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Dos poemas correlativos

La nave

I

por FRANCISCO CAMPOS, 6°

Por el agua, en el azul de la tarde,
acolchada por el sol,
tinta en sangre
-sangre y sol, agua y crepúsculo-,
va la nave.

II

por PEDRO J. BORRAS, 6º

El rizo y la brisa la mecen.
Rizo y brisa.
El azul la adormece;
la lona le da prisa.
Azul y lona, rizo y brisa.

III

por FERNANDO PASCUAL FRÍAS, 6°

Nave que surcas mitos
de coral y de conchas
y recibes el beso de la brisa
en tu cara de lona,
si encuentras una nave diminuta
acogida a tu sombra,
¡por Dios!, no la rechaces,
no la dejes ir sola.

 

Desde la orilla

por JUAN J. MÉNDEZ, 6º

La ola y el viento se llevan la nave.
La ola y el viento.
Y el mar pone el camino.
Y el cielo, ¿qué pone el cielo?
Cielo y mar,
ola y viento.
Las manos han caído
rendidas sobre el remo.
¿Adónde va la nave
si falta el marinero?
Cielo y mar, viento y ola,
mano y remo.

Detenedme la nave,
detenedla un momento.
Si falta el arrecife,
ancladla aquí, en mi pecho.

Un tema para hoy: la lectura

TEMA: Nuestros alumnos leen. ¿Qué leen? La lectura puede ser más o menos provechosa según se proceda de mejor o peor manera al tiempo de asimilar lo leído, pero nunca el provecho será posible si la elección del libro no fue buena. Elegir buenos libros: ésta es la cuestión.

RESPUESTAS:

Un padre de un alumno: don MANUEL CATALÁN

-¿Cree en la eficacia, buena o mala, de la lectura?

-Indiscutiblemente, tanto por el fondo como por la forma, una lectura influye en gran manera en sus lectores. De ahí que la Iglesia, en el ejercicio de su ministerio, se haya preocupado desde siempre de ello, y todo Estado consciente de sus obligaciones tampoco puede desentenderse de este particular, sobre todo cuando no debe olvidarse que la lectura es necesaria para la educación literaria.

-¿Le preguntan sus hijos qué libros pueden leer?

-Mis hijos en escasas ocasiones se han dedicado a leer libros de recreo o esparcimiento, ya que habitualmente se han tenido que dedicar a los libros de texto, agotadores para la población escolar debido a los programas de la Enseñanza Media, y durante las vacaciones normalmente han preferido otras distracciones a la lectura; por ello prácticamente casi no han sentido la necesidad de hacerme tal pregunta.

-¿Se preocupa por controlar las lecturas de sus hijos?

-Desde luego, cuando, descartando los libros escolares, los he visto con libros entre las manos he hojeado los que estaban leyendo; claro está, a excepción de cuando han leído revistas infantiles muy conocidas, que si bien no les han proporcionado con su lectura ninguna formación, sin embargo, tampoco estimo que les hayan perjudicado.

-¿Confían los hijos en el consejo paterno?

-Gracias a Dios mis hijos siempre han confiado en los consejos que modestamente les ha podido proporcionar su padre; tal vez porque siempre me he preocupado de darles la más sólida formación religiosa posible y, además, porque he controlado sus amistades y compañías que ellos libremente han elegido.

-¿Echa de menos lecturas apropiadas para los jóvenes?

-Desgraciadamente la juventud en nuestra patria no ha dispuesto de lecturas apropiadas para la misma. Desde hace algún tiempo se siente una preocupación por ello en las altas esferas de la nación. Esperamos que las próximas generaciones cuenten plenamente con libros apropiados para jóvenes.

Un exalumno: FRANCISCO BATALLER PIERA

-¿Lee mucho?

-Pues sí; esencialmente periódicos y publicaciones técnicas.

-¿Qué libros suele leer?

-Libros, realmente, pocos. Pero suelo inclinarme por los que tienen un contenido aplicable en la vida ordinaria.

-Una obra que le haya hecho bien.

-«Cuerpos y almas»; es muy humana e interesante.

-¿Qué otra le ha parecido peor?

-Más de una de contenido frívolo.

-¿Por qué las ha leído?

-Por curiosidad. Cree uno que así «se formará» y lo único que se consigue, en definitiva, es deshacer lo que hemos levantado a pulso a costa de mucho esfuerzo.

-¿Qué lecturas debe leer un joven?

-La tarea de seleccionar la lectura ha de verificarse en cada caso con creto, según particularidades sicológicas y culturales del individuo, con el consejo de personas capacitadas.

Un alumno de 6º: SALVADOR BOHIGUES

-¿Lees mucho ?

-En realidad no leo mucho porque es poco el tiempo que me dejan libre los libros de texto.

-¿Qué libros sueles leer?

-Libros recreativos. Me distraen y alejan de las preocupaciones del curso.

-Una obra que te haya hecho bien.

-Me hizo un gran efecto y aprendí mucho con la lectura de «Energía y pureza».

-¿Cuál te ha parecido peor?

-Yo creo que hay pocas obras malas, pero sí hay muchas aburridas, como «Charles Grandison», aunque es muy educativa.

-¿Qué lecturas debe leer un joven?

-Libros instructivos que le permitan ampliar sus conocimientos o que le den una orientación espiritual.

Un alumno de diez años: JOSE GARI SÁNCHEZ

-¿Lees mucho?

-Pues sí, bastante.

-¿Y qué libros sueles leer?

-Libros de la colección «Historias» y de otra que se llama «Héroes»

-Una obra que te haya hecho bien.

-«Pequeños náufragos».

-¿Por qué?

-i Pss!

-Una que no te pareció buena.

-El «Cosaco Verde».

-¿Por qué no te pareció buena?

-i Pss!

-¿Qué lecturas aconsejarías a tus compañeros?

-i Pss!


Unos días con Dios

Unos días con Dios en el monasterio de Santo Espíritu del Monte.

Santo Espíritu. Recuerdo su estampa a la luz crepuscular. Parecía hundido, oculto, entre altas montañas, en un paisaje sólo habitado por Dios y la naturaleza. Santo Espíritu es todo soledad y recogimiento. Y
esta soledad fue la que mejor nos supo invitar a buscar compañía en el mejor de los amigos: Jesucristo. Hasta las breves excursiones a las cimas próximas eran meditaciones entre palabras de Dios. Hasta los propios pinos que allí lo cubren todo. Los pinos, largos, pelados, se elevaban hacia la luz con parecido afán al del monje que se alza sobre sus miserias para alcanzar a Dios.

El monasterio es grande, pero a la vez sencillo, austero, sobrio, humilde. Como San Francisco, esposo eterno de la Dama Pobreza. A las puertas del monasterio muere el camino que viene desde el vecino pueblo. Y allí, en una plazoleta, las estaciones del vía crucis nos hablan de la muerte de Nuestro Señor. El ejercitante que se llega al monasterio sabe que por unos días, al menos, ha de morir al mundo, como el camino, como el drama del vía crucis.

En este ambiente natural, fácil, los ejercicios no necesitaron esfuerzo extremado para rendir su fruto.
Pasaron aprisa los días. Fervores, arrepentimientos, propósitos. Y luego el regreso. ¡Que no pasen, por Dios, los propósitos!

Enrique Guerrero
Curso Preuniversitario

¿Aspiras a un inevitable suspenso?

1
Acostúmbrate ya poco a poco o de golpe, como prefieras, a faltar a tus pesados deberes de estudiante. Nada debe importarte: ni religión, ni patria, ni padres, ni profesores. Fuera la sujección al respeto que todos exigen. ¡Ser bueno es un viejo invento que cuesta demasiado llevar adelante ! ¡Ser bueno! ¡No han dicho nada!
2
No estudies demasiado: es perjudicial. Podrías caer enfermo y ahora hay enfermedades caras que no dicen bien con la economía de nuestro tiempo.
3
No te preocupes demasiado en atender a los «rollos» y demás tipos de murga al uso con que los profesores se divierten en clase. ¡Ya hay bastante con los libros! Y si no, ¡que estudien ellos!
4
Déjalo todo para el último mes de curso. Entonces, de un solo esfuerzo, todo hecho. Lo importante es aprobar, sea como sea.
5
Echale la culpa de tu poco aprovechamiento a los profesores, que no saben enseñar y que «te tienen manía»; y procura convencer de ello a tus padres. Esto último es muy importante.
6
Lee muchas novelitas fáciles, de las que no exigen esfuerzo ni forman a nadie ; y procura que sean del Oeste: se lleva mucho.
7
Evita hacer los ejercicios que con cruel asiduidad te imponen tus exigentes profesores. Los puedes copiar de tu amigo, ese que lo hace todo, el muy idiota; este procedimiento es muy cómodo y apenas si se lleva tiempo.
8
Lo de «mente sana en cuerpo sano» es un tópico más viejo que las barbas de Saturno, inventado con poca imaginación para engañarte a que seas un hombre de provecho. ¡ Qué tíos!
9
No te fíes de los consejos del director espiritual. Ese sólo quiere beatos y no «beatles» que es lo que se estila.
10
Menos idealismos, menos espiritualidad, menos cultura y ciencia pura. Hay que vivir de realidades. ¡ Al pan, pan; y al suspenso, suspenso! ¡Qué caramba!

José García Pérez de Pereira

El estudiante y la Universidad

En este artículo voy a intentar daros unos cuantos consejos que espero y deseo sean útiles para los que en fecha próxima han de entrar en la Universidad.

Uno de los factores que más influyen en nuestro porvenir es la elección de carrera a seguir, porque con ella enmarcamos nuestra vida en unos determinados límites que pueden cambiar la orientación que en principio queríamos darle, luego hemos de tener sumo cuidado en la elección para que así el molde que la profesión constituye se ajuste al máximo a nuestra persona (con sus ideas y proyectos), ya que cuanto mayores sean las diferencias entre nosotros mismos y ese molde más difícil nos será modelarnos y ajustarnos a él, esto es, más difícil nos será adaptarnos a nuestra profesión.

El estudiar es una necesidad para el estudiante, pero no basta con fingir sentirlo, con estudiar sin interesarnos por lo que estudiamos; esa necesidad hay que vivirla, hay que intentar hacerla una cosa propia, no una cosa impuesta; hay que sentir la ciencia que estudiamos y darnos cuenta de que el estudio es necesario para poder más tarde ejercer bien nuestra profesión.

El adelanto de la ciencia y la técnica hace que la sociedad cada día exija una mayor especialización del universitario; esto desvirtualiza el verdadero fin de la Universidad, que es formar hombres cultos y buenos profesionales. Al segundo punto es al que prácticamente está casi totalmente dirigida la enseñanza que en las aulas se da, dejando de este modo al estudiante sin una formación humana, religiosa, cultural, social, política, deportiva y artIstica, complementaria de la anterior, por lo que hemos de ser nosotros mismos los encargados de procurarnos esta formación. En esta especie de autoformación no hemos de dejarnos influir por una determinada tendencia, aunque sea la de la mayoría, sin antes haberla pasado por el fino tamiz de una severa crítica.

Respecto a esa libertad que algunos esperáis conseguir al llegar a la Universidad, no os las prometáis demasiado felices, ya que toda libertad lleva implícita una responsabilidad que nos obliga a no excedernos en el uso de ella, olvidando que tenemos unas obligaciones que cumplir.

FRANCISCO JAVIER ALAMANZÓN
Colegio Mayor Covarrubias. Madrid


Máximas entresacadas de El Quijote

por Coll y Vehí

Habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala.
De la prolijidad se suele engendrar el fastidio.
De las palabras ociosas nos han de pedir cuenta en la otra vida
El comenzar las cosas es tenerlas medio acabadas.
Sé templado en el beber.
Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
No es un hombre más que otro si no hace más que otro.
La verdadera nobleza consiste en la virtud.
La virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.

La verdad ha de andar siempre sobre la mentira, como el aceite sobre el agua.