Portada > Del Colegio > Curso 48-49, Bodas de Plata
DEL EXTRANJERO
ST. ANTHONY'S COLLEGE
GALWAY (IRLANDA)
Galway, 16 Septiembre 1948
R. P. Juan Mª Nadal - Carcagente.
Estimado P. Rector: He recibido en la verde Erín el primer número «DEL COLEGIO» y te felicito por la idea feliz de celebrar las Bodas de Plata con todo esplendor sirviéndote de propagador de la idea el Boletín.
De mí te diré que he tenido una gran alegría al recordar tiempos pasados que, por estar tan lejanos, siempre son mejores. Pero es que realmente los tiempos de la infancia, cuando todo sonríe y no hay necesidad de enfrentarse con los problemas que salen a nuestro paso, después en la edad adulta, resultan siempre placenteros.
La foto que publicas y en la que también aparezco, ha suscitado en mí el recuerdo de amistades íinfantiles, sinceras y desinteresadas. De todos me acuerdo, de todos se anécdotas, carácter, virtudes y defectíllos, como ellos sabrán de mí. Todos nos entendíamos perfectamente y una camaradería sana se imponía sin esfuerzos. Ya después, con el correr de los tiempos y multiplicidad de quehaceres, las relaciones infantiles se han enfriado y no resta más que un recuerdo vago y sin eficacia en el orden práctico. Y ¿por qué no se tiene que volver a respirar atmósfera pura volviendo internacionalmente a aquellos tiempos libres de preocupaciones? Esta es la idea que persigue el Boletín y la Asociación de Antiguos Alumnos.
En el ECLESIASTICO se dice "...que las aguas vuelven a la fuente de donde proceden". Si esto no sucediera, si las nubes, caravanas bienhechoras, no dejasen caer sobre la tierra el agua que salió de ella y se depositó en el mar, la tierra sería un desierto sin plantas ni frutos. De esta ley de la naturaleza no está exento el espíritu humano. Este necesita, después de caminar fatigado por los senderos de la vida, volver a la fuente, al punto de partida, si no quiere perderse
en los laberintos de este mundo. Allí recobrará fuerzas, respirará atmósfera sana para poder caminar con paso firme por el camino del bien, dando vitalidad meritoria a sus obras. La fuente es EL COLEGIO, la nube, que en nuestro caso será reluciente y quiere conducirnos a ella para regenerar nuestras agotadas energías es EL BOLETIN.
Yo espero que todos los EX ALUMNOS reciban con alegría la noticia del fausto acontecimiento de las BODAS DE PLATA, que todos lean con interés EL BOLETIN garantizándoles que percibirán en su alma una sana nostalgia de la vida de colegial que le servirá de acicate espiritual en los cotidianos quehaceres de la vida.
Con estas letras mi adhesión más cordial a todos los actos que se celebren y un afectuoso saludo a todos mis antiguos condiscípulos.
In Xto. tuyo affmo.
Fr. MIGUEL OLTRA
EFICACIA DEL RECUERDO
Por feliz sugerencia y entusiasta acogida, vamos a conmemorar dentro de contados días, el XXV aniversario de la llegada a nuestra querida ciudad de los PP. Franciscanos, dignos portadores del mensaje de San Francisco: "Amor, pobreza y trabajo", elevado a la consideración sobrenatural este postulado, para moverse siempre dentro de la Ley eterna.
Es un deber ineludible de los ex alumnos ir aportando el granito de oro desde hoy hasta ese día, para ir así perfilando el sentido del acto. Mí granito de oro gira alrededor del título de estas letras.
El hombre de reflexión rigurosa o el de ligeros recuerdos, con frecuencia suelen hacer en la vida algún parón para observar el más o menos dilatado paisaje de su pasado.
Unos lo hacen por puro placer de regocijo familiar, desgranando el tiempo en recordar hechos naturales acaecidos, que como mojones sobresalen, suelen ser estos, entre muchos otros, el revivir en la memoria los momentos de la abuelita en que nos relataba cuentos, encantándonos así, o nos dormía al son monótono de sus cantos. Otros las tertulias animadas de amigos, que fueron mejores por haber pasado; y por fin acabamos en nosotros pensando en los años mozos llenos de ilusión infantil.
A medida que nuestro pensamiento se abstrae o en animada conversación seguimos considerando estos hechos que pasaron, la alegría va transformándose en melancolía y las alas de la ilusión se pliegan y abatidos caemos envueltos en lo temporal, en medio de un terrible pesimismo. ¡Somos muy humanos!
Pero cual péndulo buscamos el centro de gravedad y nuestro espíritu reacciona súbitamente de ese mohismo en busca de otras verdades que restablecen el equilibrio elevándose sobre lo ¡tan humano!
Nuestra vista panorámica está ahora deslindada en dos estratos: uno constituido por los hechos naturales enumerados y el otro por ideas y valores que se quedaron en nosotros como fiel y rico bagaje de este peregrinar, a saber: el recordar el nombre de aquel Padre que fue escribiendo en esta "tabula rasa" el Decálogo; el otro que nos hacía poetas; el que no descuidaba la formación moral e intelectual, moldeando el niño de entonces para que hoy fuera el hombre libre de la materialidad y dueño dé sus destinos.
Recordando esto por vía de abstracción en nuestros momentos de paz hogareña o en tertulia de amigos, nos conforta el alma y rejuvenece el cuerpo; las ideas eternas nos empujan hacia adelante, porque son en sí constantes de la vida, de cuya validez no se duda; son puntos de apoyo con el cual hacemos girar racionalmente la vida; despejan el horizonte mostrando el porvenir radiante de esperanza.
¿Por la razón? ¿Por el instinto reaccionamos en acto de agradecimiento hacía aquellos que la Providencia envió un día para recordarnos también nuestro común origen y destino, señalando así la igualdad de todos los hombres e instruirnos en las verdades eternas? No lo sé. Pero sí es evidente que las alas del espíritu no se pliegan y se pulen para volar más alto con el fin de llegar a la meta del próximo fausto acontecimiento y proclamar en el muy alto y fuerte que la misma necesidad que el 18 de Mayo de 1923 les trajo, continúa aún en estas fechas, motivo que les justifica a ellos y en nosotros despierta el deber de ayudarles al apostolado franciscano, que es decir de la Iglesia.
El valor operativo de este revivir mental surge al evidenciarse que la semilla que estos serafines sembraron en nuestras almas, ni las espinas de las zarzas, ni las piedras del camino, ni las aves del cielo, las ahogaron en su germinación que por el tiempo nos vincularon definitivamente en Dios.
JOSÉ ROCH TALÉNS
Ex alumno
