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De las prácticas de Psicología

Cómo tiene la voz la Virgen de Aguas Vivas

Como tiene los ojos, así deberá tener la voz, en virgínea proporción. Y va una historia, una experiencia de Psicología aplicada a los niños, un «test» de inteligencia para niños estudiantes de 10 años de edad. Se presentaron tres voluntarios al caso: talento el primero, medianía el otro y un tercero que no era «en discordia» sino de aquellos «infinitos» que Dios cría y la Virgen alimenta. A estos sabios en capullo les propuse yo el siguiente problema: ¿Cómo tiene los ojos la Virgen?

De los tres adivinos, el que estaba menos asistido de consejo, apresuradamente dijo: «Azules». Sonrieron los otros dos, y el de talento replicó: Tú has dicho «azules» por hacerle gracia a la Virgen; pero has de saber, hombre, que la Virgen no se ha de medir con ninguna miss.

Intervino el mediano, haciendo progresar un poco más el pensamiento de su compañero: «La Virgen tiene unos ojos muy buenos». Se quedó insatisfecho, el niño pensador.

Y entonces les eché yo un bote de transición, del mundo físico al mundo moral, y les dije: Vosotros debéis pensar que el mirar de la Virgen, miren como miren sus ojos, es causa de sumo respeto y siempre dejan en nosotros el sentimiento de ser más buenos.

Pues eso, insistió Dos y Medio; «que la Virgen tiene ojos buenos, de verdad»; lo que he dicho yo. Tomó la palabra el niño superior, que tenía cinco talentos caudales, y vuelto de cara al que tenía dos y medio: Mira, decir que tiene «ojos buenos, muy buenos» vale tanto como no decir nada; eso es lo mismo que el chiste que ha pasado esta mañana, cuando el Profesor de Geografía le ha preguntado a Clemente: «¿Dónde está Carcagente?» Y él, pensando, poner una pica en Flandes, ha contestado, de re ente: «En el globo terráqueo» Ha habido risas y comentarios. Ha salido a relucir el mapamundi, y allí no aparece para nada nuestro amado Carcagente, ni siquiera como uno de esos granitos de oro de los doce que tiene la coronilla de una naranja. Por fin, nuestro-profesor ha rectificado el disloque con este retoque: «Lo que mucho prueba, no prueba nada».

Y vuelto ahora el niño superdotado al profesor de Psicología: Yo creo, padre, que si eso es problema, la solución ha de hallarse en alguna de las plegarias que rezamos a la Virgen.

Tienes la palabra. Y era de ver cómo aquel niño prodigio se encerró en sí mismo y calló y callaron todos, y era de admirar cómo contorneaba los ojos así como enfocando el término preciso, concreto, ajustado, que no se hizo esperar: «¡MISERICORDIOSOS!», «y vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos». Hubo aplausos, y se publicó el invento por todo el Colegió en menos de cinco minutos. Los chicos practican el principio de que el bien es comunicativo.

Ahora, pues, procedía tratar ¿cómo tiene la voz la Virgen de Aguas Vivas? En otra sesión se propuso, en consecuencia, este problemita que adyace, como se ve, junto al precedente; y por tanto había que resolverlo por un pensar lateral y en armonía con el todo virgíneo. Pero como los niños cumplen de buena gana el principio de economía mental y evitan siempre que pueden el desgaste cerebral, al primer asomo del tema «cómo tiene la Virgen la voz», respondieron todos a coro y a boca llena ¡MISERICORDIOSA!.

Entonces yo dificulté: ¿Habéis oído alguna vez que algún conservatorio haya calificado jamás una voz de «misericordiosa»? Amparados otra vez por la ley de economía mental y sin salir de la «Salve Regina», volaban de flor en flor, y de parte a parte libaban las bellezas gratas de, la «Salve»; y los dos menos dotados, dice el uno y el otro a una: «¡DULCE, DULCE!». Muy bien; os ha inspirado la Virgen, que es «vida y dulzura»; pero tratándose de Nuestra Patrona, la Virgen de Aguas Vivas, faltaría solamente una palabrita de dos sílabas nada más; a ver quién la descubre y la hace vibrar.

Dos y Medio y Uno descansan sobre sus laureles; y sólo se ve a Quinque Talenta poner sus manecitas apretadas sobre la cabeza, elaborar y quintaesenciar las flores colegidas de la «Salve, Regina, vida ...» y exclamar en tono brillante: ¡VOZ DULCE, PENETRANTE Y VIVA»! A la música de tan bellas voces se serenaron los espíritus de aquellos hombres, la naturaleza amaneció toda inocente y se vistió de fiesta, sábado de rosa, azul-celeste...

Resumiendo, pues, el trabajo de los tres grandes, la voz de la Virgen de Aguas Vivas es de una amargura dulce dice San Buenaventura; penetrante como espada que llega hasta el corazón y lo convierte; viva y eficaz (San Pablo) que resucita a los muertos por el pecado, porque dice y hace lo que dice la voz «viva, penetrante y dulce».

Por tanto, salvando la proporción de la naturaleza divina y de la gracia virgínea, concluiremos, haciéndonos eco con el real Profeta: «Oiré la habla de Dios (y de la Virgen de Aguas Vivas) y miraré atentamente qué es lo que me mandan, porque sé muy bien que ha de ser paz para su pueblo y sobre sus santos y para aquellos que se convierten al corazón». (Salmo 84). Y para practicar, tomemos este bello ejemplar, de seráfica y fina atención a la voz divino-virgínea, que Juan de los Ángeles nos presenta en números retóricos: «De Nuestro Padre San Francisco he yo leído, que traía tanta atención a la visitación del Señor, que si, yendo de camino, sentía dentro de sí algún tacto o sentimiento del cielo, se detenía y estriba como inmovible, hasta haber gozado despacio de aquel relieve, que le era enviado de su Dios». (Conquista, dial. II., pár. 8).

Fr. Domingo Savall

Libros recibidas

Borgólte, Agustín, OFM. Peter Wust, Der Mensch und die Philosophie. Einführung in die Hauptfragen der Existenzphilosophie. (1947).- Regensbeurg - Münster.

Rubert, Bernardino Mª, OFM. Cants Espirituals. Próleg Visent Calvo Acacia. Valencia 1950.

Volverán mis avecillas...

(En el día de exámenes)

La jaula de mi Colegio
hoy se ha quedado vacía...
¿Dónde se fueron, volando
mis canoras avecillas...?

¿Prendieron el raudo vuelo
para admirar perspectivas,
y sentir el casto beso
del aura ligera y fina?

¿Agitáronse sus alas
en deliciosa armonía
para ver lindos paisajes
de bellezas nunca vistas?

¿Siguieron el raudo curso
del sol, que canta y que brilla,
 destrenzando el abanico
de luces y calorías?

¿Dónde se fueron, volando
mis canoras avecillas,
que la jaula del Colegio
me la dejaron vacía?

Se fueron a desgranar
 las graciosas melodías,
que todo un año aprendieron
en esta su jaula linda.

Y al dejar por breves horas
su estancia dulce y bendita,
me ha estremecido el silencio
que grave, aquí, se respira.

¡Es tan usual y propio
sentir la grata armonía
que trenzan a todas horas
 las inquietas avecillas!

Hoy que no cantan ni ríen,
 ni baten sus alas finas,
siento en mí una cosa extraña...
y un temblor frío, me agita...

Es la nostalgia profunda
de la incesante armonía
que se escucha a todas horas
en esta jaula bendita.

¡La jaula de mi Colegio
hoy se ha quedado vacía...
...Mas dentro de breves horas
volverán mis avecillas!

 

P. Bernardino Mª Rubert o.f.m.
Carcagente 19-6-1950.