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MILAGRO EN EL PORTAL
Y dijo el Señor:
-Acompáñame, Pedro.
-¿Dónde vamos, Señor?
-Vamos a la Tierra, Pedro.
-¿A la Tierra, Señor?
-Sí, Pedro: a la Tierra...
Se le cayeron de las manos las llaves del Cielo y se atrevió a preguntar
-¿A la Tierra, Señor? ¿Olvidáis acaso...?
-Nada se me olvida, Pedro.
-¿Entonces...?
-Entonces... Mira, Pedro: ¡Vamos a la Tierra!
*******
Y recorrieron toda la Tierra... Había en los ojos del Señor una inmensa tristeza y en los de Pedro, cansancio.
-Ya habéis visto, Señor..
-Hemos visto, Pedro; hemos visto.
La nobleza de espíritu, los limpios pensamientos y puras intenciones no son cosas que se prodigan sobre el suelo que pisamos. El Señor le reconvino:
¡Qué sabes tú, Pedro!
-¡¡Más evidente!!
-¡¡Pedro...!!
-¡Señor!
-Fuiste en vida un pobre pescador, y aun ahora, espíritu purísimo, la verdad de ciertas cosas no se te alcanza...
-Así será, Señor.
-No pongas en futuro la certeza de esta realidad presente, Pedro.
-Ignoro muchas cosas, Señor. Lo sé. Pero también sé que vuestro corazón pone una niebla generosa a vuestros ojos con la que os excusáis de no ver las agusanadas pasioncillas que anidan en los humanos corazones.
Y el Señor le miraba largamente para exclamar dolorido:
-¿Por qué eres así, Pedro?
-Señor: ¿acaso no habéis visto tan bien como yo...?
Le atajó el Señor:
-Eres tú quien no has visto, Pedro...
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Era un Belén ingenuo construido por manos infantiles. Y los o os del Señor se licuaban de amorosa ternura al decir:
-¡Mira, Pedro...!
Arroyuelos de vidrio.. Praderas de musgo...Montañas de corcho... palmeras de cartón...Y pastorcitos diseminados que nada sabían de perspectivas ni distancias. Y harina que simulaba nieve... Y ropilla puesta a secar en la noche sin luna de¡ Belén falto de luz...
-!Mira, Pedro...!
Al fondo, la cueva con el Divino Infante yacente, sobre un pellizco de paja. Mirábalo la Virgen con aquellos sus ojos tan llenos de misericordia...
-¡Qué lástima...! Nos falta un poco de luz -se dolieron los pequeños.
-¡Pedro...!
-¡Señor...
-¡Pedro: les falta la luz...!
-Ya lo veo, Señor... ¿Cómo podríamos ayudarles?
Una infinita dulzura se esponjaba en el corazón y ascendía a los ojos del Señor... Dos palabras suyas bastaron otro tiempo para inundar de luz',todo el Universo... ¡Ahora, sin embargo...! Esto de ahora era bien distinto...
-¡Si tuviéramos un poco de luz...! - lamentaban los niños.
La mirada del Señor acariciaba blandamente los contornos de aquella topografía ingenua... ¡Qué nitidez en la evocación de su vida terrena... Y se veía pequeñín, objeto de adoración de Magos y pastores,.. ¡Qué claros, en el recuerdo, los días de Nazaret...! ¡Y su Madre, la Virgen Santísima...! ¡Ay!: todo el sufrir de la Pasión, ¿qué significaba con la divina gloria de haber nacido Hijo de Mujer y llamarla MADRE...?
¡No pudo evitarlo! Y de los ojos del Señor desbordó una lágrima que fue a caer sobre el Portal...
Y el Portal se llenó de luz... Y hasta los ojos de San Pedro, aquellos sus ojos cansados de aguardar a la esperanza navegando sobre el Mar de Galilea, se llenaron de titilantes irisaciones luminosas...
-i¡¡Milagro; milagro..!!! ¡Tenemos la luz...! pregonaban a gritos los pequeños.
Y acudieron de la casa...
-!Mirad! -¡qué júbilo en las palabras!- ha sido un milagro. Ha caído del cielo una gota de luz.
Y los mayores, podridos de escepticismo, miraban a los niños compasivamente. Y por patentizarlo, llegaron con sus dedos a la divina lágrima que en el Portal esplendía fulgurante... Y hallaron entonces... ¡un gusanillo tan sólo...! ¡Una pobre oruga que se contorsionaba con mucha fatiga...!
****************
-Ya habéis visto, Señor...
¡Hemos visto, Pedro...!
Se alejaban lentamente... Sobre la blanda grupa de la brisa cabalgaban las divinas palabras: "Dejad que los NIÑOS se acerquen a mi"...
Y el Señor se esforzaba por reprimir un sollozo...!
SOLERIESTRUCH
