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Dedicatoria

Acertar en las dedicatorias siempre ha sido difícil arte que contribuía a dar distinción a la generosidad y galantería del que, al regalar algo, lo hacía con gentileza.

Nuestra Revista va precedida siempre de una dedicatoria leve. Apenas unas líneas. Las suficientes para poner pie amable a una idea, a un suceso, a unas fechas conmemorativas.
No es personal nuestra dedicatoria, pero lo hacemos pensando siempre en alguien en el posible lector que acude a nuestras páginas con benevolencia, afable, sin criticismo. A él nuestra dedicatoria, al que sabe sonreir incluso cuando lee.

Editorial
Misa en castellano

Sentido social-religioso

Uno de los grandes temas de la Constitución litúrgica para las ceremonias del culto, promulgadas al término de la última etapa conciliar, es la trabazón vital que une al fiel con Jesucristo mediante una participación más directa en el sacrificio de la misa.

Tal consigue la recitación en lengua vulgar -viva- de muchos textos de la misa que ahora, en el momento presente, pueden ser entendidos, comprendidos y meditados por todos aquellos que toman parte activa en la celebración del misterio del altar.

El latín, lengua en que se decía íntegramente todas las partes de la acción litúrgica por excelencia, tenía -y sigue teniendo- una razón evidente: «la unidad social de la Iglesia católica» por el uso exclusivo de la lengua del lacio, vínculo secular de solidaridad.

Derechamente aúna -en su expresión más cabal y perfecta-- el criterio de catolicidad que, en definitiva, es «ecumenismo».

La misa en «español» acusa todo sentido de responsabilidad y aleja todo sentido rutinario motivado por una incomprensión clara -casi general- de la asistencia a determinados actos del culto católico. La medida de esa incorporación popular que salve al movimiento litúrgico de caer en una pastoral sin ovejas, en un torneo de esteticistas exquisitos, correrá parejas con el obsequio profundo de la inteligencia y de la voluntad a esta prudente y reciente decisión. Y ocurrirá cuando llene de vida la aburrida asistencia de nuestras misas dominicales o diarias.

Esta iniciativa entraña, a todas luces, una solución pedagógica tanto para mayores como para pequeños. Dijérase que la nueva modalidad viene a llenar una exigencia del ser intrínseco-social del hombre en su doble vertiente «material y espiritual».

A nadie se le oculta que entender aquello que se hace y se dice es tratar, a un mismo tiempo, de investigar el «cómo» de la educación religiosa, el método más adecuado, los sistemas y procedimientos que hay que poner en juego para lograr el fin propuesto.

La Iglesia ha tenido siempre su propio estilo para educar ejercitando el mandato de su divino Fundador, y los métodos que preconiza han de ser objeto de constante investigación «renovadora» y de ensayos para su mejoramiento. Por eso, respondiendo a tales necesidades y a esa creciente preocupación por la formación de sus fieles, aparece la lectura de la misa en español y de la administración de algunos sacramentos.

¿Cuánto no pueden enseñar los Evangelios, las epístolas y los pasajes del Antiguo Testamento, textos cuajados de teología, filosofía y ascética cristiana?

Así, con el mejor espíritu de buena voluntad, se crea una nueva mentalidad que viene exigida por el signo de nuestros tiempos. El hombre así será apto para la toma de conciencia, la apertura del diálogo y la renovación que nos pide Pablo VI en la «Ecclesiam suam».

Tomas Burgos Nadal, ofm
Prefecto de estudios

GIBRALTAR

España confina al Norte
con los mares de Cantabria
y unos montes eminentes
que la separan de Francia.

Al Este navegan islas
que son codicia británica.

Al Oeste está Portugal,
nobleza, epopeya y raza,
y el Cabo de San Vicente
apunta, hacia el mar, lejanas
islas de espuma y de ensueño,
doblemente afortunadas.

Al Sur..., me duele nombrar
lo que queda al Sur. No agrada
pensar ni quiero decir
lo que hay en el sur de España.

 

II Asamblea Diocesana de la Federación Católica de Padres de Familia

La Asociación Católica de Padres de Familia va cobrando aplomo y consciente dirección a la hora de plantearse la línea a seguir en las funciones que le da la finalidad para que fue creada.

Entre las concreciones a que se ha llegado, por acuerdo de la Asociación de Padres de Familia radicada en nuestro Colegio, ha alcanzado singular relieve el de organizar el temario a desarrollar en la II Asamblea Diocesana.

No es poco que directrices marcadas desde nuestro centro cobren gravedad y empuje y trasciendan hasta encarnarse en acontecimientos del relieve que promete alcanzar la ya anunciada Asamblea.
Hemos hojeado las distintas ponencias y sus consiguientes desarrollos, en torno a uno de los problemas más serios que aquejan a la Enseñanza Media en España: el problema económico, sus causas, su posible remedio.

Es todo un equipo el que se ha volcado a desentrañar todas las cuestiones a que da pie el recuento de las esquinas con que tropieza la economía de la enseñanza. Y la sensatez, minuciosidad y exquisitez con que están redactados los distintos trabajos revelan la competencia y pericia de sus autores.

Contribuyen en tan noble empeño, con su laborioso estudio y larga experiencia, prestigiosos colegios de Valencia, y es alentador que se llegue a maduras conclusiones y sabias sugerencias, fácilmente aprovechables no a base de amenas divagaciones y teoría pura, sino aduciendo, en su caso, la cifra exacta, escalofriante a veces, y el oportuno dato, tantas veces manejado a la hora difícil del balance final. Al fin, no es propósito de la Asamblea hacer publicidad, sino acercarse al enfermo para sajar valientemente por el lado infecto, señalando el mal desde el vértice en que se esconden sus causas y apuntando luego hacia la meta de las siempre posibles soluciones.


Asociación Católica de Padres de Familia de los Colegios San Antonio y María Inmaculada

Nuestra Asociación da un paso al frente
Es necesario robustecer nuestra estructura

En la última Asamblea, celebrada en el Colegio de María Inmaculada, se acordó cuanto sigue:

Como era una necesidad para dicho Colegio el tener su Asociación de Padres de Familia, y como quiera que tanto el Colegio de San Antonio como el de María Inmaculada radican en esta ciudad, se da el caso de que una gran parte de los asociados tenemos hijos en ambos colegios. Esto obligaba a tener que pertenecer a una y otra Asociación y a realizar idénticos. quehaceres por separado, ya que los intereses son comunes y, por tanto, con menos eficacia.

Ante estas circunstancias se pensó en la conveniencia de unirlas. Una sola Asociación para los dos Colegios ganaría en vigor y en número de asociados. Con tal motivo hubo unos cambios de impresión, y después de una reunión previa se acordó celebrar dicha Asamblea, la cual resultó todo un éxito, ya que asistieron la mayoría de padres de familia.

Se llegó a la conclusión de que se hicieran los oportunos trámites para que nuestra Asociación Católica de Padres de Familia del Colegio de San Antonio, al ampliar su ámbito, se denominase Asociación. Católica de Padres de Familia de los Colegios de San Antonio de Padua y de María Inmaculada.

De momento, y hasta que se renueve la actual Junta Directiva con miembros de una y otra Asociación, han entrado a formar parte de' la misma, en representación del Colegio de María Inmaculada, los señores don Francisco Garrigues y don Vicente Rovira.

Es de esperar la mayor eficiencia de esta Asociación, resolviendo todos los problemas planteados y los que indudablemente vayan surgiendo en la medida de nuestras fuerzas, nunca bastantes para impedir las infiltraciones insanas que pretendan minar la moral de nuestros hijos, lo que en definitiva debe constituir una de las miras más altas que debe tener un padre de familia consecuente.

Manuel Fillol B.
Contador