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La casa en que nació D. Julián Ribera

Uno de los actos con que Carcagente ha querido conmemorar el primer centenario del nacimiento del gran arabista D. Julián Ribera, ha sido la colocación de una lápida en la casa natalicia de este sabio carcagentino.

A sólo cien años de distancia del hecho, no ha sido, sin embargo, cosa tan llana como parece conocer con certeza el lugar que se quería señalar con esa lápida conmemorativa.

Como es sabido, D. Julián nació el día 19, de Febrero de 1858. No había que contar, pues, con el Registro Civil, que no empezó a funcionar hasta Enero de 1871. Acudimos a los registros parroquiales, pero ni en la partida de bautismo de D. Julián, ni en las de sus hermanos, ni tampoco en la del matrimonio de los padres, ni en las de las defunciones que ocurrieron en la familia en años próximos al nacimiento de D. Julián, en parte alguna, en fin, de los registros parroquiales, aparece el domicilio de las personas a quienes se administra el sacramento ni el de sus padres.

Afortunadamente, en el archivo municipal se conservan unos registros de nacidos, casados y difuntos que llevó el Ayuntamiento de 1841 a 1865, los cuales hicieron renacer mi esperanza. Se trata de libros impresos en cuyo encasillatlo tiene su lugar el domicilio del sujeto, o sujetos del hecho, o acto que se registra. Busqué afanosamente la inscripción del nacimiento de D. Julián y ¡oh, decepción!,- el lugar del domicilio lo llenaba una raya de tinta que el secretario, como pude comprobar inmediatamente, venía póniendo por sistema en el espacio destinado a esa circunstancia, a la que, por influencia, quizá, de los formularios en uso hasta entonces, no se le concedía importancia como para valer la pena consignarla. Menos mal que cada nuevo encargado de hacer los asientos suele empezar llenando todas las casillas del impreso y, gracias a ello, consta, por la inscripción del nacimiento de tres hermanos de D. Julián que los padres de éste, entre 1843 y 1847, vivían en la calle de San Antonio, número trece.

Prosiguiendo la investigación, en busca de mayores precisiones, revolvimos listas de contribuyentes, padrones de habitantes, matrículas, toda la documentación, en fin, de los archivos municipal y parroquial que pudiera contener el ansiado dato. Pero inútilmente. Hasta, de modo inesperado, donde menos podíamos pensar, encontramos la escritura pública, de compraventa, de la que se viene considerando como casa solariega de los Ribera, sita en la calle de Julián Ribera, número 29, documento que, al pronto, pensamos que iba a decidir la cuestión de modo terminante por ser de 1859 y que nos produjo, al fin, otra gran desilusión. Siguiendo el estilo, de la época, el notario autorizante, D. Carlos Maseres Taléns, redacta un largo escrito, con muchas advertencias, protestas y reservas innecesacias, mientras se deja en el tintero importantes circunstancias personales de los otorgantes, el domicilio entre ellas. Así, pues, los únicos datos que pudimos extraer de tal escritura, son, que en 11 de Agosto de 1859, año y medio, por tanto, después de nacido D. Julián, su padre, D. José Ribera Piera, compró a D. Pedro Garrigues Gisbert la casa y almacén, sita en la calle de la Sangre (hoy Julián Ribera), número 33, la cual se hallaba ocupada, a la sazón, a título de arrendamiento, por el médico D. Vicente Ferrús Gallart, cuya posesión se obligaba el comprador a respetar hasta el día de San Juan, del año siguiente. Estaba, pues, claro, que tampoco en esta casa había nacido D. Julián. Pero la incógnita del domicilio, inmediatamente anterior de sus padres, no quedaba despejada de modo satisfactorio, ya que sólo habíamos alcanzado una presunción a favor de la casa que en 1847 tenía el número 13, de la calle de San Antonio, pendiente, en todo caso, de la prueba de un posible cambio de domicilio entre el año citado y el del nacimiento de D. Julián.

Además, un siglo de reformas de policía urbana y de sucesivas agrupaciones y divisiones de inmuebles, sin regla fija, han introducido tales cambios en la nomenclatura de las calles y en la numeración de las casas que no era posible apreciar, pura y simplemente, el dato suministrado por los documentos en la forma dicha. Y así, para localizar con la mayor certeza posible la casa en cuestión, hubimos de recurrir finalmente al testimonio de ancianos conocedores de la familia Ribera, por razones de parentesco, servicio o vecindad, y gracias a ellos, pudimos llegar a la conclusión de que la casa natalicia de nuestro sabio paisano no había sido otra que la que forma esquina entre la plazuela del Convento de San Francisco, llamada de la Independencia, y la calle de San Francisco de Asís (antes, de San Antonio), de la que forma parte actualmente con el número 31, si bien parece que por el tiempo del nacimiento de D. Julián, formaba una sola finca con una o dos de las casas anteriores a ella en el orden de la numeración, que hoy son fincas independientes. En ella tuvo el padre de D. Julián su taller de carpintería durante muchos años. Aún con las divisiones y reformas introducidas a lo largo de un siglo, la parte lindante con la plaza se conserva con la estructura que debió tener por los días del nacimiento y que conmemora la lápida que allí se ha colocado.

Y ahí tienen, mis queridos alumnos de Historia, a quienes va dedicado este escrito, la solución del elemental problema histórico que nos planteó la necesidad de localizar la casa en que nació el insigne investigador y maestro de arabistas, D. Julián Ribera, hijo ilustre dé Carcagente.

Víctor Orova