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NUEVO COLEGIO

Para todo el que pasa por la calle de Santa Ana de nuestra ciudad, constituye un motivo de curiosidad y a la vez de admiración,. la estructura metálica del nuevo Colegio de San Antonio que, con esa ambición y al propio tiempo curiosidad de la juventud, se encarama por sobre viejos tejados en atisbo de más amplios horizontes.

Aquello que fue bella ilusión de otros tiempos, es hoy esperanzadora e inmediada realidad. Lo que tanto deseábamos todos está a punto de cuajar en una tangible y hermosa realización. En este moderno y progresivo Carcagennte, la presencia arquitectónica del nuevo Colegio, vendrá a realzar su personalidad urbanística, embelleciendo su casco urbano en uno de los puntos más vitales de la ciudad.

Pero sobre estos valores estéticos, sobrenadan otros de mayor prestigio y jerarquía. El nuevo Colegio vendrá a prestígíar y garantizar con toda solvencia la educación e instrucción de nuestra juventud.

La labor educativa precisa, como cualquier otra, de unos medios materiales apropiados, que coadyuven y faciliten la consecución del fín propuesto. El nuevo Colegio contará con todos esos medios: aulas espaciosas, mobiliario moderno, gabinetes, laboratorios, etc., etc. Todo cuanto signifique un mejor servicio de la labor educativa estará presente en él. Carcagente, pues, puede vanagloriarse de una cosa más: su Colegio de San Antonio.

Si nuestra ilusión fue grande al concebir y proyectar este hecho, esperamos que todos nuestros esfuerzos y satríficios llegarán a ser ampliamente compensados con el calor favorable de la comprensión y simpatía de todo el pueblo de Carcagente. La postura realista y objetiva, que singulariza a las gentes de esta bella comarca se proyectará también a este caso y, a través de la misma, aparecerá clara y diáfana la verdad de nuestras, intenciones y la razón de nuestra obra.

Aspiramos y reclamamos por ley de compensación humana, a que todo Carcagente considere «nuestro Colegio» como «su Colegío», a que en la letanía de sus «loas» y junto a las excelencias de sus naranjas, la belleza de su parque y la holgura de sus calles bien trazadas, figure con honores propios y títulos de orgullo local el nombre de su Colegio «San Antonio».

LA DIRECCIÓN

En la tapa de la revista del colegio aparece por primera vez la fachada del nuevo colegio según el proyecto aprobado

Lavabo inter...

«Lavaré entre los inocentes las manos mías
y rodearé el altar tuyo, mi Dueño.
Para escuchar su voz que te alaba
y enumerar la totalidad de tus maravillas.
Dueño mío, escogí para mi amor el adorno de tu casa
y el lugar donde habita la gloria tuya.
No pierdas con los impíos, mi Dios, el alma mía,
y con los varones sanguinarios la vida mía.
En cuyas manos las iniquidades están
cuya diestra repleta está de ofrecimientos.
Yo, por lo menos, en la inocencia mía he ingresado
redímeme y ten conmiseración de mí.
El pie mío ha estado fijo en el camino recto:
en público concurso te bendeciré, Dueño mío.»

Tras haber lavado entre los inocentes, los inocuos
los inofensivos, mis manos en agua,
mis ojos en sangre y en luz, mis oídos en rocas,
mi boca en espinas, mis pies en plantas lozanas,
en hielo mi carne, y en fuego mi pecho.
Alrededor de tu altar me tendrás, Dueño mío,
con puro tocar, con miradas de nítido enfoque,
oyendo sonidos sin eco en vez de palabras,
hablando sencillo, mirando qué piso,
sintiendo muy casto, amando sin tregua,
al fin inocente, ya inofensivo: inocuo...
Y así, juzgado inocente : tonto, por el mundo,
yo rodearé el altar tuyo, mi Dueño.

Rafael Pepiol Vercher, A. Alumno