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La protectora del género humano

...Mordió la fruta. El mal estaba hecho. En el acto, ambos sintieron vergüenza. Llegó Dios, y les expulsó de allí diciéndoles, que desde este punto ganarían el pan con el sudor de su frente, sufrirían males y enfermedades y morirían; y dirigiéndose a la serpiente dijo: «Pondré enemistades entre tí y la mujer, entre tu linaje y su linaje. Ella quebrantará tu cabeza, y tú pondrás asechanzas a su calcañar».

Desde aquel momento, la mujer, es decir María, queda asociada a Cristo en la tarea de vencer al diablo, queda asociada al triunfo plenísimo, que sobre él se ha de obtener en todo nomento. Como la victoria sobre el diablo, equivale a la Redención del género humano, María es la Corredentora.

La Virgen María, al dar su consentimiento a las proposiciones del ángel, aceptaba ser no sólo la Madre de Dios, sino también, la Madre del Redentor. Además, se reafirma su cooperación corredentora, en la presentación en el Templo, y al pie de la Cruz. En el primer misterio, al oír las profecías de Simeón y Ana, una espada de dolor, transpasó su corazón, al saber que su Hijo, había de sufrir los más horrorosos tormentos. Al pie de la Cruz, sufre también viendo padecer y morir a su Hijo, que aunque Dios, quiso hacerlo como el más vil facineroso, aunque fuá condenado sin culpa.

En los últimos momentos, Jesús nombra a su Madre, Madre del género humano, y María, ha demostrado serlo continuamente. Durante su vida en la Tierra, tenemos varios ejemplos de que vela por nosotros. El más hermoso, es sin duda el de las bodas de Cancán. En pleno convite, se les acaba el vino. La Virgen, como Madre que se siente, aún antes de su espléndida designación al pie de la Cruz, intercede a su Hijo en favor de los hombres al decirle: «No tienen vino». Y a pesar de la aparente oposición de Jesús, Ella dice a los criados: «Haced lo que mi Hijo os diga». Y Jesús no desoye las súplicas de su Madre y obra su primer milagro.

Vemos, pues, que el medio más eficaz para alcanzar gracias del Cielo, es pedirlas a María. Ella tiene en sus manos las llaves de los tesoros celestiales. Todo lo que Ella le pida a su Hijo, lo hará Este, sólo por agradarla.

Significa esto, que la fuente de vida y salvación, es Ella, ya que no se puede alcanzar nada sin su intervención.

Y es que aunque Dios podría sin intermediarios comunicarnos gracias, todo ha querido que lo tuviésemos por María. Cierto es que será más fácil alcanzarlo todo por su mediación, y mucho más sencillo obtenerlo de sus manos, ya que Ella que es nuestra Madre, siempre buscará el bien de sus hijos, y siempre atenderá sus súplicas.

Por todas estas poderosas razones, debemos tributar el más rendido culto a la Santísima Virgen María. El culto de veneración por el mucho bien que nos ha hecho. El culto de invocación, para pedirla auxilio en los momentos difíciles, tanto espiritual como materialmente, tanto en las tentaciones, como en las desgracias. También debemos honrarla, con el culto de imitación. Ella debe ser siempre nuestro modelo, tanto en pureza y castidad, como en obediencia y buen comportamiento. Lo primero, para consigo mismo y para con el prójimo; lo segundo, para con los padres y superiores.

Que la Virgen María, sea siempre nuestra guía en la vida, y nuestra protección en la hora de la muerte. Si en la vida, nos encomendamos a Ella, no hay duda de que nos protegerá, aunque tengamos la desgracia de caer alguna vez.

¡Venerémosla y acojámonos a Ella que tanto padeció por nosotros!

JOSÉ CUCARELLA
5º Curso

Pudo y convino; luego la hizo Inmaculada

Juan Duns Escoto, continuando la tradición concepcionista eminentemente franciscana, afirmaba que la Virgen era Inmaculada.

Probaba su tesis con el famoso silogismo: "Potuit, decuit; ergo fecit". Pudo y convino: luego la hizo.

Efectivamente; Dios pudo preservar inmune del pecado original a la Bienaventurada Virgen María; convino que María fuera desde el primer instante de su Concepción inmune de toda mancha original. Luego la Virgen María fué concebida sin mancha de pecado original.

Pudo Dios preservar a María del pecado original porque aunque confiriera a Adán la justicia original con la condición de que, si traspasase el mandato, toda la posteridad, sería privada de Ella, sin embargo, después de haber previslo el pecado de Adán pudo Dios querer que el pecado no se transfundiera. en María ya que Él no se privó del derecho y libertad de ejercer su misericordia con quien quisiere.

Convino que la Santísima Virgen fuera preservada inmune de la mancha original porque. Ella estaba destinada a ser Madre de Dios y corredentora del género humano.

María no podía contraer el pecado original porque había de ser Madre de Dios y Cristo no podía encarnarse en una mujer cuya carne hubiera sido, aunque por un momento, pertenencia de Satanás.

Además, Dios quiso que el Redentor fuera segregado en cuanto a la culpa a que Adán estuvo sujeta e igualmente quiso que María, corredentoro del género humano, fuera también segrega da de los pecadores en cuanto a la culpa que Adán estuvo sujeto, y por tanto, preservada inmune del pecado original desde el primer instante de su Concepción.

Luego sí pudo hacerla y convino que fuera la hizo Inmaculada.

Con este argumento teológico el Beato Escoto, Doctor Sutil, probaba la Concepción Inmaculáda de la Virgen María, cooperando con la totalidad de la orden franciscana, paladín defensor de los dogmas marianos, al progreso de la Ciencia Mariológica, que vió abrirse nuevos horizontes con este modesto argumento de Escoto.

Vicente Andrés Gimeno

El arte de leer

El que sabe leer sabe ya la más difícil de las artes.- DUCLOS.

No interesa que leas muchos libros; más interesa que sean buenos los que leas.-SENECA.

Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente. La lectura es como el alimento: el provecho no está en proporción de lo que se come sino de lo que se digiere.- BALMES.

La lectura de los malos libros enseña a ver sin horror el mal, a hablar de él sin pudor y a cometerlo sin avergonzarse.- SAN AGUSTíN.

Un buen libro te enseña lo que debes hacer, te instruye sobre lo que debes evitar y te muestra el fin a que debes aspiran- S. BERNARDO.

Viven los sabios varones ya pasados; y nos hablan cada día de sus eternos escritos iluminando perennemente los venideros.- GRACIÁN.

Las dificultades de un sabio

Preguntaron un día al sabio americano Morse, el inventor del telégrafo que lleva su nombre:

-Cuando está usled haciendo experimentos, ¿no le ha sucedido nunca encontrarse desorientado sin saber qué hacer ni cómo seguir adelante?

-Ya lo creo,-respondió- muchas veces.

-Y entonces, ¿qué hace usted?

-A usted se lo puedo decir. Ni el público lo sabe ni le importa saberlo. Al encontrarme así apurado sin saber seguir adelante en mis investigaciones, me he puesto a rezar, pidiendo a Dios que me ilumine.

Todo cambia

-¿Cómo te va, Gutiérrez? Cómo has cambiado en estos diez años de ausencia.

-¡Pero si yo no me llamo Gutiérrez!

-¿También has cambiado de nombre?