Portada > Del Colegio > Curso 48-49, Bodas de Plata

Motivos de alegría

Aunque no tengo costumbre de colaborar en ninguna revista, tiene tales motivos esta que hoy aparece embellecida con sus mejores galas para obligarme a romper mi silencio que no puedo menos de tomar la pluma, y expresar mis emociones y sentimientos frente al fausto acontecimiento que el Colegio hoy conmemora.

Soy de todos los religiosos que actualmente vivimos, soportando las tareas escolares, el que más tiempo ha permanecido en este Colegio. Llegué recién ordenado sacerdote, el año 1929, y desde entonces he convivido aquí, y aquí he sido testigo personal de todo cuanto ha ocurrido en la vida accidentada que ya tiene veinticinco años de existencia. Presencié la salida de los religiosos de esta santa casa, en los días tristes y aciagos del mes de Mayo de 1931. Fui de los que regresaron de nuevo, cuando la furiosa tempestad de los incendios, se había calmado. Al abrirse otra vez nuestro Colegio, después del incesante forcejeo entre autoridades locales republicanas, que se empeñaban en que no abriéramos nuestro centro docente, y entre los altos poderes de Madrid, que determinaban con imperiosa autoridad que no se opusieran a un legítimo derecho que nos asistía, fui yo también de los que reingresamos a nuestra antigua morada. 

El P. Benjamín Salas y sus alumnos

El día 13 de Mayo de 1936, unos meses antes de que explotara sangrienta e incendiaria la persecución en toda España, tuve que salir en compañía de los demás religiosos, de este Colegio que a las pocas horas, ardía por los cuatro costados y otra vez tuvimos que abandonar Carcagente. En Valencia, con los escasos reductos, salvados del incendio y de la rapiña, alquilamos un piso para que fuera morada de los religiosos que en este Colegio habían vivido. Pero pronto lo tuvimos que abandonar. El 18 de julio fue el día del Movimiento Nacional, y al no ser secundado en Valencia, tuvimos que seguir la odisea que en esa zona siguió todo convento, casa, colegio y elemento religioso.

Alboreó después de tres años la paz y el sol de la Victoria y yo fui uno de los que pudimos regresar de nuevo a la Comunidad que se inauguró oficialmente el día 4 de Octubre de 1939. 

El P. Benjamín Salas dando lección a sus alumnos

Todo cuanto he indicado me ha dado motivos sobradísimos para que tomase parte en este número extraordinario del Boletín DEL COLEGIO, y sobre todo, para que me alegrara y convidara al mismo tiempo, a la alegría y al regocijo más íntimo y puro, a todos los centenares de niños que en mis muchos años de enseñanza en este Colegio, han asistido a mis clases, y que todos debemos celebrar con emoción y entusiasmo las BODAS DE PLATA de la fundación del Colegio de S. Antonio de Padua de esta ciudad ribereña.

P. BENJAMÍN SALAS

El P. Francisco Ferrer con alumnos