Dedicatoria
Los poetas han imaginado alguna vez a San José floreciéndole
la viruta en la garlopa. Tradicionalmente los pintores preferían
verle florecido levemente el extremo de la vara. En Valencia San José
es un rompimiento estrepitoso de luces y colores. Es todo él quien
florece.
La llamarada fallera ha merecido análisis concienzudos
que picaban en filosofía, y se han dado significados simbólicos
a la efímera hoguera, a la crítica que arde y a las caídas
cenizas en que rescoldos de entusiasmo avivan de inmediato mejorados programas
de ulteriores fiestas.
Nos complace la alegría que inspira San José
a todos sus devotos. Una alegría luminosa, llena de estallidos
de sol. Todo es vívido y claro en estas fiestas. Y nos complace,
repetimos, porque la Luz es lo que importa.
El Bachillerato elemental al alcance de todos
La palabra «educación», tomada en el sentido de cultivo
físico, intelectual y moral del individuo, como preparación
para la convivencia social, ha interesado a todos los pueblos. En los
tiempos más remotos la «educación» era plenamente
tradicionalista.
Entre los griegos la «educación» fue esencialmente
humanística, atendiendo a la vez al desarrollo físico y
al intelectual. Ya los poemas homéricos nos dejan entrever algo
de la primitiva formación griega al hablarnos de la que el sabio
centauro Quirón dio a Aquiles; Pitágoras dejó preceptos
educativos que conservan valor actual, y Sócrates hace de la «educación»
una mayéutica espiritual destinada a desenvolver los valores positivos
del alma del educando.
También Roma se preocupó de la formación de los
ciudadanos. Después de la toma de Tarento la «educación»
comenzó a ampliarse y se tomaron esclavos griegos como preceptores
de los niños, abriéndose además escuelas por libertos.
En la época clásica la instrucción corría
a cargo sucesivamente del literato, del gramático y del retórico.
La «educación» -concebida en su sentido más
lato- ha progresado a pasos agigantados. Ha llegado a ocupar un campo
de amplias dimensiones. El hombre no se ha contentado con un baño
superficial de cultura y de erudición. Ha alcanzado la investigación,
ha ahondado en el terreno de la crítica... y es inventor; es prócer
de la pluma y de la palabra, de las ideas y de la imaginación.
Pero esto, si bien se analiza, quizá sea patrimonio de sólo
un puñado de sabios de unas cuantas naciones.
El problema es más profundo. Dijérase que todo hombre,
por el mero hecho de nacer -de estar dotado de ciertas facultades-, debiera
«saber».
La realidad es muy otra, sin embargo.
La solución de la fórmula está en la adquisición
de una cultura general, como hoy día se dice. Descartado el analfabetismo,
es privativo -o al menos debe serlo- llegar a unos conocimientos esenciales,
básicos, que han de conducir al individuo por la sociedad.
He ahí el interés del Ministerio de Educación Nacional
al afirmar recientemente que el Bachillerato Elemental ha de estar al
alcance de todos los españoles.
Por un lado, el Bachillerato es indispensable para seguir estudios superiores
y es útil para, con menos tiempo y menos esfuerzos, prepararse
para cualquier tipo de profesión y actividad.
Pero al propio tiempo, la primera fase de los eslabones de la Enseñanza
Media es la forja de toda persona, en cuanto a su formación y cultura
se refiere. El paso por las aulas de los cuatro primeros cursos abona
la garantía de una eficiencia nacional, masiva.
La ley de extensión de la Enseñanza Media para la creación
de nuevos Institutos, de nuevas filiales, etc., muy en breve ha de constituir
una realidad.
Paulatinamente se va realizando. En parte ha comenzado ya con ritmo acelerado
en algunos aspectos. Desde hace pocos días, viviendo en el pueblo,
apartado de las grandes urbes, cualquiera puede seguir los estudios del
Bachillerato por correspondencia.
En fin, los estudios elementales pueden ser para cada uno la llave que
abra muchas puertas en el camino de la vida.
Fr.Tomás Burgos Nadal,
Prefecto de Estudios
¿Las tres Marías?
El estudio de la Religión, Formación del Espíritu
Nacional y Educación Física han recibido últimamente
unos calificativos despectivos, por parte de los estudiantes de toda España,
que reflejan ignorancia y estolidez. Me atrevería a afirmar que
es un inconsciente desprecio, fruto de un ambiente incontrolado, de los
valores formativos más importantes para nuestras juventudes, aunque
con rango y categoría diversa.
Se llega a la categoría completa de hombre con una religión
vivida intensamente. El misterio del hombre no le entenderá jamás
el hombre fachada y epidérmico, que pasa por la vida sin que la
vida pase por él. El hombre sin vivencias religiosas no debe tenerse
por persona humana. Que se contente con ser un faraón de lo político,
un emperador de papeles, un chupatintas o lo que le venga en gana: un
vivillo, un millonario o un pobre gato, un picapleitos o un picapiedra;
pero si no siente hormiguearle el alma cuando le asalte el pensamiento
de la eternidad, de Dios y de la muerte; si no le aqueja el sentimiento
más o menos trágico de la vida, sin raíces religiosas;
si no le duele el misterio que )leva dentro ni sabe caer de rodillas cuando
el corazón empieza a preguntarle ¿para qué te afanas?,
¿para qué vives?, ¿a dónde vas con eso que
sueñas conquistar?; si todo eso le parece música vieja y
ridícula monserga, debilidad de espíritu, métase,
se lo suplico, la mano en el pecho que la sacará luego oliendo
a monstruo. Y para el buen entendedor sobran las palabras que pudiéramos
añadir.
En cuanto a la formación política diré a mis colegiales:
Cuando el señor que me presentan, sea profesor o militar, industrial
o capitalista, me previene: «Le advierto a usted que no soy político
ni entiendo en políticas», al punto deduzco: «Luego
eres un grandísimo botarate y como grandísimo botarate un
parásito social que pones a la sociedad al servicio de tu especialismo
y no tu especialismo al servicio de la sociedad. Porque ¿cómo
vas a poner tu profesión, o tu arte, o tu dinero al servicio de
un país si te interesa un bledo el estado social, político
o económico de ese país?» Recuerdo el año 31.
Unos pobres chicos imberbes quisimos enfrentarnos con las turbas enloquecidas.
Publicamos nuestro periódico «Juventud» con los dinerillos
que substraíamos a nuestras familias. Pedimos limosna a los que
«no entendían de política», que también
existían en nuestra ciudad, y los resultados fueron casi siempre
negativos. Después, cuando la política de la pared de enfrente
se impuso, hubieran dado los «no políticos» la mitad
de su hacienda para que les respetasen la otra mitad. La oportunidad había
pasado. Defendemos la gran política de Dios y buen gobierno del
mundo de nuestro Quevedo.
En la Educación Física se ha adelantado bastante. El dicho
de los antiguos «mens sana in corpore sano» tiene una traducción
teológica : «la gracia supone la naturaleza», es decir,
tiene que actuar sobre una naturaleza en armonía y orden. Si el
orden natural se quebranta es muy difícil que el espíritu
esté alerta. La Educación Física hace olvidar penas,
es autoeducación, da supervivencia corporal que se troca en afianzamiento
de la supervivencia espiritual, da alegría y sensación de
poder. El acomplejado malamente triunfará en la vida, se siente
incómodo, y ese sentimiento de extrañeza se convierte en
resentimiento frente al mundo que le rodea. No somos angelitos, sino hombres
con cuerpo y alma peregrinando por este mundo y, como amables compañeros
de viaje, tenemos que perfeccionarles dando a cada uno lo que merece y
exige.
Sí, queridos colegiales, las «Tres Marías»
son más importantes de lo que sospecháis. Su estudio y su
vivencia os hará pisar firme por este mundo y escalar las cimas
de la hombría y la sensatez.
Fr. Miguel Oltra
Entrevista
Don José Verdeguer ya fue presentado a nuestros lectores en su
inclusión en la tabla de profesores del Colegio. Es licenciado
en Ciencias Químicas y su labor científica al frente de
empresas industriales es meritoria.
-Don
José, ¿está satisfecho de su profesión?
-Sí, completamente.
-¿Cree que debe elegirse una carrera con fines exclusivamente
económicos?
-De ninguna forma. Debe elegirse una carrera que satisfaga las inquietudes
e inclinaciones que cada uno siente para poder trabajar a gusto en su
profesión; sin ello el ejercicio profesional no puede ser fructífero
ni aun económicamente considerado.
-¿Qué inconvenientes adivinaría en el ejercicio
de una carrera para la que no se tiene vocación?
-Se desviarían los esfuerzos hacia aquello que atrae por natural
inclinación, y el trabajo se consideraría una carga insoportable.
-Las ciencias fisicoquímicas, ¿son desarrolladas en nuestro
país con entusiasmo?
-Lo son, y los equipos de investigación demuestran gran competencia,
incluso en círculos internacionales.
-Háblenos de algo que nos acredite al respecto.
-Bastaría con revisar la gran cantidad de artículos que
de ciencia pura y aplicada publican las revistas científicas españolas,
tales como «Revista de Ciencia Aplicada», «Agroquímica
y Tecnología de Alimentos», «Acero y Energía»,
"Química e Industria" y otras muchas que no cito por
no alargarme demasiado.
-¿Cuál es el consejo que más veces repite en clase
a sus alumnos?
-Que no deben estudiar las asignaturas de ciencias de memoria, sino esforzándose
por entenderlas y repitiendo «con papel y lápiz» cálculos
y demostraciones hasta llegar a dominar el tema.
-Por excepción, este consejo sí, ide memoria!
 
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