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Dedicatoria

Existe una Navidad evangélica cruda, ingrata, en que dos esposos, José y María, golpean puertas oscuras y se les niega hospedaje. Y otra poética en que la piedad popular ha hecho de aquella ingratitud nieve fría, pero nieve al fin, y de aquellas puertas inmovibles corazón desbordado de alegría con latidos de zampoña y pandereta.

El pueblo es siempre vitalidad y juventud y le bastan bien pocos elementos para organizar su alegría íntima. Pero en la Navidad el motivo de su alegría no cabe en estrechez de frotnera. Dios se le viene encima y ante la avalancha de Dios hecho Hombre su grito de entusiasmo es inagotable. ¡Gloria! ¡Gloria mil veces!

F. A. M.

La Navidad de hoy

Sentido de Navidad tiene la vida de la Iglesia. Navidad: armonía y unidad, alegría y gracia y paz.

Imprimir en la sociedad, en el círculo familiar, en el ambiente de nuestras relaciones, ese color luminoso del nacimiento del Niño Dios es tarea conciliar que vive la Iglesia. Iglesia jerarquizada: Cristo y Papa, obispos y sacerdotes, superiores y religiosos, militantes y fieles y hermanos separados. Todos. Y cada uno tiene una tarea a realizar.

Asistimos a aquellas reuniones desde nuestro frente, aportando el espíritu de renovación, uniendo nuestra oración y sacrificio a las preocupaciones de quienes en las sesiones conciliares tienen que marcarnos el sentido evangélico en la hora que vivimos.

Ya no se puede rezar en secreto aunque no lo negamos. Hay que abrirse. Y esto no es de ahora, que San Pablo ya decía : «Si tú alabas a Dios con el espíritu, el que está en la clase del pueblo sencillo ¿cómo ha de decir amén al fin de tu acción de gracias, puesto que no entiende lo que tú dices?»

La Navidad de hoy ha de señalar la expansión evangélica con el diálogo, la apertura y comprensión y el sembrar la semilla de las bienaventuranzas en todos los ambientes.

La actitud de Pablo VI es ésta. En poco menos de dos años ha hecho tres grandes viajes. Como otro apóstol Pablo se lanzó por las rutas del mundo como mensajero de la paz, como dicen los sellos del Vaticano. Y aquella vieja fórmula «Urbi et Orbi» tiene una nueva realidad, realidad perenne, según los tiempos, que ya cantaron en la primera Navidad los ángeles en la cueva de Belén.

Pablo VI escoge para su viaje a la ONU el tema de la paz, como conmemora la medalla de la diócesis de Nueva York : «El Señor me ha hecho instrumento de su paz.» Y algo significativo para el franciscano, para los que se educan bajo su vigilancia, para los simpatizantes del Poverello : el Papa elige para dar el gran mensaje a las naciones reunidas el día del santo de la Paz, San Francisco de Asís.

En la ciudad de Asís un peregrino va cantando el «Paz y bien». Es la buena nueva que trae de un pequeñín que va a nacer. Y en la casa de «madonna» Picca anuncia que sólo en el establo, en el pesebre de las caballerías, podría venir al mundo el Cristo de la Edad Media... Y aparece en el mundo Francisco, enamorado de la humanidad de Cristo.

Dios que baja hasta el hombre... y enamorado del hombre que tiene que ir a Dios. Predica en la Nochebuena de Greccio, en la gruta, y tanto es el amor que siente por el Dios que ama en carne, que su voz balbucea y se hace como de niño.

«Paz y bien» será el pregón de la Orden Franciscana, que peregrina, hombres y mujeres, por el mundo. Es la Navidad constante y perenne de Cristo que nace y de Cristo que quiere nacer en todos los hombres con las señales de «Paz y bien»... Y Cristo nace en las almas por la gracia, y nuevamente vuelve a nacer cuando crece la misma gracia.

Cristo no quiere dejar de nacer constantemente en los corazones. Y esta es la preocupación y la misión que ha recibido la Iglesia, como aparece en las palabras del Papa dirigidas a los padres conciliares con motivo de su marcha a la ONU en el 20 aniversario de esta Institución : «Nos ausentamos por un tiempo muy corto -dijo a los padres conciliares con el fin de llevar a los representantes de las Naciones Unidas un mensaje de honor y de paz. Esperamos que a este mensaje se una el sufragio de vuestra adhesión unánime, porque nuestra intención es que nuestra voz lleve el concierto de todas vuestras voces. Estas voces siempre al servicio y en virtud de la misión apostólica que Cristo os ha confiado, lo mismo que a mí, anuncian y llaman al advenimiento y a la paz entre los hombres amados por Dios y de buena voluntad.»

Hagamos posible en nuestro ambiente la Navidad. Cortemos impedimentos.

Seamos pregoneros de «Paz y bien».

Cristo, la Iglesia, la sociedad, tu conciencia, te lo exigen.

Mil veces Madre

Lograron tus propios brazos
encarnar al Redentor,
mitad Niño, mitad Hombre,
mitad Angel, mitad Dios.

Y en el instante del parto
algo sublime ocurrió,
pues resultó inmaculado
el fruto cuando nació.

Rayo de luz limpio y claro
por obra del Sumo Amor,
como un vidrio atravesado
por pentagramas de sol.

Hoy que encomiamos tu hazaña,
María, cuna de Dios,
déjanos llamarte Madre
de nuestro Hermano mayor.

Y cuando llegue el momento
de decir a todo adiós,
sé otra vez mil veces Madre.
Te lo pide mi fervor.

BERNARDO MONTAGUD
Preuniversitario

Presentaciones y despedidas

El P. Simón Sáez, rector del Colegio

El P. Simón Sáez ha sido destinado por los superiores de la Orden a ocupar el cargo de Rector de nuestro colegio.

Ha desempeñado otros cargos de extrema responsabilidad con anterioridad al momento y el acierto en su cometido fuerza a esperar de él los máximos frutos. Sus experiencias en América, sobre todo, donde rigió los destinos de la Comisaría de Argentina que la Provincia franciscana de Valencia delegó en él, serán una brújula segura en sus manos al momento de empuñar el timón de nuestra Colegio.

En el difícil arte de la formación de la juventud toda aportación es útil, y en tan noble línea nuestra colaboración estará siempre pronta. La revista, pues, le presta su mejor acogida y le manifiesta su satisfacción por tenerle al frente del Colegio, del que nuestras páginas intentan ser expresión.

Despedida al P. Miguel Oltra

El P. Miguel Oltra, rector hasta el momento de nuestro Colegio, ha sido destinado por la superioridad al convento de Cocentaina.

El P. Miguel Oltra por espacio de varios años ha venido desempeñando el cargo de Rector del Colegio. Lo ha venido desempeñando valientemente, noblemente, eficazmente. Difícil tarea la suya en una etapa de vencimientos económicos que el Colegio no podía afrontar. Su entereza y la nobleza de su carácter le abrieron a la colaboración amistosa, fraternal, el camino cerrado. Pero no fue eso todo. El P. Oltra es un entregado cultivador de sueños, de ideales. Dios y su patria poseen su mente y su corazón. El Colegio le ofreció un surco fértil y no rehusó ocasión y espacio para esparcir el grano de la persuasión.

Cumplió. Y lo de menos es el asenso entusiasma de nuestro aplauso. Vaya donde vaya, esté donde esté, puede aceptar la satisfacción del deber cumplido, de la misión desempeñada. Esto aparte, el P. Oltra no es el guerrero que se licencia en plenitud de facultades; sencillamente ha sustituido un campo de labor por otro en que seguirá siendo fiel a sí mismo, trabajando incansablemente hacia metas idénticas. ¡Nuestra gratitud sincera!

¿Por qué a Ella?

Si para configurar
a Jesús Nuestro Señor
Madre suya
te eligió,
¿qué es lo que en Ti vería
el Supremo Hacedor?

¿La piedad en Ti vería?
¿De tus ojos el candor?
¿Serían, tal vez, tus labios
lo que vio?

¿No serían tus dos manos?
¿Vería nardos en flor
para mimar a su Hijo
Nuestro Dios?

Y en tu corazón doliente,
¿acaso vio
una fuente de agua clara?
¿Por qué no?

No sé, no sé qué vería
en Ti el Señor;
algo que explicar no puedo
yo.

 

MANUEL MÉNDEZ GARRIGUES