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Mater Inmaculata

Cual inmenso rosario de actos que fuese desgranándose al compás de los días, ha transcurrido -como iris de paz en medio de la inestabilidad del mundo-, el Año Santo Mariano. De la varia geografía española, verde en las tierras de Valencia, parda en la monótona llanura castellana, gris en el agreste paisaje de Galicia..., han ido brotando-como de inmensos pebeteros de fe, el aroma de las oraciones y las súplicas, la inolvidable solemnidad de las coronaciones, la explosión de férvido amor de un pueblo hacia su Reina y Señora, la Virgen Inmaculada. Y España -su España- la del "Pilar" de Zaragoza, la de los "Desamparados", de Valencia, la de... tantas y tantas advocaciones de una misma Virgen, Madre de Dios -el pueblo mariano por excelencia- se ha superado a sí mismo y ha sacado a la luz de las calles y las plazas, lo que siempre ha llevado en el fondo de su corazón.

La Orden Franciscana, paladín en la defensa del Dogma de la Inmaculada Concepción, que ha plagado los cinco continentes de actos organizados en ha Reina, no podía menos que ofrecerle en Carcagente -trono de la Stma. Virgen de Aguas Vivas, cuna de Juan Perpiñá- el homenaje que como franciscanos e hijos le debemos. En un principio fué el solemnísimo novenario y la creación Archicofradía de la Purísima; después, las obras de restauración y decoración de la Iglesia, hechas en su honor, los actos organizados en el mes de Mayo; la emocionante consagración del Colegio y fieles a su Inmaculado Corazón, la inauguración de los nuevos locales de las escuelas y, ahora, como broche de oro que cierre este Año Mariano, el tríduo y demás solemnidades religiosas que finalizarán en la magna procesión del día de su festividad y en la cual, Nuestra Reina y Señora, bendecirá a su paso las limpias calles carcagentinas.

Nuestro Boletín, que siempre ha transcrito el fervor mariano de nuestro Colegio, se viste hoy también con sus mejores galas, para ofrecer, en la blanca tersura de sus páginas, el homenaje de filial cariño, a la que es Madre de Dios y Madre Nuestra Inmaculada.

Fr. Luis Mª Torres