Portada > Del Colegio > Curso 62-63
Dedicatoria
Habitamos un mundo ya estrecho en el que acucia el hallazgo de nuevas dimensiones.
Lo estereofónico, lo tridimensional, ya es moda.
Del mismo modo, la enseñanza cobra de día en día relieves y volúmenes imprevistos.
Nuestro Colegio también estrena nueva dimensión: el internado. No es un ensayo; es una meta. Diríase que el Colegio gana así intimidad, envergadura y consistencia.
Siempre queda un escalón que ayer no se advertía y, de pronto, emerge y se ofrece a la escalada. Tal vez sea ese nuestro mejor afán: el de no haber fijado límites a nuestro cometido.
Editorial: El tener y el desear
El hombre de hoy podemos llamarle de faz lisa, que llena los estadios y vierte su alma por el asfalto de las ciudades sin color, bebiendo café. Se llama el «se», el derrostrado «se» de la oración sin sujeto determinado; se llega, se está mirando, y con los mismos ojos, sin asombro, se muere. Este hombre, cuando se queda solo no piensa si obró mal o bien, es arrastrado por el ambiente y es caja de resonancia de bulos callejeros que perjudiquen al prójimo. Su aspiración es el «tener», sin la alegría de la víspera; que es el desear. En él todo es chato, romo y sin aristas. Su lema es: piensa mal y acertarás. Su seguridad es sin matices y cree en el triunfo.
Al lado de este grupo de gente chata existe una minoría, por fortuna más numerosa de lo que se cree, que mira en todas direcciones para ver lo propio y lo ajeno; son abnegados y solidarios con sus prójimos. Son los hombres del «deseo», que nunca se jubilan, que no están contentos nunca con lo hecho, sino que piensan en lo que les falta por hacer. Son poetas por temperamento y su lema es: piensa bien aunque no aciertes. El hombre del deseo necesita y agradece el favor, aprende todos los días y empieza a cero para renovarse constantemente.
Para las empresas creadoras se puede contar con los segundos y nunca con los primeros, ya que éstos se jubilan por «tenerlo» todo hecho y creen conseguirlo todo con dinero.
El «tener», como aspiración suprema, lleva consigo la nostalgia y el hastío y, en ocasiones, la desesperación. Cuanto más se posee tanto más se es poseído. ¡Bendita sea la pobreza l El «tener», el poseer es final de trayecto, y cuando alcanzamos la cosa deseada decimos : ya está, es decir, de aquí no se pasa, desaparece la ilusión y el hombre va matándose interiormente.
Para los chatos y romos mencionados, para los desagradecidos a quienes humilla el favor, por higiene espiritual convendría dejarlos en pijama para que aprendieran los beneficios que reciben de la sociedad. En nuestro caso: si alguna vez desapareciera el Colegio se darían cuenta de la labor que éste ha realizado en la educación de la juventud carcagentina. Nosotros no «tenemos» Colegio, nosotros «deseamos» un Colegio en el que nunca pueda inscribirse el «ya está». La educación es un progreso vital y espiritual que necesita un constante «deseo» de superación y altruismo. De esto hemos dado pruebas los religiosos de esta comunidad. No nos hemos movido por el «tener», sino por un eterno «desear».
fr. Miguel Oltra Hernández, o. f. m.
e c t o r
Biblioteca ambulante
Siguiendo la marcha ascendente que marca el Colegio en el aspecto formativo y cultural, se ha inaugurado la Biblioteca Ambulante Escolar.
El calor veraniego proporciona diversos ratos de ocio que hasta pudieran ser perjudiciales para nuestra formación religiosa é incluso cultural. Para que estos ratos se disipen de nuestro diario estival, el libro proporciona sano entretenimiento a la vez que formación.
A tal fin se ha creado la citada biblioteca.
Tres son los bibliotecarios que forman el equipo: Valentín Gavidia, Antonio Salom y Enrique Guerrero. Hay impresos en que se indican las normas de funcionamiento; y los libros están distribuidos en secciones, y aún existe un segundo orden de distribución de libros según la capacidad y edad de sus posibles lectores.
Nadie duda de los frutos que tan noble plantación ha de proporcionar al Colegio. No defraudemos las esperanzas que depositan en nosotros todos los profesores y celebremos esta nueva actividad con que el P. Alberto multiplica su dinamismo y su cariño al Colegio.
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Pablo
VI
Nombramiento