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Dedicatoria

Alfredo de Musset decía que el aroma era la oración natural de las flores. Musset santificó así el perfume vegetal del bosque.

Como las flores, el hombre, las cosas, el mundo, tienen su brisa íntima, su perfume hondo.

Yo diría que fue en la primera Navidad cuando el mundo empezó a oler a amor de Dios, a Cristo. Y hubo otro aroma. Un aroma múltiple en que se mezclaron la respiración expectante, entrecortada, de una Virgen, el vaho pesado, caliente, de un pesebre y el aliento neblinoso del buey y la mula.

La estrella fue sólo dirección horizontal para unos magos. Pero sobre la estrella, unos ángeles bulliciosos tiraban sobre el mundo, a puñados de notas musicales, la siembra de la buena paz, hacia lejanas cosechas en que llores rojas de amor alzaran luego aromas subidos de buena voluntad. Y fue una noche. Una noche blanca. Una noche bendita. Una noche «buena».

Colaborar, nunca sustituir

La importancia capital del asunto nos dispensa de insistir una vez más sobre él. Nadie puede sustituir completamente a los padres en el grave problema de la formación de sus hijos. Ni el mejor de los colegios ni el pedagogo más eficiente.

Si hemos de admitir con plena convicción que tener hijos no es ponerlos en el mundo simplemente, hemos de ser consecuentes y estar dispuestos a cumplir con la difícil misión de educarlos y hacerlos hombres. Y en ello el papel primordial cumple a los progenitores.

Afortunadamente la mayoría de los padres tienen conciencia de su seria responsabilidad. De ahí que, sintiéndose limitados para realizarla con la perfección que desean para sus hijos, los envíen a colegios e instituciones que les instruyan y formen. Pero este mismo hecho suele adormecer a veces su sentido del deber. Falsamente satisfechos, creen haber cumplido y descargan por entero la responsabilidad en el centro educativo elegido. Es natural que se caiga en tal error, natural y humano. Y cómodo.

Nunca más evidente que hoy que el saber es poder. Cuando las dificultades del cotidiano vivir se multiplican, cuando la complejidad de la vida exige preparación cada día mayor, se evidencia de modo claro que es indispensable afrontar la existencia con el mayor acervo posible de conocimientos, que se concretarán después en una especialización sintética. Esto lo intuyen unos padres, lo deducen otros de la propia deficiente experiencia. Y es la razón de que quieran para sus retoños unos conocimientos lo más amplios posible. Pero suele olvidarse que a esos conocimientos debe preceder y acompañar siempre una formación religiosa y humana que los fundamente y revalorice. Y que tal formación ha de ser impartida desde el mismo hogar principalmente. Porque nadie goza del prestigio y autoridad que los padres ante el niño. Nadie mejor dispuesto por la misma naturaleza que ellos para sacar -educar- un hombre de las posibilidades vírgenes que toda criatura trae a la vida. Y ni siquiera dispensa a los padres de este deber el enviar a sus hijos a un centro religioso. Pueden estar seguros de que en él se esforzarán todos, desde el Director al último de los profesores, en cumplir su parte en la educación del niño. Lo cual no da derecho a inhibirse de cumplir la esencial que a ellos les corresponde insustituiblemente.

«Puero, máxima reverentia», decían los antiguos romanos. Al niño se le debe el mayor respeto. Y este respeto integral -amor reverencia) y eficaz ante la maravilla de un alma virgen- ha de practicarse cada día en el hogar, desde el inicio de la existencia del hijo. Comporta este respeto la ejemplaridad paterna en primerísimo lugar. Ejemplaridad de vida para que el hijo -sensibilidad receptiva, por ser esencialmente moldeable- siempre pueda copiar a sus padres y nunca, ni siquiera curtido ya por los avatares de la vida, tenga que avergonzarse en nada de ellos. E implica tal respeto que los padres cooperen con los pedagogos de sus hijos, atentos siempre a confirmar y proseguir la labor que en el Colegio se hace. Si vale esto para cualquier centro educativo, piénsese en la importancia extraordinaria que reviste en el caso de un colegio de externado. No se debe olvidar nunca el efecto desastroso para la personalidad en formación del niño que supone ver deshecha en su hogar la labor que el colegio realiza en su alma.

Colaborar, nunca sustituir. Tal es la misión de los colegios. Que no sería cumplida perfectamente si los padres no llenan la suya intransferible.

Jacinto Fernández-Largo, o. f. m.

Homenaje a Fr. Francisco Cabezas

La comunidad franciscana del Colegio se desplaza a Enguera y presta su colaboración más entusiasta a la Comisión local que organiza las fiestas conmemorativas del centenario de Fr. Francisco Cabezas, enguerino eximio y docto lego franciscano que en San Francisco el Grande, de Madrid, y en varias localidades levantinas ha dejado claras y valiosísimas muestras de sus conocimientos arquitectónicos.

El coro de Carcagente, con su magnífica intervención, dio esplendor a los actos centenarios.

Nuestra gratitud al Ilmo. Ayuntamiento de Enguera, y de especialísimo modo a don Jaime Barberán Juan, Alcalde de la villa, por las atenciones recibidas.


Usted, ¿qué opina?

El Rdo. P. Fernando Ciges vive su total dedicación a la enseñanza de una asignatura capital. Su entusiasmo lo transparenta el interés de sus alumnos por capacitarse más y más.

-¿Qué asignatura enseña en el Colegio?

-Matemáticas.

-Compare el rendimiento de los niños de hoy con el de sus compañeros de estudio cuando usted fue estudiante.

-Creo que los medios con que hoy cuenta la enseñanza hacen fructificar más y mejor al estudiante.

-¿Qué opina sobre la posible abolición del «Preu»?

-Estimo que el Bachillerato es preparación suficiente para la Universidad si se imponen las debidas modificaciones que atenúen el tránsito entre lo uno y lo otro.

-¿Conoce las razones que aconsejaron la imposición del «Preu»?

-Creo que fue por eliminar el cambio brusco entre el Bachillerato y la Universidad.

-¿A qué obedece la inestabilidad de los planes de estudio y sus reformas parciales?

-A una inquietud de perfección que nunca llega.

-Llegará.

UNA ENTREVISTA Y UN NOMBRE

Don Pascual Peralt responde en el Colegio de preparar físicamente para un mundo que exige máxima vitalidad y esfuerzo.

-La Educación Física, ¿es sólo una asignatura o un hábito a inculcar a los jóvenes?

-La Educación Física es una asignatura por disposición de las autoridades superiores, pues actualmente es reconocida como una necesidad primordial para el exacto equilibrio de la juventud y deriva cada vez más hacia cauces estrictamente científicos. Hoy se han desterrado de la gimnasia las violencias o brusquedades que pudieron estar en boga en otros tiempos.

Desde luego, aunque asignatura, es muy interesante el conseguir que llegue a ser un hábito en los chicos y esa debe ser la meta del profesor.

-Los niños, ¿siguen con agrado los ejercicios gimnásticos impuestos?

-Hoy sí. A mi entender, aunque la clase de Educación Física no debe ser precisamente un recreo dirigido, habrá de procurarse que la tabla realizada tenga las características de ser racional, metódica y progresiva, con lo que se logra que los chicos vayan tomando afición e interés en esta progresión hasta lograr que lo monótono resulte sugestivo, lo fatigoso interesante y lo árido un placer.

-¿Suele la juventud, pasada la obligatoriedad en la Enseñanza Media, practicar la gimnasia?

-Pasada la obligatoriedad en la Enseñanza Media continúa después en la Universidad y en las Escuelas Superiores. Aún es pronto para opinar hasta que no veamos los resultados de la ordenación actual, pero yo tengo mucha fe en ella y creo que las jóvenes generaciones se darán cuenta al conocerla de la necesidad de seguir practicando la gimnasia.

-¿Hay diferencias sensibles entre los métodos aplicados aquí y los practicados en otros países?

-En la gimnasia educativa hay diferencias, sensibles no. En España seguimos el método del sueco Ling, con las modificaciones introducidas por el doctor Agosti, médico español especializado en medicina deportiva.

En la gimnasia deportiva tampoco hay gran diferencia, básicamente es la misma, pero existen otras escuelas, nuevas orientaciones. Recientemente hemos tenido aquí en España dos exponentes magníficos con las actuaciones de las escuelas alemanas de Madau y de Kiedaisch.

-La prepotencia actual de algunos deportes, ¿influye favorablemente en la práctica de la gimnasia?

-Hay que señalar que existen la gimnasia educativa, gimnasia deportiva y gimnasia aplicada a deportes o determinadas profesiones. Los deportes «obligan, a practicar cierta clase de gimnasia estudiada para cada uno de ellos, y esta «obligación, no puede influir favorablemente en la práctica de la gimnasia. Hay que conseguir que se haga gimnasia por placer de practicar un deporte: la gimnasia deportiva, el más puro de todos los deportes.

-¿Qué nivel ocupan internacionalmente los gimnastas españoles?

-Desde la desaparición de Blume, la gran figura universal, no ha habido otros gimnastas muy destacados. Hoy tenemos en España una gran promesa, el valenciano Jaime Belenguer, que en los últimos campeonatos celebrados en Madrid obtuvo un rotundo triunfo. Además, en estos mismos campleonatos se ha visto algo muy bueno: una masa de atletas jóvenes con auténtica clase y con afición sobre los que se pueden poner grandes esperanzas.

-Aconseje deportivamente a sus alumnos.

-A mis alumnos les tengo que aconsejar que estudien, que estudien muchas matemáticas y mucha literatura. Ahora bien, que no olviden que es tan importante la formación intelectual como la física. La formación, repito, de una persona y la educación concretamente, es, como todos saben, moral, física e intelectual; no se puede, pues, abandonar una de ellas por otra.

CONSAGRACION DEL ALTAR
de la Capilla del Colegio

La capilla del Colegio, piadosa y moderna, ha ido cumpliendo un largo ciclo de aseadas mejoras y sanas condiciones. Había que habilitarla también espiritualmente con lo mejor. Y ha sido el Obispo Auxiliar de Valencia. el Ilmo y Rmo. doctor D. Rafael G. Moralejo, quien el 29 de septiembre efectuó la consagración de su altar con toda la solemnidad que el acto requería.

El Obispo iniciando la ceremonia

D. Rafael consagrando el altar

Arzobispado de Valencia

Rdo. Sr. Director del Colegio San Antonio de Padua. - Carcagente.

Tengo el honor de comunicar a usted que el Rmo. Arzobispo, mi Señor, ha recibido oportunamente de la Inspección Eclesiástica de Enseñanza Media el informe de ese centro docente de su dirección y correspondiente al año académico de 1961-62. A la vista de dicho informe, en su conjunto satisfactorio en materia de enseñanza religiosa, Su E. Rma. me encarga manifieste a usted su paternal complacencia por la atención que consagra a tan fundamentalísima tarea. Espera asimismo que, conscientes de una responsabilidad común, los celosos profesores de Religión de ese centro se esforzarán por igual en asegurar a todos sus alumnos la más completa formación religiosa.

Valencia, 26 de mayo de 1962. - El Secretario Canciller, J. Richart.