Portada > Del Colegio > Curso 48-49, Bodas de Plata

Carcagente celebra sus III Juegos Florales

Del periódico Las Provincias, 19 oct 1948, página 4.

Copio este recorte de periódico que anda por la biblioteca. Cierto que su prosa nos resulta hoy un tanto rancia y con olor a naftalina, más del 800 que del 900. Aunque aparece sin firmar es fácil ver la mano del P. Bernardino Rubert.

Con motivo de celebrarse las Bodas de Plata del Colegio de Enseñanza Media de San Antonio de Padua, dirigido por los Padres Franciscanos, Carcagente ha presenciado sus III Juegos Florales después de cerca de treinta años que no había presenciado esta fiesta bella y sugestiva de la Cortesía y del Amor.

En un marco deslumbrante de luz, belleza y amor que fue el suntuoso teatro Moderno, el acto resultó grandioso y solemne, embellecido con la gracia y el arte que sabe poner en sus cosas esta gentil y perfumada ciudad ribereña.

El estrado lo ocuparon las autoridades eclesiásticas, civiles y militares de la ciudad, destacándose la presencia del muy reverendo P. Ministro provincial, Fr. Joaquín Sanchis, y el delegado del Ministro de Educación Nacional, excelentísimo Sr. D. Eduardo Juliá, Inspector general de Enseñanza Media.

Se inició el acto con unas breves, sentidas y elocuentes palabras del organizador de la fiesta, Rvdo. P. Bernardido Rubert. Después dicho padre, al abrirse la plica del poeta premiado con la Flor Naturarl, pronunció el nombre del agraciado, que resultó ser el señor D. Prudencio Alcón Mateu, "Mestre en Gay Saber" y poeta laureado ya con ésta cuatro veces en este año, obteniendo la Flor Natural en Denia y en Almácera, con el mismo preciado galardón.

Salió a recoger la simbólica Flor, para ofrecerla a la Reina de la Fiesta. Carcagente ha sabido dar una bella nota a estos Juegos Florales al escoger digna Reina, para ellos, a la más excelente y divina mujer que pueda existir.

Momento emocionante en grado sumo fué cuando se descubrió el telón situado de las autoridades y apareció la Virgen de Aguas Vivas, patrona de Carcagente y Reina de los Juegos Florales, rodeada de bellísima Corte de Honor, que integraban las distinguidas y agraciadas señoritas Amelia Peiró, Regina y Emilia Simó, Pepita Randis, Lolita Fayos, Pepita Alis y Eulalia Sabater.

Mientras el poeta, emocionado y tembloroso, colocaba sobre el pecho de la Virgen la simbólica Flor, el público, entre transporte de emoción y ternura y arrancando lágrimas de sentimiento, trenzaba las notas del inspirado himno a la Virgen, que coreaba marcialmente la música.

La bellísima boesía -poema maravilloso de luz, perfumes, emotividad, azahares y sentimiento mariano y carcagentino- fue leída por su autor con gracia y arte exquisito que mereció aplausos y alabanzas, como la que le progidara el Mantenedor, afirmando que era poema, no para unos Juegos Florales de tipo local, sino nacional.

Cuando todavía el regusto de la poesía leída flotaba y nos sumergía, se dió lectura a los autores premiados, que fueron muchos, pues pocos Juegos Florales habían ganado a Carcagente en número de premios -treint- y en calidad y valía de autores.

Obtuvieron premios:

E. Montagut Claver,
Juan Bautista R. Candau,
José y Luis Planes Martí,
Manuel Ferrer Barberán,
Eduardo Soler Estruch,
Juan T. del Valle,
Lorenzo Cervera, dos,
Eduardo Rubio Núñez,
P. José López Gosálbez,
P. Benjamín Salas,
José Tomás Sabater,
Francisco Torren Morant,
José Rodríguez Richart,
Adolfo Domínguez Moltó,
Prudencio Alcón Mateu y
Emilio Serra González.

Accesits:

E. Montagut Claver,
Rvdo. D. Salvador Bertomeu, seminarista,
Javier Serra Morant,
Fr. David Cervera Bañuls,
María Francisca Olmedo,
Fr. Jacinto Fernández-Largo,
Manuel Ferrer Barberán,
Fr. Juan José Baydal,
José Ferris Silla,
Fr. Víctor Canet,
Rvdo. D. José Climent Barber, seminarista, y
Fr. Iluminado García.

Actuó de Mantenedor el Dr. D. José Zahonero, quien en su brillante y elocuente discurso, matizado de imágenes bellas y sugestivas y de profundos pensamientos, embellicidos con el ropaje vistoso de su ardiente y barroca fantasía, mantuvo la atención del selecto y numeroso auditorio que aplaudió intensamente el discurso del Mantenedor, por su vistoso colorido que le dió a la Gaya Fiesta, empaque, gracia y finura, como pocas ciudades habrán podido conseguir.

Cerró el acto, con brillantes y sentidos párrafos, el muy reverendo P. Joaquín Sanchis, Ministro provincial, que cosechó nutridos aplausos, al terminar su brillante disertación.

Mil plácemes a todos los organizadores de esta fiesta.