Portada > Del Colegio > Curso 52-53

Número 22. Julio 1953

Labor omnia vincit. Fr. Luis Mª Torres, Rector
De cómo se enseña la lógica en 5º de Bachiller. Fr. D. Savall
Nuevo sacerdote.
Necrológica
.
Cuadro de honor.
Para ti estudiante: "He perdido el día
". Fr. David Cervera
Poesía en la vida luego. Fr. David aCervera
Página de los alumnos:
El Reino de Dios
Definiciones
Riña.
Noticiario.
Clausura del curso académico 1952-53.
Deberes de vacaciones
Crónica

Labor omnia vincit

Así es en verdad y vosotros mis queridos alumnos, a quienes principalmente hablan estas líneas, habéis visto cumplidos, a la letra, en las pasadas pruebas de examen, la verdad de estas sencillas palabras.

Os augurábamos en nuestro primer saludo en este «Boletín», que con la bendición de Dios y protección de nuestro glorioso San Antonio, el curso 1952-53, sería para vosotros de Satisfacción, Alegría y Exito y la sencilla velada de fin de curso y los libros de Calificación que obran en vuestro poder os lo dicen bien claro. El trabajo puesto por vosotros en el estudío y aplicación, así como el sacrificio y colaboración del dígnísímo profesorado, han dado por resultado el que el trabajo de todos se haya visto recompensado.

Ahora «un alto en el camino»-sin dejar de cumplir los deberes de vacaciones»-para reponer vuestras fuerzas y preparar el curso venidero.

Vaya repetida, una vez más, mi f elicitacíón para todos y para vuestros familiares, pero más particularmente para aquellos que han merecido la máxima puntuación del Instituto y del Colegio. A todos os espero en el próximo curso, anuncíándoos ya desde ahora, la grata sorpresa de nuevos compañeros.

FR. LUIS Mª TORRES
Rector

De cómo se enseña la Silogística a los chicos de 5.° Bachiller

Quaerendo dicimus non sententiam praecipitamus.

¿Que cómo se enseña? Pues silogizando, es decir, construyendo silogismos cojos y mancos a la vista de un librito de silogismos interesantes que vayan por su pie y cuyo término «medio» ande vestido de color de rosa, simpático para todos los españoles. La práctica saca maestros y la atracción del-rojo-español da que pensar y detiene la atención de los filósofos. Los filósofos noveles (13-15 años), ante la novedad, preguntan: ¿Por qué el rojo-término medio-se repite? Porque sirve de enlace, y adelanta y retrocede, y es término embajador movible y componedor de los otros dos, llamados «extremos», los cuales se ven naturalmente obligados a relacionarse y encerrarse en una «conclusión» inevitable.

La trabazón única de la conclusión suscita otra pregunta que desemboca en la eterna cuestión de los universales arquitrabantes; piedra de toque que anuncia al jovencito de espíritu filosófico, y que sirve para una carrera larga, y al que sólo puede aspirar a ser un simple práctico, meramente práctico, al lado de un teorizante amigo que sabe la cosa y la razón de la cosa. Ya dijo el filósofo: Non datur scientia sed particularibus.

Aunque no fuera más que por eso sólo, a saber, por la aparición del universal, los ejercicios prácticos de la Silogística son útiles; porque se trata constantemente con el universal que sale necesariamente en todo «modo» de toda «figura». Y aquí otra vez el aforismo de Aristóteles: Scientia est de universalibus. Y los chicos todos quieren carrera larga.

Pero el problema está principalmente en que los quintos de la Filosofía se «interesen» por el arte y la ciencia del silogizar. Si no se «interesan», malo, no irán con gusto a la pizarra, para tantear ejemplos y hacer «reducciones». Salvo meliori, yo tanteo siempre si es un curso noble, y noblemente los premio en las calificaciones. Y también ¿porqué no? en encontrar un «pagano». En todo curso hay por lo menos un «pagano», es decir, un alumno dotado de «vis cómica», que es el que paga y hace el gasto y tiene el curso despierto e hilarante; a veces muy a pesar suyo. Con estas dos condiciones ponemos a salvo el voluntarismo de la Silogística, por cierto de cara dura y difícil. El voluntarismo de los neofilosofantes, hace el milagro de poner alegría y facilidad atrayente a la Silogística clásica de nuestros grandes hombres.

FR. D. SAVALL