Portada > Del Colegio > Curso 48-49, Bodas de Plata

Excursión de ex alumnos a Santo Espíritu del Monte

El pasado día 18 de julio, Fiesta de la Exaltación del Trabajo, un grupo de ex alumnos del Colegio, míembros de la Hermandad Penitencial de la V. O. T, organizamos una excursión en cuyo itinerario figuraban los nombres atrayentes de Santo Espíritu del Monte, Sagunto, con su castillo y teatro romano, Puerto de Sagunto, con sus Altos Hornos y su luminosa playa.

Reunidos en el Colegio a las 6,30 de la mañana, emprendimos la marcha. Nuestro vehículo se deslizaba veloz por las carreteras que atravesando la huerta valenciana, corren paralelas a la bella costa del Mediterráneo. Dejando atrás muchos pueblos que iban como despertando a nuestro paso entramos en la fertil huerta de Sagunto. Unas ruinas detuvieron nuestro camino; era un lugar histórico: Un montón de piedras recordaban un monumento dedicado a Alfonso XII, donde, el 29 de diciembre de 1874, por el General Martínez Campos, fué proclamado Rey de España. Unos kilómetros más y nos hallamos en pleno pinar; entramos en el hermoso Valle de Tolín rodeado de 7 colinas y nuestros ojos se sintieron cautivados por la hermosura del Monasterio, cuyo esbelto campanario se eleva al cielo silencioso y ágil como una oración.

SANTO ESPIRITU. Eran las 9,45. Entramos en la plazoleta conventual y rodeados de altos cipreses descubrimos la hermosa imagen del P. Vives en actitud de enseñarnos su célebre catecismo. Después de oir la Sagrada Misa, celebrada por nuestro P. Rector y amenizada con hermosos motetes por los jóvenes novicios, recorrimos todo el Monasterio franciscano. En el claustró admiramos el hermoso altar de la Inmaculada y en el recinto interior nos sorprendió ver sus naranjos, palmeras y cactus gigantescos que se yerguen atrevidos en busca de la luz. En el coro admiramos un hermosísimo Cristo de Vergara, en la Iglesia veneramos las reliquias de un santo mártir, en la huerta del convento vimos un limonero que según tradición plantó el Bto. Nicolás Factor siendo guardián del Convento, así como la fuente que hizo brotar a petición del cocinero el año 1564, el rosal sin espinas traído de Asís que recuerda un combate de fuerza del Padre San Francisco. Recorrimos los tres pisos de la hermosa Hospedería de Ejercitantes con su hermosa capilla donde a la sazón se hallaban muchos sacerdotes practicando los Ejercicios.

¡Qué impresión más grata la de Santo Espíritu reunión de almas privilegiadas, santos franciscanosl Al tener que arrancarnos de aquella mansión de paz, impresionamos unas fotografías como recuerdo.

PUERTO DE SAGUNTO. Con el alma llena de gratas impresiones nos dirigimos al Puerto de Sagunto, pueblo eminentemente obrero, íntegrado por el personal trabajador de los Altos Hornos. Saludamos a las Religiosas del P. Claret fundación de Carcagente, que tienen a su cargo la educación de los hijos de los obreros y nos dirigimos a la hermosa playa, donde nuestra vista se extasía en la profundidad azulada del Mare Nostrum que nos llena de euforia y nos invita a zambullirnos en sus revoltosas aguas. El apetito se despierta y la comida resulta más sabrosa. Tras breve descanso nos dirigimos a los

ALTOS HORNOS. Aquí no es la curiosidad sino el asombro lo que hace abrir nuestros ojos. Y ocupados todos nuestros sentidos en aquellos hornos inmensos, calderas imponentes, maquinarias ingentes y todas las maravillas de aquella ciudad del hierro, el tiempo se nos pasa sin apenas apercibirnos.

CASTILLO DE SAGUNTO. Serían las siete cuando llegamos a la heroica ciudad. Pasamos sus calles de Aníbal, Amílcar Barca y otros nombres históricos y atrevidamente subimos en el camión hasta el Teatro Romano.

Visitamos el hermoso museo que guarda valiosos restos de la cultura y civilización ibérica, romana, cartaginesa y árabe. Encierra maravillas de arte e historia, desde el pequeño aderezo de la mujer ibérica hasta la grandiosa ánfora romana, pasando por la hermosa cerámica árabe, bonitas lámparas grecorromanas y conchas de las plañideras. Recorrimos las prisiones terribles e inhumanas y abarcamos con la mirada por falta de tiempo la grandiostdad del castillo con sus recuerdos de todos sus diversos defensores. Aquellas piedras nos hablan de los griegos, romanos, árabes, franceses, etc., etc... pero sobre todo nos hablan, a voz en grito, de la hazaña heroica de aquellos indómitos españoles que prefirieron antes morir que entregarse a los cartagineses de Anibal. A continuación y brevemente contemplamos el hermoso Teatro Romano.

REGRESO. Con el alma saturada de bellezas la mente llena de recuerdos y el espíritu repleto de gratas emociones, regresamos al Colegio. Eran las 11 de la noche.

RAMIRO CUCARELLA
7° Curso