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Lección de Vida (fragmento)

La vida que no florece
y es esteril y escondida,
y ni fecunda ni crece
es vida que no merece
el santo nombre de vida.

La vida es campo que espera
que lo cruce la mancera,
y lo renueva la azada
y es bregar de sementera
... ...............................
Mas no temas a la vida,
que si la cumbre es erguida
y es peligroso el atajo
el cariño y el trabajo
hacen dulce la subida.
...............................
Quiero que la vida mía,
no sea un germen enfermo
en tierra rasa y bravía;
quiero remover el yermo
y hacer fecunda la cría.

Quiero hacer bien en mi vida
para sentir en mi pecho
esa dulzura escondida
que engendra la indefinida
satisfacción del bien hecho.

Compartir quiero mis días
con otras almas hermanas
y partir mis alegrías,
que en lo que tienen de humanas
tan suyas son como mías...

José Mª. Pemán

Los niños educados a la moderna

A LOS 6 AÑOS

-Juanito, ven.
-No quiero.
-Ven, mí amor, hijito.
-Que no quiero, que no; que estoy jugando...
-¡Ay, sea por Dios, qué muchacho tan duro!
-Pero, doña Pascuala, ¿cómo tolera usted a su hijo esas desobediencias? ¿Por qué no se levanta usted y lecastiga y lo enseña a obedecer?
-Es pequeño todavía... apenas tiene seis años y me parece una crueldad castigar a una críatura.
-Pero ¿usted no sabe que el árbol hay que enderezarlo y educarlo desde pequeñito?
-Sí, señora, pero todavía hay tiempo.

A LOS 8 AÑOS

-Juanito, a la escuela.
-No, no voy a la escuela.
-Vete, mi amor, vete para que aprendas...
-Yo iré otro día, porque hoy no quiero ir.
- Pero, muchacho, vete.
-A mí no me gusta ir a la escuela.
-Pues entonces, vete a hacerme este recado.
Refunfuñando:
-Siempre me mandan a mí..; yo no quiera ir.
-Vete, si no... te pego. -
Pues me voy donde mi madrina.
-¡Ay, qué muchachos tan duros!

A LOS 15 AÑOS

-Juan, a trabajar-le dice el padre.
-Yo trabajaré más tarde; ahora me tengo que ir con mis amigos.
-Pero, hombre, toda la vida la pasasen la ociosidad, tienes que dedicarte al trabajo, pues ya eres hombre y debes pensar seriamente.
-Sí, papá; hasta luego; que me están esperando.
-¡Ay, Señor, qué muchachos tan voluntariosos y caprichosos!
Pero, en fin... cosas de la edad...; ya le entrará el juicio.

A LOS 18 AÑOS

-Juan, ya te he dicho que a las nueve estés en casa
-Yo vendré cuando quiera. No soy ningún niño que me estén mandando.
-¿Pero no comprendes que no debes ir por las calles a altas horas de la noche?
-Yo soy libre, y voy por donde y cuando me dé la gana.
-Es que me han dado muchas quejas de tí. Además, tu madre no puede estar aguardándote hasta tan tarde y recibirte en el estado en que te presentas algunas noches.
-Mira, papá, hazme el favor de no molestarme más, que yo no tengo necesidad de sermones.
-¡A qué estado hemos llegado! ¡Cómo se ha puesto la juventud de hoy día!

LAS CONSECUENCIAS A 22 AÑOS

-¡Señor, estoy para volverme loco! ¡Estamos desesperados!
-¿Qué les pasa a ustedes?
-Pues ¿qué quiere usted, mi amigo, que pase? Juan en la cárcel. Después de andar toda la noche hecho un truhán con sus amigos, parece que tomó una copa más, y altercando con uno de sus compañeros, lo hirió mortalmente.
Vea usted cuál será nuestra desgracia,
-lNo to extraño, mis amigos; esto es fruto de la educación que desde pequeño le han dado ustedes: ya que fueron débiles al principio sean fuertes ahora en arrostrarlas consecuencias.

Es la historia de tantos padres imbéciles, que ponen el látigo en manos de los hijos, para que les flagelen despiadadamente su ancianidad.