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Número 14, julio 1951

Quieti, non otio. P. Juan Mª Nadal
De cómo se enseña la Ortografía a los niños. Fr. Domingo Savall
Canto de verano. Fr. David Cervera.
Notas obtenidas fin de curso.
Ecos de la fiesta de San Antonio. Fr. Jesús Sanjuán
Divino cielo. Fr. Bernardino Rubert.
Porqué una noche la luna... Enrique Marzál Boluda.
Crónica.

QUIETI, NON OTIO

Con el Acto Misional del martes pasado, día 26 de junio y reparto de premios, clausuramos oficialmente el curso académico de 1950-51. Y con esta fecha han comenzado las Vacaciones.

¡Tiempo tan deseado! Tiempo de premio y descanso para los alumnos que se afanaron en el estudio y se esmeraron en el cumplimiento de sus deberes. Tiempo sembrado de inquietud y pesadilla para los negligentes y descuidados, que a pesar de un último esfuerzo no alcanzaron la puntuación debida en los exámenes y tienen que sufrir nuevas pruebas en Septiembre.

A todos os dirijo estas palabras de consejo. No dilapidéis el tesoro del tiempo de vacaciones. Empleadlo útilmente en pro de vuestra salud de alma y cuerpo. Grabad en vuestra mente la inscripción que, con caracteres broncíneos, ostentaban las Villas de los Romanos: QUIETI, NON OTIO.

Tiempo de descanso, no de ocio, es el tiempo de verano para los estudiantes. Y así obtened el mayor fruto posible. Reparad vuestras energías, pero no perdáis el hábito de aplicación y estudio. Hay tiempo para todo y en el justo equilibrio “ne quid nimis” de Horacio, radica la salud y el bienestar. Que el orden presida también vuestras vacaciones y así dedicad vuestro mejor tiempo al repaso de vuestras asignaturas más deficientes y a realizar la tarea escolar. Cultivad el arte y haced el dibujo del próximo curso y de este modo sin sentirlo vais aligerando la carga de vuestros futuros estudios.

Últimamente, como la cosa de mayor interés, os encarezco el cumplimiento fiel de vuestros deberes religiosos. Todos los días festivos tenéis vuestra Misa de 9'30, y en ella ocasión de recibir los sacramentos de Confesión y Comunión.

Agradezco muy de veras, desde estas líneas, la abnegada colaboración del claustro de Profesores de nuestro Colegio y reitero mi felicitación a los alumnos premiados y padres de los mismos. ¡Felices Vacaciones!

FR. Juan Mª Nadal
RECTOR

De cómo se enseña la ortografía a los niños

(Redactando; Contra los partidarios del Dictado).

Hablo de mis modestas experiencias:

Quiero decir, que trataba de hacer respirar al hombre entero, y que el alma suya se proyectara sobre el papel y sobre la pizarra, de una manera franca, espontánea y libre o de amor.

Este método de ortografiar el pensamiento, abarca eminentemente el método auditivo, visual... al dictado; porque lo que se dicta pone en función sólo una facultad anímica, la memoria, y esto de una manera dormida, sin voluntad apenas, sin corrección, sin progreso.

Mientras en el método, llamemos voluntarista, el niño produce a su modo y manera. Sólo cuando interviene la voluntad libre o de amor se produce y se crea. Y la voluntad ama su obra y la perfecciona. E interroga sobre las «faltas» de su grafía, aún a sus compañeros y amigos hasta llegar a la orto-grafía, que expresa claramente para todo el mundo, el pensamiento grato de su corazón. El fenómeno que sigue a esa perfección gráfica, es el de la presentación gozosa a sus padres y conocidos.

De otras muchas ventajas que tiene este método -integral- las dejo, porque el lector las adivina. Me refiero a las test que publican, a través de la colección de composiciones en un año escolar, el talento y la especialidad de ese talento, descubierto por el ordenador sistemático de ellas. ¿La prueba? Una prueba de exámenes en la pizarra, a la que van voluntarios, de cara a una buena nota. Salen dos que hacen contraste en su psiquis. Principia uno a escribir el tema (del cual son todos autores) y a la mitad lo continúa el antípoda. Si los grafólogos y los psicólogos no ven y cualquier observador despierto...

Fr. Domingo Savall