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Dedicatoria
El estudiante es un aprendiz de guerrero cuya guerra privada
es el estudio. Cada curso un golpe de mano hacia cotas progresivamente
más altas. Un audaz golpe de mano del que no siempre se sale victorioso.
Luego, las vacaciones. Las vacaciones son la obligada dispersión
que sigue a la guerrilla. Cesa la actividad. Se reponen fuerzas. Las pasadas
inquietudes se olvidan. Y nuevamente se toma impulso para lanzarse arrojadamente
a la brecha.
El estudiante merece respeto. Es un niño o, en el
mejor de los casos, un aprendiz de hombre ; pero también un obrero,
un soldado. Está ya labrándose los peldaños que le
sitúen en el rellano en que ha de interpretar el papel que Dios
le ha deparado en «el gran teatro del mundo».
El estudiante merece respeto. No le neguemos nuestra comprensión
y afecto.
F. A. M.
Editorial
Peregrinando por Santiago y Covadonga...
Al regresar de Santiago de Compostela, pasando por Covadonga, la pregunta
obligada de los amigos es: «¿Le ha gustado el Norte?»
La respuesta y la palabra exacta es: «¡Sí, maravilloso!»
Pero en esta ocasión mi «sí» no se refiere precisamente
a la sin igual riqueza arquitectónica o a la espléndida
belleza de paisajes, cantados por insignes escritores y poetas. Mi «sí»
está relacionado con una noble proeza religioso-patriótica,
sin precedentes en la historia de los pueblos. Meditando en ella y preocupado
por los problemas de actualidad, colocaba mis dedos en el hueco de la
columna santiaguista, símbolo de nuestra inquebrantable fe, abrazaba
al «Señor Santiago» y, sin darme cuenta, rezaba: «¡Bendito
apóstol, mantened firme la fe católica del pueblo español...
!» Y mi fantasía volaba en estos instantes por los rocosos
desfiladeros galaicoastures, por las cuevas de aquellos pastores que,
durante siglos, rezaron en ellas desafiando al invasor musulmán.
Por todos los valles y rocas aparecían reliquias de aquellas víctimas
de la incomprensión y claudicación universal, que esperaban
el gran milagro de Dios. Y como es cierto lo del poeta latino de que «defunctus
adhuc loquitur», hablaba con ellos, como se habla y se siente delante
del monumento al héroe desconocido.
Buscaba en Covadonga algún signo que representara en síntesis
las virtudes de aquel gran pueblo español. Lo encontré en
la estatua del rey Pelayo que ni se vendió al compromiso ni se
arrodilló ante el invasor. Una inscripción profética
en el pedestal de esta estatua rezaba: «Desde estas rocas inexpugnables
reconquistaremos España para la fe de Cristo.» Con reverencia
y respeto besé el pedestal. Me sentí unido espiritualmente
a aquella estirpe de valientes que no claudicaron. Durante la noche soñé
en la historia de España, y al despertar hice el propósito
de contar mi sueño-historia a la «Santina» de Covadonga.
i Veía tantas coincidencias entre aquella época y la nuestra!...
Hace once siglos y medio el Islam, enemigo número 1 de la cristiandad,
era prácticamente el dueño de la península. Un número
reducido de cristianos, bajo tu maternal protección, se habían
refugiado en estas montañas que nos rodean. Aquí habían
sobrevivido los horrores y temores de los primeros decenios de dominación
islámica. Al finalizar el siglo VIII se combinaba la agresión
armada con los ataques dialécticos del enemigo musulmán.
Toledo, Córdoba, Málaga y otras ciudades se habían
resignado a aceptar la posición modesta de minoría tolerada
y a renunciar a la lucha. La claudicación asomaba por doquier y
tendía sus lazos seductores ¿no era insensato prolongar
la resistencia, vivir una vida peligrosa de tensión permanente?
Los hombres y las mujeres de estos valles astures escuchaban estos razonamientos
sutiles y se quedaban perplejos.
Para hacer todavía mayor la confusión no faltaban consejeros
que recomendaban una posibilidad: «Sois demasiado pequeños,
necesitáis alianzas y protección de otros Estados cristianos
fuertes, como los francos, longobardos, borgoñones, sajones, bávaros.
Si aceptáis esta ayuda tendréis que hacer el sacrificio
de muchas de vuestras costumbres y parte de vuestra independencia. Al
fin de cuentas, un mal muchísimo menor que lo que tendréis
que sacrificar cuando el enemigo musulmán os dé el golpe
de gracia...» Pero Tú, Santina de Covadonga, diste fortaleza
a los cristianos de estas tierras y por boca de Alfonso II dijeron que
NO. No claudicaremos frente al enemigo total e incondicional, el Islam,
cuya táctica conocemos mejor que todos los Estados cristianos.
Tampoco buscaremos alianzas ni ayudas ni coordinación con los
que brillaron por su ausencia cuando nosotros nos defendíamos solos
contra los asaltos y ardides del enemigo. Y te pidieron, Virgen Santísima,
un milagro que les asegurase estar en lo cierto, que esa era la voluntad
de Dios. El signo exterior que selló esta noble actitud y que Tú
habías preparado de antemano fue la aparición de tu santa
imagen y el gran milagro santíaguísta. Desde ese momento
se convencieron los Estados cristianos de que Dios estaba con los moradores
de estas cuevas. La ayuda, sin claudicaciones, llega; el camino de Santiago
se inaugura, la reconquista empieza...
Interrumpamos la narración de viejos hechos y demos un salto a
lo que constituye nuestra actual preocupación. Tuvimos Virgen Santa,
un 1931 tan horroroso como pudieran ser los primeros decenios de la dominación
islámica, un 1936 que fue la explosión del odio enemigo
contra la Iglesia y contra España y después de tres años
de inmensos sacrificios vino la paz merecida...
Pero el enemigo de la cristiandad ha estado agazapado durante treinta
años y parece que llegó el momento de manifestarse con cambio
de táctica, la táctica sutil de la dialéctica. Y
aquí tienes a este gran pueblo que supo vencer y que no está
dispuesto a claudicar. Pero existen desorientados españoles que
gritan, que te rechazan, que no quieren tu protección, que arrinconan
tus imágenes, que boicotean el santo rosario... y caminan al borde
del abismo... Señora, ten piedad de ellos, de los que traicionan
a la Santa Iglesia y a la patria. ¡Tantas cosas te pudiera decir
y que Tú ya sabes!...
No te olvides tampoco del Colegio y comunidad que presido. Que estos
jóvenes, pronto hombres, sigan el camino difícil de la vida
sin claudicaciones de ningún género. No olvides a los que
con entusiasmo ayudan desinteresadamente y en la medida de sus fuerzas
a esclarecer el ambiente nacional desde la llamada Cuna de la Naranja.
Que España sea la de siempre, la gallarda, la misionera y la luchadora
por la verdad de Cristo. Que el lema «Santiago y cierra España»
sea la garantía y esperanza de la victoria final. Amén.
Fr. Miguel Oltra
La pinada y Dios
En el morir de la tarde,
sentado en una pinada,
a media luz, con la brisa
a Dios alcé la mirada.
Lo busqué sobre aquel cielo
que el color azul perdía.
Lo quise hallar en las nubes,
pero Éll no aparecía.
Entre las ramas de un pino
creí poderlo encontrar;
pero al no verlo tampoco,
comencé a desesperar.
Y cuando ya me marchaba,
una voz muy queda oí
que decía: «Pecador,
no busques más, que está en ti.»
Juan A. Molíns
6° curso |
CONCLUSIONES
de la Asociación Católica de Padres de Familia
relativas a los principios básicos en materia
de enseñanza
En el número anterior iniciábamos una relación de
conclusiones a que se había llegado en la II Asamblea Nacional
celebrada por la Asociación. Proseguimos en éste la citada
relación para facilitar su conocimiento.
Conclusiones referentes a los problemas económicos
12. Para que todos los padres de familia, cualquiera que sea su posición
económica, tengan una verdadera libertad y una auténtica
igualdad de oportunidades en la elección de centro de enseñanza
para la educación de sus hijos, el precio de la enseñanza
debe ser equivalente en todos los centros, estatales o no.
Por ello la enseñanza debe ser totalmente gratuita, por lo menos
de momento, hasta el Bachillerato Elemental o estudios equivalentes.
13. Con cargo al presupuesto de gastos del Estado se concederá
anualmente a cada centro de enseñanza, según el módulo
del coste del alumno oficial, una subvención proporcional al número
de alumnos matriculados, con el carácter de ayuda estatal a los
gastos de sostenimiento del centro. Para ello se incrementará el
presupuesto del Ministerio de Educación Nacional de acuerdo con
las normas internacionales fijadas por la UNESCO (mínimo 4 por
100 de la renta nacional) y del último Congreso General de los
Ministros de Educación Nacional europeos (mínimo 21 por
100 del presupuesto general del Estado).
14. Considerado de urgencia el apoyo y subvenciones a la enseñanza,
se pide que en los Planes de Desarrollo Económico y Social del
Estado se tenga en cuenta la trascendencia e importancia de la educación
y, consiguientemente, se asignen cantidades mucho mayores. De momento
se deben, por lo menos, duplicar para cubrir las atenciones, tanto de
los gastos correspondientes a la construcción como para el sostenimiento
y funcionamiento de los centros creados o existentes.
15. Las Cajas de Ahorro benéficas deben destinar un porcentaje
de sus beneficios líquidos anuales, no inferior al 15 por 100,
a atenciones de enseñanza, debidamente aprobadas por el Ministerio
de Educación Nacional.
Debe estimularse a las empresas industriales y comerciales, conforme
al artículo 76, apartados d) y e) de la ley de Reforma del Sistema
Tributario, de 11 de junio de 1965, para que destinen parte de sus beneficios
para ayudar a la educación de los hijos de sus empleados con la
dotación de becas, subvención a centros de enseñanza
concertados o creación de centros propios.
16. Las subvenciones y préstamos para la construcción o
ampliación de centros de enseñanza a que se refieren la
Ley de 15 de julio de 1954 y Decreto de la Presidencia de 27 de mayo de.
1964, deben extenderse también para la adquisición de solares,
mobiliario y material didáctico.
Hasta tanto no se obtenga la gratuidad total de la enseñanza,
los límites de costo máximo de las cuotas mensuales de enseñanza
a que se refiere la Orden del Ministerio de Educación Nacional
de 17 de septiembre de 1964 deben adecuarse a los gastos de funcionamiento
del centro, sin que en ningún caso puedan ser inferiores.
17. Debe modificarse el sistema actual de cupos forzosos de matrículas
y escolaridad gratuitas, que colocan al alumno y a su familia en situación
de inferioridad, al menos moral, respecto de los de pago y encarece el
coste de la enseñanza de los demás alumnos del centro.
La insuficiencia de medios económicos de unos padres no debe pesar
sobre el centro docente y los restantes padres de los alumnos, sino que
debe atenderse como carga social colectiva por la comunidad nacional mediante
la dotación de un número suficiente de becas con cargo al
Patronato de Igualdad de Oportunidades y del seguro escolar obligatorio.
La distribución de las becas debe realizarse por órganos
colegiados del Estado, con sede provincial, en los que estén «ampliamente»
representados los centros de enseñanza y las Asociaciones de Padres
de Familia.
18. Debe suprimirse la actual tasa académica por matrícula
que grava a los alumnos de centros de enseñanza no oficiales en
favor del centro estatal al que están adscritos, de acuerdo con
el espíritu que informa el artículo 217 de la citada ley
de Reforma del Sistema Tributario.
19. Debe suprimirse todo impuesto del Estado, provincia o municipio que
grave:
- A) La constitución, modificación o extinción
de sociedades, fundaciones o asociaciones para la creación de
centros de enseñanza.
- B) La adquisición de terrenos o edificios para la construcción
de centros de enseñanza; los contratos de construcción,
de suministro de materiales para la misma y de declaración de
obra nueva; los contratos de préstamo para estas construcciones,
su cancelación y el pago de intereses.
- C) La adquisición de mobiliario y material docente.
- D) La propiedad de los terrenos, edificios e instalaciones dedicados
a la función docente y a viviendas del profesorado que pertenezca
al centro de enseñanza.
- E) El desarrollo de las actividades docentes del centro de enseñanza;
y
- F) Las donaciones, herencias y legados en favor del centro de enseñanza.
20. La edición de libros de texto estará sometida a la
doble censura de la Jerarquía eclesiástica y del Ministerio
de Educación Nacional, velando por el bien espiritual y temporal
de los educandos, por la corrección científica y pedagógica
de su contenido y por que el precio de venta sea lo más reducido
posible.
Que se adopten las medidas oportunas, por quien proceda, para evitar
los frecuentes cambios de libros de texto, si no es por una causa científica
o pedagógica que lo justifique.
21. Dada la importancia y número de los centros de enseñanza
no estatal actualmente existentes, la urgencia de su incremento y la necesidad
de una adecuada ordenación de ayudas económicas a los mismos,
debe crearse en el Ministerio de Educación Nacional una Subsecretaría
de Enseñanza no Estatal, a la que se encomienden estas funciones,
en coordinación con las respectivas Direcciones Generales del expresado
Ministerio.
 
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