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LA VIRGEN DE AGUAS VIVAS
(POEMITA EN PROSA)
Virgen de Aguas Vivas.
Qué sugestión hay en su diminuto ser de tres palabras.
Yo he oído muchas veces separadas esas tres palabras; Virgen... Aguas... Vivas... engarzadas, seguramente, en algún verso.
Mas la vida del verso es tan efímera... tan corta...; es una flor de jazmín que dura, cuanto tarda el sol de uno a otro horizonte.
Me gusta el poema; por eso me encanta verlas unidas, como trillizas, que se estuvieran dando un beso...
Entonces veo un poema en ellas. Un poema henchido de gracia, de limpieza y de agilidad.
Y cuando pasa ante mí, en ese arracimado ente ideal, que no quiero definir por no destruirlo, pero que es pureza, transparencia y movimiento... yo me parezco a los ancianos que viven del regusto de los días viejos. Me aspira los sentidos, ese desfile de imágenes, simbolismos e impresiones con que se acompaña.
Callad y escuchad, ahora pasa... Virgen de Aguas Vivas...
* * *
Virgen... es sinónimo de gracia, de inocencia, de fertilidad.
La gracia es en la Teología el rodrigón de la vida divina, como lo es para las estrellas la noche. La fatua arrogancia de Ícaro, es posible ahora al hombre, con el par de alas de la gracia. Es la varita mágica de los encanecidos cuentos de hadas... el que la tenía era poderoso; lo que era fantástico se ha vuelto real. Precio de la sangre vertida en holocausto; murió como malhechor, porque el amor se lo inspiró..., ¡Ay, siempre el amor el que acomete lo grande!
En la tierra la gracia es una conjugación de formas que arrastra a los espíritus; si el corazón es un baluarte cerrado, ella es la llave. La noche tiene su gracia: el misterio, la traición al día. Sus encantos el bosque..., los ojos negros...
La Virgen es «gracia». Jesús se sintió fuente, y ella ánfora... que se desborda en plenitud... «gratia plena» susurró el ángel.
La Virgen de Aguas Vivas es gracia humana por ser «virgen». Su talle es pulcro y armonioso, como el apuntado de una ojiva... hierática su quietud, como el de una antigua catedral... fresca y transparente su tez morena, como una estrofa...
* * *
La Virgen es inocente.
La inocencia vive en la juventud como el pez en las azules aguas. Yo sé que pueden haber viejos que sean inocentes; pero Murillo no orló sus cuadros con sinuosos rostros de viejos... Selgas formó sus versos con rizos de angelitos...
Y la Virgencita de Aguas Vivas no envejece... que los días vienen a ella como las olas, que cuando se deshace una en histérica risa, ya otra se prepara tras ella para remedarla y tras esta otra y otra... !Cuántas generaciones han pasado ante Tí-sonrisita de olas,-contemplando tu inmarchita gracia divina y humana!
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La virgen es también fértil.
Virgen es el árbol que aún no ha presentido el peso del fruto en sus ramas, mas sus turgentes botones presagian una gran cosecha.
Virgen el campo que aún no ha sufrido el desgarrón de su seno al dar paso al tierno tallo... mas ya la semilla recibe el calor de sus entrañas.
La Virgen es virgen por milagro; dio su fruto y sigue como antes. También sería virgen la flor que diera su fruto, sin que se hubiera acercado a ella la mariposa que fingiendo amores... hiere... ¡La esterilidad es tan fea!
El fruto de la Virgen son las virtudes... en el alma de Carcagente.
* * *
...Aguas...
Si no hubiera agua... vidrios transparentes.. qué desgraciados los océanos... qué llanto en la tierra... qué fatiga en los piquitos de las aves... qué fuego en los labios... qué tristeza en los poetas...
Cómo se quejaría el Santo, aquel San Francisco sin par, que viéndola en remolinos le supo decir con mimos... «hermana agua, casta y pura»... que ella estremecida le sonrió... encogiendo su pecho de cristal...
El agua es entre todo lo del mundo lo más necesario; y Tú quisiste decir a los tuyos-hijos de Carcagente-que Tú eres lo más necesario... que si el azahar huele es porque Tú le prestas su aroma.
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...Vivas...
Quieres ser Aguas... mas aguas Vivas.
No como las que buscan esos repugnantes bichos, para que sean cómplices de sus pecados; esas buscan el recodo, el llano... y se aprietan... estrujan sus cuerpos, para que al contacto, rezume el cieno y el barniz oscuro con que velan su rostro... para que la luna no revele sus suciedades, ni el sol purifique sus cuerpos... ¡Ay, los charcos!... Aguas Vivas, de esas que resbalando por las peñas quieren ser esa música de órgano que resbalando cae del coro al presbiterio.
Aguas Vivas... como aquella que le fue ofrecida a la samaritana... «el que bebiera de aquella agua no volvería a tener más sed»...
¿Tu agua también es así?,... perdón que al dudar te ofendo... es el mismo deseo el que me aturde...
Sed, Virgen de Aguas Vivas, nos consume a todos,... desfallecemos... y el camino es largo y ya se apaga el sol tras los cerros...
Que cuantos se acerquen a beber el agua de tu devoción, salgan sedientos del agua de la gracia... y se apague en ellos la sed del placer y de la vida.
P. DAVID CERVERA
Carcagente 10-XI-1950.
El más antiguo testimonio escrito del hallazgo
Data de principios del siglo XVII y se debe a Fray Agustín Bello, religioso del Convento de Santa María de Aguas Vivas. He aquí el relato que nos dejó recogiendo la antigua tradición, en el libro de Donaciones, Concordias y Privilegios del Monasterio de Aguas Vivas (Archivo General del Reino. Sección de Conventos, núm. 2986).
"Baxo un frondoso y grande olivo, que ay se conserva, dice, la Divina Providencia... ordenó se manifestase esta devotísima imagen de la gran Reina María, a pocos años de la Conquista del Reino. Cuyo felicísimo hallazgo fue como referimos, siguiendo la tradición común».
"No haviendo dotado el Rey Dn. Jayme el Convento sino solo con heredades, fue precisso que éste tuviesse quien por su cuenta las trabaxasse para mantenerse. Embiaron uno de sus criados a labrar un pedaso de tierra en quien abía un grande y muy losano olivo con un par de bueyes. Executólo el moço, y al pasar arando por debaxo del olivo, advirtió se detuvieron los bueyes; y aunque procuró con el estímulo prosiguiessen, advirtió que se arrodillaban los dos brutos. Admirado el labrador con la novedad, inquirió qué podía ser la causa y halló alograda imagen que la reja del arado la avío descubierto, aviéndola tocado en la naris, cuya señal ay se manifiesta. Alegre el moço por aver hallado este preciossissimo tessoro escondido en el campo, se vino corriendo al Convento a dar noticia a los religiosos de la preciosa margarita que avía encontrado. No es decible el regosijo y contento que recibieron sus devotos coraçones al oir la nueva del hallasgo tan felís. Fueron todos en processión, y después de averla adorado con mucha devoción y reverencia, la tomaron en brasos, y la llevaron al Convento, más entre lógrimas de contento que entre cantares suaves. Llegados al Convento, colocaron la bendita imagen sobre el ara del altar, y en assimiento de gracias del favor tan singular que el cielo les avía hecho, cantaron el Te Deum laudamus, y acabado, procuraron del todo limpiarla del polvo que la empañaba, por aver estado tanto tiempo sepultada bajo tierra. Creció el contento de aquellos religiosos y devotos coraçones al ver la beldad y hermosura de la bendita imagen de aquella gran Reina María, y procuraron colocarla en el altar mayor, para venerarla como especial patrona del Convento, como lo fue y ay día lo es".
"Aunque dixe que la reja había descubierto la imagen, fué siguiendo una relación manuscrita que hallé entre los papeles del depósito del Convento, hecha por el P. Lr. Jubilado Fr. Martín Casanova, que todos conocimos y poco tiempo ha que murió. Pero soy de sentir que, al pararse los bueyes de la coyunda, hizo lo que acostumbra todo discreto labrador, que es, cuando encuentra semejantes tropiezos, retirar un poco los animales y con el azadón descubrir el inconveniente, porque si es raíz cortarlo, y sacarlo si es canto, y sacar el estorbo de quaxo. Assí lo hizo nuestro labrador, y a pocos golpes descubrió la bendita imagen, e inmediatamente se arrodillaron los bueyes de la coyunda. Con esto concuerda la inmemorial tradición del Convento, manifiesta con los loores o gozos de que se cantan a María Santísima, en esta su sagrada imagen... Concuerda también lo dicho con la pintura del cuadro que cierra el nicho de la Virgen del Altar mayor que, aunque es moderna, como el altar y la iglesia, es formado según la tradición y las pinturas antiguas de la casa. En él está pintado el azadón el ojo que se hizo para sacar la santa imagen, el labrador que la entrega a los religiosos, los bueyes arrodillados, todo a la sombra del frondoso olivo donde se encontró. Y siendo la tradición de tanta fuerça y valor, como los historiadores saben, no nos podemos apartar de ella cuando nos faltan instrumentos auténticos de aquellos tiempos que nos digan lo contrario".
"El año del hallazgo de esta sagrada imagen según el P. M. Jordán, fue el de 1250, el día fue el 16 de Octubre. Por lo cual se celebra ese día fiesta desde tiempo inmemoriable, con octava y mucho concurso, assi de la villa de Carcaxente como de otras partes y lugares."
Por la trascripción,
V. O.
Sonrisa
El hallazgo es una sonrisa de la suerte y la sonrisa es el laurel conque se ciñe la frente de la simpatía. Toda una cultura puede concretarse en el modo de sonreír. Recordad la sonrisa de la Gioconda; es una sonrisa que únicamente pudo ser elaborada en los salones florentinos; sonrisa del Renacimiento; sonrisa de doble filo, desdeñosa y atrayente como el modo de ser de aquella Italia que aprendió sus modales y maneras de Maquiavelo; toda una cultura cristalizada en el balcón de los labios de la Gioconda...
Pensad ahora en la sonrisa apenas insinuada en los labios de la ibérica Dama de Elche. No os pido que os paréis a considerar la suntuosidad de sus ropajes y joyas que tan dignamente lleva esta diosa o emperatriz de melancólica altivez y noble perfil; pensad únicamente en aquella fina sonrisa que apenas aflora a sus labios. ¡Cuántos milenios han de transcurrir para que pueda florecer una sonrisa de tan alta calidad! Y cuántas generaciones han de agostarse para que una sonrisa así pueda ser elaborada...!
Imperio de los Atlantes... Brumas de leyenda... Suntuosos templos de oricaleo; espuma de cultura que brota cuando todo se hunde. Tartessos luego. Siglos y más siglos entre la Atlántida y Tartessos. Argantonio el de las barbas de plata, cantado por Anacreonte; sabio entre los más sabios, enamorado de la literatura, amante de la historia, inventor del alfabeto que luego aprenden los griegos; leyesen verso de más de seis mil años de antigüedad recogidas de los Atlantes... Tardarán muchos siglos en ponerse los artículos del Código civil en forma rimada, y aun entonces, es muy posible que nuestra pobre cultura no alcance el nivel de aquella ni pueda ser eternizada en un pedazo de caliza del levante español, una sonrisa como la que esbozan los labios de la primera dama de España.
Sonrisa de la suerte es un hallazgo. ¡Qué portentosa sonrisa la del hallazgo de Ntra. Sra. de Aguas Vivas! Ámbar cristalizado por los siglos capaz de aromar las almas de pretéritas generaciones con el perfume de la fe; cuajo de fervor amparado por las raíces del más aristocrático de los árboles, árbol de savia azul, que acierta a quintaesenciar la más deliciosa de las materias con las que antaño se ungían los reyes y siempre el bálsamo con que nos ungen para el tránsito definitivo...
¡Qué amplia sonrisa debió distender los labios del afortunado mortal que acertó a desenterrar la imagen de Ntra. Sra. de Aguas Vivas! Y ¡cómo debieron sonreír cielos y tierra! Y esta sonrisa, espuma de fe, flor de cristiana civilización cuajada por siglos de entrañable recato, nutrida con jugos de la misma tierra sustentadora del más noble de los árboles de esta misma tierra que nos sostiene y alimenta ha perdurado desde entonces entre todos nosotros para darnos a entender que no todo es farsa y materia, que hay algo «tejido con luz del sol y luz de luna» que puede servir para que nuestro corazón escale incomprensibles alturas. Que algo divino existe en nuestra vida que no puede agostarse y menos acabar cuando la vida acaba...
Soleriestruch
