Portada > Del Colegio > Curso 55-56 >
Novedades musicales de la liturgia
Por Fr. Francisco Blanes O. F. M.
El motivo, queridos lectores, de escribir algo sobre las nuevas normas de la música sagrada, es triple: contribuir de alguna manera a su divulgación, aclarando algunos puntos de mayor novedad que se prestan a diversas interpretaciones o a escrupulosas restricciones y dar ocasión a nuestros alumnos y ex alumnos para que enriquezcan, con las disposiciones disciplinares `de actualidad, sus conocimientos cristiano litúrgicos y no extrañen estas nuevas modalidades introducidas en el canon de la liturgia.
Dé todos es conocida la singular personalidad de nuestro actual Pontífice, Pío XII, y la visión que tiene de las cosas, tan propia de nuestro tiempo lleno de inquietudes. No pretende el Papa más que servirse de los grandes progresos de la humanidad para dar más gloria a Dios, aumentar el número de católicos y que todo cuanto produce la inteligencia humana rinda el más sincero homenaje y acatamiento al Hacedor del Universo.
En lo que llevamos de siglo, el arte musical mucho es lo que ha prosperado y se ha perfgccionado. Era lógico y conveniente que Pío XII, que ha favorecido con sus sabias orientaciones todas las ramas del saber, dedicara unas letras para abrir nuevos horizontes a los que se dedican a solemnizar el culto divino: «la música sagrada se allega más al culto divino quelas otras artes liberales». (Enc. Musitae sacrae disciplina).
El último Agosto tuvo lugar en Vitoria una reunión de ilustres músicos españoles con el fin de unificar criterios, dilucidar y comentar las ideas más importantes y discutidas de la nueva Encíclica Musicae Sacrae disciplina. Yo me limitaré a exponer brevemente algunas conclusiones y subrayar el sentir -la mayor parte de las veces ecuánime- de los que tomaron parte en aquellas sesiones.
EL ORGANO
No cabe duda que el órgano desde muy antiguo se admitió en la Iglesia y siempre ha existido en ella sin contraposición alguna. Ahora bien, se trata de la admisión de los órganos electrofónicos. Hay que sostener que estos instrumentos, todavía en período de ulteriores perfeccionamientos, serán órganos equiparables a los mejores tubulares porque, los principios científicos en que se fundan, obedecen a leyes físicas que consiguen la sonoridad perfecta de los tubulares, por ejemplo: por medio de impresiones fotográficas corrigen las vibraciones de los sonidos que en el órgano clásico a veces es deficiente o no completamente auténticos y en los electrofónicos se pueden conseguir en toda perfección. Desde luego, hoy por hoy, es un poco comprometido la adquisición de los electrofónicos, por cuanto todavía se ignora su duración y se tiene experiencia de que ha sido relativamente corta en algunos. La Iglesia los .admite por las circunstancias de escasez: son mucho más económicos. iOjalá ese futuro de mayor perfección y persistencia llegue pronto a ser un presente halagüeño en todos los sentidos y más cuando se augura la precisión más exacta en los timbres de cada registro!
INSTRUMENTOS MUSICOS
Dicen las palabras del Santo Padre: «Además del órgano hay otros instrumentos que pueden ayudar eficazmente a conseguir el fin de la música sagrada... Sobresalen los instrumentos de arco.» (Enc. M.S.D.) «Más aún, si no tienen nada que sea profano o indigno de la santidad del lugar o de la función religiosa..., déseles entrada franca en nuestros iglesias-se refiere a otros instrumentos aparte del órgano e instrumentos de arco- porque pueden contribuir no poco al esplendor de los sagrados ritos... y a fomentar la verdadera piedad del alma». (A. A. S. citada por el mismo Pontífice en la M. S. D.) Por tanto, hay que usar todos los instrumentos que componen la orquesta y siempre sea el mejor norte un buen director profesional del arte sacro que, siguiendo el espíritu de la Iglesia, no cometerá imprudencias con anomalías y estridencias que perturben la devoción de los fieles.
COROS MIXTOS
La Iglesia estimula la formación de coros de niños y que se trabaje con interés para crearlos y conservarlos. Cuando estos sean insuficientes o los esfuerzos resulten vanos, podrán servirse de las mujeres. De momento, Pío XII nos da facilidades y los avances han de ser utilizados con prudencia y discreción para no conducirnos a las restricciones anteriores. Téngase en cuenta que la Encíclica exige que los coros femeninos estén fuera del presbiterio en lugares adecuados -coros, tribunas, capillas laterales, etc.- y convenientes para la buena sonoridad y marcha del coro-proximidad del órgano, etc.- no olvidando la separación de hombres y mujeres y velando los directores y rectores de las Iglesias por la buena organización y marcha de los mismos.
CANCIONES POPULARES
Las canciones populares han de ser las que el pueblo haga populares, y el componer un cancionero, sin esta experiencia, es un poco expuesto, porque se duda de la aceptación en el alma del mismo. Se trata también de escogerlos en una música y letra y no permitir cualquier canción que, por su melodía ramplona, fácilmente se haga popular. Los cantos religiosos han de ser dignos de la casa del Señor y no cualquier letra y música han de ser concedidas por el mero hecho de ser populares. Hoy día el vulgo canta cosas profanas de bastante dificultad y muy artísticas; no hay que ser demasiado condescendientes con la comodidad del mismo haciendo canciones triviales y de baja calidad. Hay que trabajar para inculcar al pueblo canciones dignas, de lo contrario nos exponemos a hacer el ridículo y la Iglesia tiene que estar muy por encima de todo lo demás y que no se nos eche en cara nuestra desidia, descuido y demasiada condescendencia con los instintos comodones de los fieles en general.
DISPENSA DEL LATIN EN LAS MISAS CANTADAS
Copio las palabras de la Encíclica: «Donde una costumbre secular o inmemorial lleva consigo que, en el Solemne Sacrificio Eucarístico, después de cantar en latín las sagradas palabras litúrgicas, se entreveren algunos cánticos populares en lengua vulgar, el Ordinario del lugar podrá permitirlo si, atendidas las circunstancias'de lugar y personas, juzgue que no se puede desterrar prudentemente dicha costumbre, quedando en pie la ley que manda que no se canten en lengua vulgar las mismas palabras litúrgicas».
MUSICA MODERNA
Dice S. Pío X que la Iglesia cultivó sin cesar el progreso de las artes y lo favoreció, admitiendo para el uso religioso cuanto de bueno y hermoso inventó el genio humano a lo largo de los siglos sin más restricción que las leyes litúrgicas». (Acta Pío X citada en la Enc. M. S. D.) Por consiguiente, no hay que convertir las iglesias en laboratorios de combinaciones técnicas que, más que excitan al pueblo a devoción y piedad, es causa de disipación, distracción y comentarios que evidencian su extravagancia, pero sí hay que cultivarlo en ellos en un sentido sano y cristiano y no nos hemos de estancar en las formas arcaicas sino conducirnos por los adelantos técnicos que contribuirán al mayor esplendor del culto divino y a elevar ante el mundo el nivel artístico de la Iglesia.
