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Entrevista al P. Rector

Don Carlos Gimeno Albelda nació en Carcagente el 10 de Abril de 1922. Ingresaba en el Colegio en Septiembre de 1928 y en él permaneció hasta el 13 de Abril de 1931, fecha en que se clausuró el Colegio al proclamarse la República.

Estudia primero y segundo de Bachiller en la Academia Julián Ribera de la localidad, y el tercero en el Instituto de Segunda Enseñanza de Alcira, interrumpien. do sus estudios el Alzamiento Nacional.

Ha desempeñado los cargos de Secretario Local del Frente de Juventudes y Secretario Local del Movimiento. En la actualidad es Oficial de Secretaría en el Muy Ilustre Ayuntamiento de Carcagente

Hace unos días realicé una visita a los Padres Francanos de Carcagente, con el fin de interesarme por los estudios de uno de mis hijos y pude observar que, en el semblante del Rvdo. P. Rector, Fray Benjamín Agulló, existía cierta preocupación, a la vista de lo cual, no resistí a la tentación de efectuarle algunas preguntas. Su preocupación era motivada por las grandes dificultades que existían, relaciona con las obras de construcción del nuevo Colegio. Sin comtar con su permiso, hago públicas preguntas y contestaciones, deseoso de que unas y otras encuentren el eco y ayuda pertinentes en aquéllos que, de una forma u otra estuvimos siempre vinculados al Colegio que nos hizo hombres.

La charla, muy amistosa, dió comienzo así:

-¿Son muchas las dificultades que encuentra para finalizar las obras del Colegio?

-En verdad, muchas más de las que en un principio creímos, pese a las facilidades dadas, tanto por el Arquitecto D. Enrique Bertrán De lis y Cánovas del Castillo, como los Aparejadores D. Manuel Avelló y D. Pedro Ruiz y por Constructor Vda. de José Vila Alós a quienes siempre este mas agradecidos.

-Cual es la situación actual de las obras que se realizan?

-Se encuentran en período muy avanzado, habiendo merecido todo lo construido, los plácemes de cuantas personas han visitado la obra.

-¿Qué fórmula económica se ha empleado para conseguir la construcción del nuevo Colegio?

-Como Vd. sabe y aún en contra de la opinión de muchos, a los que siento defraudar, nuestro Colegio no hubiera podido ser una realidad, si, por el Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional, no se nos hubiera concedida amplio crédito, previo el oportuno expediente de empréstito.

-¿A cuánto asciende el empréstito?

-Hemos de percibir, fíjese bien qué digo: percibir y no percibido, un total de 5.495.000 pesetas, las cuales, por la tardanza en llegar, nos están creando un serio problema económico, pero, con todo, no es suficiente ya que este dinero solamento alcanza a sufragar el 80%, de la construcción.

-¿Y el 20 % restante, a cuenta de quién va?

-Como todo el capital, a nuestra cuenta; pues hemos de ser nosotros, con nuestro trabajo y sacrificios constantes, los que aportemos las pesetas que importará el mismo.

-No obstante, Padre, será interesante que Vd. me diga en qué condiciones se les concede el empréstito.

-Aquí es donde está mi mayor preocupación, amigo Gimeno; no en el plazo fijado en 30 años, sino en que semestralmente debemos pagar 180.000 pesetas entre capital e intereses y ello nos crea una situación francamente angustiosa, pues nuestro Colegio no da para tanto.

-¿Qué otros gastos, aparte de los que todo empréstito lleva consigo, surgen en esta clase de obras y, por lo tanto, no se prevén al ser iniciadas?

-De los gastos que puedan surgir todavía, nada puedo decirle; pero de los pasados, sí; entre unas cosas y otras, fuera de presupuesto, hemos tenido que abonar una gran suma de dinero.

-¿Cómo se las arregló para ir venciendo todas las dificultades que surgían y resolver los gastos imprevistos? Le pregunto esto, porque es de suponer que, con los gastos que normalmente tiene ya de sí el Colegio, no existirán reservas para hacer frente a todo.

-Y supone bien, amigo Gimeno; pues gracias a que hemos reajustado nuestra vida y a la Divina Providencia hemos podido hasta ahora hacer frente a todo.

-¿Espera obtener alguna otra ayuda?

-Pues, en verdad, no lo sé; optimismo, pese a mi natural preocupación, no me falta, ya que a menudo le pido a Dios que no nos desampare y nos ayude en nuestra tarea, por lo que creo que todo se irá resolviendo.

Y este fue el final de la conversación; pero al menos, por una vez, permítame ANTIGUO ALUMNO DEL COLEGIO, si tú, que leerás esta página, quizás porque tu hijo estudia en el mismo Colegio que lo hiciste tú, o parque algún compañero tuyo de antaño, de aquellos inolvidables años de nuestra Primera Enseñanza, con los Padres Ferrer, Arnau, Cebolla, Benjamín, Arcángel y tantos otros, permíteme, repito, que apele a tu buen corazón y a lo que tanto significaron las enseñanzas de estos valientes frailes -y nunca mejor empleada la palabra- para que les ayudes en la medida de tus disponibilidades. Como verás, el sacrificio realizado para que tus hijos y los míos tengan un Colegio digno de ellos y de Carcagente es grande; por eso, todos los que fueron compañeros míos y más jóvenes también, esos que han finalizado ahora la carrera o están finalizándola, deben acudir con su donativo a los franciscanos, para ayudarles a que su obra, nuestro Colegio de ayer, de hoy y de mañana sea una realidad sin boche alguno.

CARLOS GIMENO ALBELDA

Mala fecha

Salvador Oria Aranda nació en Carcagente el 30 de Agosto de 1930. Ingresó en nuestro Colegio en 1939, cursando los primeros estudios, ingreso y dos cursos de Bachillerato. Salió del mismo en 1943.

Terminó el Bachiller en el Colegio de San José, de Valencia.

Es Licenciado en Medicina y Piloto Militar-Oficial Médico del Aire -consiguiendo estos títulos en la Facultad de Medicina de Valencia y Escuela Aeródromo de Villafia, respectivamente..

Ha sido alumno interno de la Cátedra de Patalogía Quirúrgica.

Ejerce su profesión de médico en Carcagente.

Hoy es martes 13 de Diciembre de 1960. Aunque no soy supersticioso tengo el presentimiento de que algo raro o malo me ocurrirá. El día empezó con mucho sueño. ¡Vaya nochecita la que me dieron por estar de Médico de Guardia! La mañana, aunque muy fría, transcurrió con toda normalidad. Se acaba la consulta de la noche sin altibajos y de repente... al decir adiós a una visita me encuentro con dos hábitos de ojos sonrientes que me dicen: «Has de escribir algo en la revista de tu antiguo Colegio» ¡¡Jesús!! Martes y trece. ¡Ya salió b que me temía! Nunca he escrito otra cosa que exámenes, cartas y recetas. En fin, el compromiso es ineludible...

¿Qué os digo, actuales alumnos? ¿Que añoro mis años de intensos estudios...? Mentiría si así os hablase. Yo, que por desgracia me encuentro obligado a estudiar casi todos los días, os afirmo que no hay profesión más ingrata que la vuestra. Y si esto fuera poco «LOS EXÁMENES». De tarde en tarde, aún sueño que me estoy examinando y despierto sobresaltado por el pánico.

Recuerdo con agrado -¡eso sí!- aquellas travesuras, aquellas inenarrables «burradas» que hicimos o hicieron en nuestro viejo Colegio, a mis compañeros -¡todos ellos!- que por distintos caminos luchamos por la vida, a vosotros os inculcaría eso que llamáis «compañerismo» ya que, como comprobaréis, de entre ellos saldrán los verdaderos amigos del mañana.

Y para terminar mi voto, que, cuando esté concluido el nuevo y gran edificio, el entonces Padre Guardián organice una comida de confraternidad entre los antiguos alumnos de este Colegio, que los RR. PP Franciscanos tienen en Carcagente y al que tuve el honor de asistir en mis primeros años de colegial.

SALVADOR ORIA ARANDA
A. Alumno

Origen de la Velada de Santo Tomás

Nació, Juan Gil Rubió, en Carcagente el 30 de Julio de 1930. Ingresó en nuestro Colegio el año 1940, donde cursó los estudios de Primera Enseñanza y Bachillerato.

En la Universidad de Valencia hizo la carrera de Leyes, obteniendo el título de Licenciado en Derecho el año 1953.

Su profesión de abogado la ejerce en Carcagente.

Ahora que la velada de Santo Tomás de Aquino es ya una tradición, a la que se entregan con el mayor entusiasmo los alumnos del Colegio, nos ha venido al pensamiento el recuerdo de su origen. Y no por lo que éste tenga de trascendente, sino porque representa una nota entrañable y simpática de unos años inolvidables.

Actualmente, los colegiales se encuentran con el hecho repetido de que, entre los festejos con que se honra la memoria del Santo, debe figurar la organización de una velada teatral, y la tarea se reduce por consiguiente a desarrollar esta idea. Sobre esta base se han ido perfeccionando los programas, hasta alcanzar el grado de madurez que tienen en la actualidad.

Pero el cómo y el porqué surgió la idea de la velada misma, es muy probable o casi seguro que lo desconozcan, y por eso me dirijo a ellos, a los actuales alumnos, para que no quede en el olvido o muera con nosotros, este detalle, insignificante si queréis, pero íntimo, de lo que podríamos llamar historia pintoresca del Colegio.

Aquel siete de Marzo del cuarenta y pico, no recuerdo exactamente el año, era un día frío y lluvioso, y por este motivo, después de la asistencia a la Santa Misa no pudo celebrarse el partido de futbol entre los equipos previamente seleccionados, tal como estaba prevenido. Esto causó la natural desilusión en nuestras filas y nos reunimos todos en el salón de estudios, esperando que cesara la lluvia, lo que no parecía probable, al mismo tiempo que se discutía-sobre la mejor forma de celebrar, a cubierto, naturalmente-la festividad del día.

Entre todas las opiniones expuestas, prevaleció la de efectuar esa misma tarde una representación teatral que tendría lugar en el propio salón de estudios, al que inmediatamente y con la mayor diligencia habilitamos para tal fin.

La obra, totalmente improvisada, divirtió de lo lindo a la grey estudiantil, debido principalmente al talento y gracia personal del malogrado compañero Vicente Carrasco Ahullana, cuyo recuerdo entre los que fuimos sus condiscípulos permanece inalterable a través de los años.

A causa del éxito obtenido hicimos el propósito de organizar otra velada al año siguiente, esta vez con invitación a los familiares de los alumnos, motivo éste de que se celebrara en uno de los teatros de la localidad, puesto que el salón del Colegio hubiera resultado pequeño.

Como se dispuso del tiempo necesario se pudo preparar una velada excelente y ya desde entonces, con el apoyo entusiasta del Profesor D. Juan Torres, que había sido el inspirador de la idea y alma de la organización, se vino celebrando anualmente y ha continuado hasta hoy tan simpático acto que se convirtió rápidamente en uno de los principales con que los estudiantes de este Colegio celebran la fiesta del patrono.

JUAN GIL RUBIO
A. Alumno

Respondiendo a una llamada

Nació, Aurelio Pedrós Lucas, en Carcagente, el día 9 de Abril de 1941 e ingresó en nuestro Colegio a la edad de seis años, donde cursó los estudios de ingreso y bachiller, hasta el año 1958 en que obtiene el correspondiente título.

Ingresa en Octubre de 19591 mediante uriós exámenes previos, en el Colegio Premilitar del «Gran Capitán», de Zaragoza. Aprueba en Mayo de 1960, el primer grupo de exámenes para el ingreso en la Academia General Militar y está pendiente de los exámenes correspondientes al segundo grupo para Mayo de 1961.

Ha mostrado siempre una gran vocación militar que trata de realizar a todo trance y, desde muy pequeño, ha prestado, con juvenil fervor, su filiación a Falange, asistiendo a más de un campamento de verano, en uno de los cuales fué ascendido al grado de Jefe de Centuria.

Un momento tranquilo en mi espíritu. Por la pantalla de mi mente desfilan imágenes sueltas, cambiantes, inconexas Una se detiene. Imagen vieja con el tiempo, pero fresca en mi memoria; júbilo, felicidad, simpatía se mezclan en alegre cadena: es un Desfile Militar.

En mi alma juvenil, parece que esto va a ser el primero de los indicios de una serie numerosa que me hará escoger la Milicia como modo de vida y el servicio constante a la Patria en la forma que ésta me exija.

Ante la inquietud intelectual que domina en amplios sectores de la Sociedad, que ven en el Ejército una carga que arrastran las naciones, yo, por mi vocación militar, mi c onvencimiento íntimo de la necesidad histórica de la permanencia del Ejército, estoy obligado moralmente a defenderla.

Al Ejército se le ataca claramente. Las más de las veces en forma falaz.En tiempos anteriores a nuestro Alzamiento se fomentaba, sobre todo, su descrédito intelectual; se le aislaba toda actividad cultural. Casi siempre se llevaba a efecto una decidida campaña antimilitarista que buscaba crear el vacío entre el País y su Ejército. Llega la guerra y, a precio de sangre, se llena este vacío uniendo el artificio increíble de un País divorciado de su Ejército.

Hay en la actualidad, respecto a la Milicia, una actitud blanda, acomodaticia, apaciguadora, que-con diferentes pretextos-bajo rótulos distintos y con medida invariable, consiste casi en tender la mano al enemigo fácil, burlesco y falso del capitalismo; pero la causa esencial del antimilitarismo no es otra que el miedo a no poder evitar la intervención militar en la política.

El mundo vive hoy -no puede negarse- en un permanente peligro de presenciar otro Pearl Harbour. Es muy posible que suene en un momento cualquiera la hora de adoptar resoluciones de incalculable trascendencia. Sólo hombres acostumbrados a valorar las circunstancias con exactitud, a decidir con rapidez y a mandar sin vacilaciones, podrán asumir las tareas de gobierno.

Citemos una frase de Toynbe: «La espada sólo se empuña con la esperanza de poder usarla para fines tan excelentes que eventualmente no tenga para qué emplearse más».

Esta es nuestra máxima aspiración conservar la paz y con ella la felicidad de la Patria.

La Milicia es el ideal. Es el género de vida austero, recto, inquebrantable. Es la diferencia del honor y de la caballerosidad frente al egoísmo materialista de nuestros tiempos.

El destino de la Patria es el mismo a través del tiempo. No depende de la voluntad humana, sino que está marcado por la Providencia Divina. La realización de este destino, en cada momento histórico; es decir, el llevar o no a efecto la empresa Patria, lo deja Dios al arbitrio de los hombres que encarnan la patria en ese momento. Y no cabe duda que, siendo el Ejército columna vertebral de la Patria y salvaguarda de lo permanente, en momentos cruciales para España, tiene que ser fiel o su destino.

Zaragoza 16 Diciembre 1960.

AURELIO PEDROS LUCAS
A. Alumno.