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Dedicatoria

La Navidad tan hondamente se le ha entrado al pueblo en su alma, que a él hay que atribuir el carácter hogareño y sentimental que le da expresión. Los belenes, los villancicos, l la alegría tumultuosa de la fiesta, todo es claro, sencillo y humilde, como el pueblo.

El pueblo se ha sentido siempre a gusto en el portal. Allí. encontró ambiente adecuado, unos pastores, un establo caliente, unos animales domésticos. Y hoy el pueblo es un personaje inevitable en el portal. Gracias a él por el sabor inefable que ha dado a tan altas fiestas.


Editorial
España y la Inmaculada

El criterio católico español, acorde con la tradición más antigua de la Iglesia, vio coronados sus esfuerzos, el pasado siglo, con la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de María. El 8 de diciembre de 1854 declaraba Pío IX ante el mundo entero que: «la doctrina de que la Bienaventurada Virgen María, en el primer instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos del Salvador del mundo, Jesucristo, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.»

Dios Nuestro Señor eligió a España para que fuese la depositaria y propagadora de la doctrina de la Inmaculada Concepción a través de los siglos. Nuestro dogma nacional, ha dicho Pemán, el dogma que España defendió y juró y pintó con Murillo y arrulló con la danza de los seises, es el dogma de la pureza de María, el dogma de la blancura sin tacha de la absoluta in contaminación.

Si el espacio lo permitiera aduciríamos toda una serie de testimonios, suficientemente probados, que autorizan una larga tradición en favor de la doctrina inmaculista en España. Pero no, creemos necesario volver a probar lo que ya todo el mundo admite. Baste consignar que en España la tradición mariana es un hecho patrio inseparable de nuestra historia, de nuestra raza. España creyó y luchó por tan alto misterio porque cuando dio su corazón a una fe se lo dio por entero, entregando la cabeza, el pecho y la cruz de Cristo.

A esta entereza de nuestra fe se debe el que España haya conservado su carácter y tradición, en medio de los vaivenes de los siglos, y haya salvado, humanamente hablando, la civilización cristiana muchas veces. La Madre de Dios no olvida a quien tan desinteresadamente la defendió, y ante la tragedia presente hará que los españoles despertemos y oigamos su voz, sintamos nuestras grandezas pasadas y lleguemos a ser lo que fuimos : campeones de Dios y de la Santa Madre Iglesia.

Fr. Miguel Oltra Hernández


Amanece

Ya se acerca el nuevo día.
En el húmedo horizonte
álzase el sol, y en el monte
amanece.

Los pájaros se despiertan
con sus alegres cantares
y se alivian los pesares.
Amanece.

El sol sobre el mar ya brilla;
sopla la brisa temprana.
¡Oh, qué graciosa mañana!
¡Amanece !

Si el despertar es alegre,
triste es el anochecer.
Pero, ¿por qué entristecer
si amanece?

J. Rodríguez M.


Un tema para hoy: ritmos modernos

De las paralelas del pentagrama en que se desenvuelve la historia, la danza ha sido siempre constante acompañante del hombre. A nuevas costumbres y modos nuevos de pensar han correspondido ritmos de moda. Los de ahora, ¿qué representan para la juventud actual?, ¿responden a una nueva concgpción de la vida?, ¿los acepta la juventud sin crítica alguna, por puro snobismo?, ¿por qué gustan?

RESPUESTAS:

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Un alumno de Preuniversitario: RAFAEL OLIVER

Los ritmos modernos representan para la juventud, simplemente, un desahogo contra la inquietud actual reinante. Por supuesto no responde a ninguna concepción moderna de la vida; si acaso, a una de sus facetas, y esto tiende a desaparecer. En general, la juventud los acepta, y quienes han estudiado el tema siguen atraídos por ellos, porque en realidad les gustan y encuentran en ellos un meta-arte bien organizado. ¿Por qué gustan? Esto es más difícil de comprender, ya que, eliminando a quienes los siguen por snobismo, nadie sabe dar una respuesta exacta. Creo yo, sin embargo, que la razón estriba en que estos ritmos encuadran justamente en esta inquietud ya dicha, debido todo a «un no saber qué hacer» y que, como toda inquietud, necesita agarrarse a algo.

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Un alumno de 6º: FRANCISCO CAMPOS GONZÁLEZ

A mí se me antoja que los ritmos modernos son un modo como otro cualquiera de expresar nuestros sentimientos y nuestro estado de ánimo. La prueba de que sí representan un modo nuevo de concebir la vida, es que nuestros mayores no aprueban las melodías que imperan hoy. En más de una ocasión los aceptamos ciegamente, por imperativo de la moda, pero no es lo común. De ordinario seleccionamos lo que nos gusta. Y nos gustan, unas veces por el atractivo de la música y otras por la letra que desarrollan.

 

Un exalumno: JUAN VILA

Los modernos ritmos representan para muchos gran placer y diversión al poder escuchar, por medio de los discos, a sus ídolos preferidos; para otros los ritmos de hoy no representan nada, pero se soportan para poder alternar.

En lo musical responden a un nuevo modo de comportarse ante la música. Actualmente importa poco la voz del achansonnier»; importa su originalidad, su estilo y, por supuesto, cuanto más raro todo, más fácil el éxito. De ahí el triunfo de lo exótico.

En general, suelen gustar más las canciones de buena melodía, sobre todo si son interpretadas por figuras del cante, pero siempre se imponen las canciones de ritmos trepidantes sobre las sentimentales y dulces.

Un exalumno: FRANCISCO VALLES CANET

Creo que unos ritmos muy rápidos, pero vacíos, sin contenido alguno, pueden representar, a lo más, una manera de representar su propia existencia. La juventud los acepta sin crítica; tan sólo pueden criticar estos nuevos ritmos aquellos que encuentren en el vivir cotidiano, hasta en los detalles ínfimos, un sentido, sea el que fuere, representativo de una idea. Si, por el contrario, estos ritmos modernos pudieran representar una nueva concepción de la vida, es mi parecer que en breve podríamos ser semejantes a otra cualquiera especie que emitiera sonidos, con más o menos melodía, pero sin inteligencia. El éxito de tales ritmos depende sólo de la falta de ideal en la ;uventud, de la falta de reflexión y de espíritu.

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En resumen: la juventud que «no sabe qué hacer» los acepta como simple desahogo. Qué triste que exista una juventud que no sepa qué hacer, sin ilusiones, y que sienta la necesidad de desahogarse de nada, por eso mismo, porque no hace nada. Con todo, y por fortuna, para nadie constituyen los modernos ritmos expresión de sueño alguno: son puro pasatiempo, una cosa más, intrascendente, de¡ ambiente moderno. Algo a lo que se le ha quitado el contenido, con lo que es más inocente su profanación. Y que conste que nosotros no dogmatizamos: resumimos.


Romance, al modo antiguo, para Belén

Virgen María, María,
la del portal del Señor,
cuando vos hube a la puerta
no vos quise abrirla yo,
y agora que vos abriría,
ya vos ha nascido Dios.
¡Grande duelo ascóndese
en mitad del corazón!

Folia vuestra fue, Señora,
folia vuestra y mía no.
Fijados los alamudes,
fijados los habéis vos,
vedásteme la morada
que, triste, rogara yo,
llorando de los mis ojos,
que ninguno me acorrió.
Folia vuestra fue, señora,
folia vuestra y mía no.

Quien ansi me está diciendo,
dice bien, que ya es rumor
que los pastores vidieron
con grande miedo y tremor
un forado en la cabaña
por donde bajara Dios.
Dulces sones rascañaban
las puertas del corazón.
¡Grande duelo ascóndese
dentro de mí, y quedo yo
escarnida, deserrada,
como una cuita de amor!

Ellas aquesto altercando,
el ángel que aparesció:
«Paz enna tierra a los hombres
y gloria enna altura a Dios».

Fr. Ángel Martín, ofm

VOCABULARIO: Folia, locura; alamudes, cerrojos; acorrió, socorrió; vidieron, vieron; forado, agujero; escarnida, avergonzada; deserrada, desconsolada; cuita, lamento; enna, en la.