Portada > Del Colegio > Curso 64-65

Dedicatoria

El estudiante es un aprendiz de guerrero cuya guerra privada es el estudio. Cada curso un golpe de mano hacia cotas progresivamente más altas. Un audaz golpe de mano del que no siempre se sale victorioso.

Luego, las vacaciones. Las vacaciones son la obligada dispersión que sigue a la guerrilla. Cesa la actividad. Se reponen fuerzas. Las pasadas inquietudes se olvidan. Y nuevamente se toma impulso para lanzarse arrojadamente a la brecha.

El estudiante merece respeto. Es un niño o, en el mejor de los casos, un aprendiz de hombre ; pero también un obrero, un soldado. Está ya labrándose los peldaños que le sitúen en el rellano en que ha de interpretar el papel que Dios le ha deparado en «el gran teatro del mundo».

El estudiante merece respeto. No le neguemos nuestra comprensión y afecto.

F. A. M.

Editorial. Peregrinando por Santiago y Covadonga...

Al regresar de Santiago de Compostela, pasando por Covadonga, la pregunta obligada de los amigos es: «¿Le ha gustado el Norte?» La respuesta y la palabra exacta es: «¡Sí, maravilloso!» Pero en esta ocasión mi «sí» no se refiere precisamente a la sin igual riqueza arquitectónica o a la espléndida belleza de paisajes, cantados por insignes escritores y poetas. Mi «sí» está relacionado con una noble proeza religioso-patriótica, sin precedentes en la historia de los pueblos. Meditando en ella y preocupado por los problemas de actualidad, colocaba mis dedos en el hueco de la columna santiaguista, símbolo de nuestra inquebrantable fe, abrazaba al «Señor Santiago» y, sin darme cuenta, rezaba: «¡Bendito apóstol, mantened firme la fe católica del pueblo español... !» Y mi fantasía volaba en estos instantes por los rocosos desfiladeros galaicoastures, por las cuevas de aquellos pastores que, durante siglos, rezaron en ellas desafiando al invasor musulmán. Por todos los valles y rocas aparecían reliquias de aquellas víctimas de la incomprensión y claudicación universal, que esperaban el gran milagro de Dios. Y como es cierto lo del poeta latino de que «defunctus adhuc loquitur», hablaba con ellos, como se habla y se siente delante del monumento al héroe desconocido.

Buscaba en Covadonga algún signo que representara en síntesis las virtudes de aquel gran pueblo español. Lo encontré en la estatua del rey Pelayo que ni se vendió al compromiso ni se arrodilló ante el invasor. Una inscripción profética en el pedestal de esta estatua rezaba: «Desde estas rocas inexpugnables reconquistaremos España para la fe de Cristo.» Con reverencia y respeto besé el pedestal. Me sentí unido espiritualmente a aquella estirpe de valientes que no claudicaron. Durante la noche soñé en la historia de España, y al despertar hice el propósito de contar mi sueño-historia a la «Santina» de Covadonga. i Veía tantas coincidencias entre aquella época y la nuestra!...

Hace once siglos y medio el Islam, enemigo número 1 de la cristiandad, era prácticamente el dueño de la península. Un número reducido de cristianos, bajo tu maternal protección, se habían refugiado en estas montañas que nos rodean. Aquí habían sobrevivido los horrores y temores de los primeros decenios de dominación islámica. Al finalizar el siglo VIII se combinaba la agresión armada con los ataques dialécticos del enemigo musulmán. Toledo, Córdoba, Málaga y otras ciudades se habían resignado a aceptar la posición modesta de minoría tolerada y a renunciar a la lucha. La claudicación asomaba por doquier y tendía sus lazos seductores ¿no era insensato prolongar la resistencia, vivir una vida peligrosa de tensión permanente? Los hombres y las mujeres de estos valles astures escuchaban estos razonamientos sutiles y se quedaban perplejos.

Para hacer todavía mayor la confusión no faltaban consejeros que recomendaban una posibilidad: «Sois demasiado pequeños, necesitáis alianzas y protección de otros Estados cristianos fuertes, como los francos, longobardos, borgoñones, sajones, bávaros. Si aceptáis esta ayuda tendréis que hacer el sacrificio de muchas de vuestras costumbres y parte de vuestra independencia. Al fin de cuentas, un mal muchísimo menor que lo que tendréis que sacrificar cuando el enemigo musulmán os dé el golpe de gracia...» Pero Tú, Santina de Covadonga, diste fortaleza a los cristianos de estas tierras y por boca de Alfonso II dijeron que NO. No claudicaremos frente al enemigo total e incondicional, el Islam, cuya táctica conocemos mejor que todos los Estados cristianos.

Tampoco buscaremos alianzas ni ayudas ni coordinación con los que brillaron por su ausencia cuando nosotros nos defendíamos solos contra los asaltos y ardides del enemigo. Y te pidieron, Virgen Santísima, un milagro que les asegurase estar en lo cierto, que esa era la voluntad de Dios. El signo exterior que selló esta noble actitud y que Tú habías preparado de antemano fue la aparición de tu santa imagen y el gran milagro santíaguísta. Desde ese momento se convencieron los Estados cristianos de que Dios estaba con los moradores de estas cuevas. La ayuda, sin claudicaciones, llega; el camino de Santiago se inaugura, la reconquista empieza...

Interrumpamos la narración de viejos hechos y demos un salto a lo que constituye nuestra actual preocupación. Tuvimos Virgen Santa, un 1931 tan horroroso como pudieran ser los primeros decenios de la dominación islámica, un 1936 que fue la explosión del odio enemigo contra la Iglesia y contra España y después de tres años de inmensos sacrificios vino la paz merecida...

Pero el enemigo de la cristiandad ha estado agazapado durante treinta años y parece que llegó el momento de manifestarse con cambio de táctica, la táctica sutil de la dialéctica. Y aquí tienes a este gran pueblo que supo vencer y que no está dispuesto a claudicar. Pero existen desorientados españoles que gritan, que te rechazan, que no quieren tu protección, que arrinconan tus imágenes, que boicotean el santo rosario... y caminan al borde del abismo... Señora, ten piedad de ellos, de los que traicionan a la Santa Iglesia y a la patria. ¡Tantas cosas te pudiera decir y que Tú ya sabes!...

No te olvides tampoco del Colegio y comunidad que presido. Que estos jóvenes, pronto hombres, sigan el camino difícil de la vida sin claudicaciones de ningún género. No olvides a los que con entusiasmo ayudan desinteresadamente y en la medida de sus fuerzas a esclarecer el ambiente nacional desde la llamada Cuna de la Naranja.

Que España sea la de siempre, la gallarda, la misionera y la luchadora por la verdad de Cristo. Que el lema «Santiago y cierra España» sea la garantía y esperanza de la victoria final. Amén.

Fr. Miguel Oltra

La pinada y Dios

En el morir de la tarde,
sentado en una pinada,
a media luz, con la brisa
a Dios alcé la mirada.

Lo busqué sobre aquel cielo
que el color azul perdía.
Lo quise hallar en las nubes,
pero Éll no aparecía.

Entre las ramas de un pino
creí poderlo encontrar;
pero al no verlo tampoco,
comencé a desesperar.

Y cuando ya me marchaba,
una voz muy queda oí
que decía: «Pecador,
no busques más, que está en ti.»

Juan A. Molíns
6° curso

CONCLUSIONES
de la Asociación Católica de Padres de Familia

relativas a los principios básicos en materia de enseñanza

En el número anterior iniciábamos una relación de conclusiones a que se había llegado en la II Asamblea Nacional celebrada por la Asociación. Proseguimos en éste la citada relación para facilitar su conocimiento.

Conclusiones referentes a los problemas económicos

12. Para que todos los padres de familia, cualquiera que sea su posición económica, tengan una verdadera libertad y una auténtica igualdad de oportunidades en la elección de centro de enseñanza para la educación de sus hijos, el precio de la enseñanza debe ser equivalente en todos los centros, estatales o no.

Por ello la enseñanza debe ser totalmente gratuita, por lo menos de momento, hasta el Bachillerato Elemental o estudios equivalentes.

13. Con cargo al presupuesto de gastos del Estado se concederá anualmente a cada centro de enseñanza, según el módulo del coste del alumno oficial, una subvención proporcional al número de alumnos matriculados, con el carácter de ayuda estatal a los gastos de sostenimiento del centro. Para ello se incrementará el presupuesto del Ministerio de Educación Nacional de acuerdo con las normas internacionales fijadas por la UNESCO (mínimo 4 por 100 de la renta nacional) y del último Congreso General de los Ministros de Educación Nacional europeos (mínimo 21 por 100 del presupuesto general del Estado).

14. Considerado de urgencia el apoyo y subvenciones a la enseñanza, se pide que en los Planes de Desarrollo Económico y Social del Estado se tenga en cuenta la trascendencia e importancia de la educación y, consiguientemente, se asignen cantidades mucho mayores. De momento se deben, por lo menos, duplicar para cubrir las atenciones, tanto de los gastos correspondientes a la construcción como para el sostenimiento y funcionamiento de los centros creados o existentes.

15. Las Cajas de Ahorro benéficas deben destinar un porcentaje de sus beneficios líquidos anuales, no inferior al 15 por 100, a atenciones de enseñanza, debidamente aprobadas por el Ministerio de Educación Nacional.

Debe estimularse a las empresas industriales y comerciales, conforme al artículo 76, apartados d) y e) de la ley de Reforma del Sistema Tributario, de 11 de junio de 1965, para que destinen parte de sus beneficios para ayudar a la educación de los hijos de sus empleados con la dotación de becas, subvención a centros de enseñanza concertados o creación de centros propios.

16. Las subvenciones y préstamos para la construcción o ampliación de centros de enseñanza a que se refieren la Ley de 15 de julio de 1954 y Decreto de la Presidencia de 27 de mayo de. 1964, deben extenderse también para la adquisición de solares, mobiliario y material didáctico.

Hasta tanto no se obtenga la gratuidad total de la enseñanza, los límites de costo máximo de las cuotas mensuales de enseñanza a que se refiere la Orden del Ministerio de Educación Nacional de 17 de septiembre de 1964 deben adecuarse a los gastos de funcionamiento del centro, sin que en ningún caso puedan ser inferiores.

17. Debe modificarse el sistema actual de cupos forzosos de matrículas y escolaridad gratuitas, que colocan al alumno y a su familia en situación de inferioridad, al menos moral, respecto de los de pago y encarece el coste de la enseñanza de los demás alumnos del centro.

La insuficiencia de medios económicos de unos padres no debe pesar sobre el centro docente y los restantes padres de los alumnos, sino que debe atenderse como carga social colectiva por la comunidad nacional mediante la dotación de un número suficiente de becas con cargo al Patronato de Igualdad de Oportunidades y del seguro escolar obligatorio. La distribución de las becas debe realizarse por órganos colegiados del Estado, con sede provincial, en los que estén «ampliamente» representados los centros de enseñanza y las Asociaciones de Padres de Familia.

18. Debe suprimirse la actual tasa académica por matrícula que grava a los alumnos de centros de enseñanza no oficiales en favor del centro estatal al que están adscritos, de acuerdo con el espíritu que informa el artículo 217 de la citada ley de Reforma del Sistema Tributario.

19. Debe suprimirse todo impuesto del Estado, provincia o municipio que grave:

  1. A) La constitución, modificación o extinción de sociedades, fundaciones o asociaciones para la creación de centros de enseñanza.
  2. B) La adquisición de terrenos o edificios para la construcción de centros de enseñanza; los contratos de construcción, de suministro de materiales para la misma y de declaración de obra nueva; los contratos de préstamo para estas construcciones, su cancelación y el pago de intereses.
  3. C) La adquisición de mobiliario y material docente.
  4. D) La propiedad de los terrenos, edificios e instalaciones dedicados a la función docente y a viviendas del profesorado que pertenezca al centro de enseñanza.
  5. E) El desarrollo de las actividades docentes del centro de enseñanza; y
  6. F) Las donaciones, herencias y legados en favor del centro de enseñanza.

20. La edición de libros de texto estará sometida a la doble censura de la Jerarquía eclesiástica y del Ministerio de Educación Nacional, velando por el bien espiritual y temporal de los educandos, por la corrección científica y pedagógica de su contenido y por que el precio de venta sea lo más reducido posible.

Que se adopten las medidas oportunas, por quien proceda, para evitar los frecuentes cambios de libros de texto, si no es por una causa científica o pedagógica que lo justifique.

21. Dada la importancia y número de los centros de enseñanza no estatal actualmente existentes, la urgencia de su incremento y la necesidad de una adecuada ordenación de ayudas económicas a los mismos, debe crearse en el Ministerio de Educación Nacional una Subsecretaría de Enseñanza no Estatal, a la que se encomienden estas funciones, en coordinación con las respectivas Direcciones Generales del expresado Ministerio.