamente la atención el tino con que Schreiber subraya el influjo alcanzado por el nivel cultural de un pueblo en el desarrollo económico caracterizador de la moderna civilización.

Descendiendo a puntos concretos, alega Schreiber que en el caso hipotético de unificar la potencia industrial de las 30 industrias europeas de más alta rentabilidad, su complejo poderío no alcanzaría ni con mucho los beneficios de una sola industria americana: la General Motor.

No es esto sólo. En la posibilidad de alcanzarse algún día semejante federación industrial, Europa tendría que emplear en el complejo resultante de tan descomunal fusión casi tres millones de trabajadores, frente a los setecientos y pico ocupados en la referida empresa americana.

Esto es sólo un ejemplo, pero no el único que podría aportarse. La incompetencia europea frente a América es manifiesta.

Schreiber estudia minuciosamente las raíces de tan abrumador desnivel, y al señalar problemas y soluciones hace hincapié en todo aquello que él estima más sintomático : los desniveles educacionales.

«En el terreno de la educación Europa es débil, sumamente débil. Esta debilidad lleva camino de amputar su desarrollo. Europa es débil en su educación general, débil en su educación técnica y débil, sobre todo, en su educación en materia de gestión y de dirección.»

Mucho se ha hecho en nuestro país para incrementar el número de beneficiarios de la enseñanza, pero la enseñanza no es patrimonio de pocos ni de muchos: es derecho y deber de todos, y a esa meta hay que tender con todo esfuerzo y urgencia.