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Dedicatoria
El símbolo del ave mítica que renace de sus cenizas con nueva y pletórica vida se apodera de nosotros al contemplar el flamante Colegio de San Antonio, de Carcagente. Pero ese edificio elegante, sencillo, de líneas modernas, no es más que el relicario que esconde un nuevo estilo o quehacer franciscano y pedagógico que salta a la arena en una circunstancia gozosa y esperanzadora que sabrá dar cauce atinado y eficiente en sus comienzos. Nos referimos a la elección, como Ministro Provincial de nuestra Seráfica Provincia de Valencia y Aragón del M. R. P. Pacífico Sendra. A él, sombra y prolongación de N. S. P. San Francisco, dedicamos este número extraordinario de nuestro Boletín como testimonio de filial devoción.
Esfuerzo y jerarquía del estudiante
La vuelta a las tareas escolares señala el abandono de la naturaleza con sus saludables caricias, con su gran molicie, y el retorno a la ciudad, que de nuevo impone su yugo y su disciplina, necesaria para el buen gobierno y moderación de los impulsos. Mas también la ciudad, durante la invernada, nos procura su bienestar hogareño y los regalos de eso de tan hermosa y fina urdimbre que llamamos civilización. La regresión a la naturaleza, preconizada por el francés Rousseau, tiene así su contrapeso.
Las aulas han reclamado nuevamente la inquieta juventud. Y han vuelto los estudiantes a sus quehaceres, apurada la última gota luminosa del verano. Bien es probable que este regreso, luego de tan gozosa libertad, se emprenda con un sentimiento inicial de prisioneros, pero conscientes de que el Colegio les abre otros horizontes para los más altos vuelos de la ilusión y la esperanza. Ellos saben que la hora actual está marcada por el signo del esfuerzo y que urge la lucha por el porvenir, que ahora, más que nunca, el éxito es de los tenaces, de los duros en el trabajo. El perezoso, el indolente, que en otros tiempos, aun a barrancadas, lograba un título facultativo y hasta una remuneradora situación profesional, hoy, con toda certidumbre, quedará irremediablemente desplazado o rezagado en las orillas del cauce, mientras la corriente impetuosa sigue su avance tesonero hacia el triunfo. Digamos sin circunloquios que esto exige una capacidad de disciplina y sacrificio en verdad admirables. La clásica estampa de la vida estudiantil, despreocupada y jaranera, ha desaparecido radicalmente. Hoy el estudiante sometido a rigurosas pruebas de rendimiento y de madurez intelectual no dispone de tiempo para las diversiones, y con frecuencia, ni de las horas suficientes para el sueño. Aun ya en la enseñanza media se ha reducido al mínimo los esparcimientos propios de los pequeños alumnos. Es exigencia del momento.
Nadie ignora la profunda mutación universal que se ha operado, tanto en el campo de las ideas como en el de las realizaciones. Nuestra juventud, consciente de esta realidad, acepta la responsabilidad con hombría, con vocación de sacrificio, y se enfrenta resueltamente con las dificultades que entraña esta nueva estructura del mundo.
Afortunadamente, la masa estudiantil española no se encuentra perturbada por corrosivas doctrinas filosóficas, religiosas o sociales, ni por nada de lo que destruye parte de la juventud de algunos países. Nuestros jóvenes poseen una concepción sana de la vida y un sentido trascendente del destino del hombre. Pero hace falta preservarlos de posibles contaminaciones, fortaleciendo su fe religiosa y sus nobles creencias, ya que son los llamados a ocupar los puestos clave de la nación. Por otra parte, las verdades dogmáticas son perfectamente compatibles con las verdades del entendimiento y la lógica de la ciencia. Sólo así es posible alcanzar, junto a la alegría de vivir y la razón de ser, la auténtica dignidad humana.
Y lo que es más. El Colegio, la Universidad después, no están llamados únicamente a nutrir inteligencias y a desarrollar vocaciones, sino también a crear una solidaridad espiritual y humana, a constituir un núcleo de hombres viriles, sanos de corazón y de mente lúcida, decididos a misionar la sociedad y organizarla dentro de las normas éticas necesarias a su categoría de institución integradora y constructiva.
Comenzamos, pues, el curso 1961-62 con este lema: esfuerzo y jerarquía del estudiante.
Tomás Burgos Nadal, ofm
Prefecto de estudios
UN FRAILE SE CONFIESA
Director
de nuestro Boletín y maestro de Piano y Composición, el
Rvdo. P. Francisco Blanes ha sumado a sus muchas y bien desempeñadas
actividades en el Colegio la de Director de los grados preparatorios de
nuestras escuelas.
-¿Tiene motivos de alegría para aceptar el nuevo cargo que se le ofrece?
-Sin duda. Es una grata satisfacción la confianza que la Dirección deposita en mí al responsabilizarme de una de las fundamentales labores docentes de nuestro Colegio.
-¿Le será fácil desempeñarlo bien?
-Toda obra bien realizada requiere entrega, sacrificio y cooperación. En nuestra empresa educadora se necesita el máximo de entrega y un constante sacrificio. Espero, no obstante, aligerar todas las dificultades hasta hacerla alegre y fácil.
-¿Cuáles son sus propósitos en tan delicada obra?
-Ante todo, compenetrarme íntimamente con los maestros para que el rendimiento de nuestro trabajo sea altamente efectivo y eficaz; aumentar el material escolar y todo aquello que facilite el mejor fruto intelectual del niño, y organizar actos académicos para romper la monotonía del horario escolar.
-¿Qué edad escolar se le antoja más fácil en el niño para hacer rentable su trabajo sobre él?
-Todas son aptas si se logra una justa distribución de los grupos, según la edad, grado de inteligencia e instrucción, y luego se acomoda a cada uno los métodos pedagógicos apropiados.
-¿Qué lugar cabe asignar a la música en el desarrollo educacional del niño?
-Preeminente, si se tiene en cuenta que la sicología de algunos períodos educacionales exige la música como medio más eficaz para enriquecer sus conocimientos.
-¿Cuenta usted con alguna experiencia musical al respecto?
-Con varias y todas ellas interesantes.
-Concrete.
-Accidentalmente fui un verano profesor de griego, en Benisa, por el año 1953. Resultaba muy difícil a mis alumnos el aprender el enunciado de los verbos irregulares. Les puse música y hoy toda vía repiten aquellas melodías con su letra.
-En el Colegio, ¿se le dan facilidades?
-Sí. Pero existe un grave problema: anular en la mente del niño el concepto tan degenerado que se tiene de la música.
-¿A qué atribuye usted este estrago artístico del mundo moderno?
-A que los medios de divulgación, tan numerosos y extendidos, descuidan las buenas pogramaciones, dedicándose casi exclusivamente a músicas de ínfima calidad y peor gusto.
-Solución.
-Espero darle contestación en artículo aparte, ya que la envergadura de su pregunta no admite brevedad. Le anticipo que es difícil encontrar soluciones fáciles a este alambicado problema; y para terminar le recuerdo una frase de Goethe : «No os fiéis del hombre a quien no gusta la buena música.»
M. R. P. PACIFICO SENDRA

El M. R. P. Pacífico Sendra es la figura que, desde la digna altura de su cargo de Ministro Provincial para la Provincia Franciscana de Valencia-Aragón, presidirá desde ahora, por reciente y bien merecido nombramiento, las nuevas directrices que persigue ya el Colegio en la más prometedora, valiente y resuelta de todas sus etapas.
