Portada > Del Colegio > Curso 2009-10

El pasado 27 de febrero nos juntamos unos 60 jóvenes en el huerto de Nazaret de la localidad de Carcaixent. Desde hacía algún tiempo habíamos pensado los responsables de la pastoral juvenil y vocacional que esta convivencia podía ser un buen momento para presentar a los chavales de nuestros colegios nuestras actividades pastorales más importantes: la pascua juvenil de Chelva y la Experiencia TAU.

Con algunas prisas pero con mucha ilusión se preparó todo y allí nos juntamos para pasar el día juntos. Amenazaba algo de lluvia pero el cielo se contuvo. Junto a los jóvenes, un grupo de profesores de Ontinyent y una catequista de confirmación de Carcaixent. Y ellos, lo más importante, unos 35 alumnos del colegio La Concepción de Ontinyent y el resto del colegio San Antonio de Padua de Carcaixent. Edades: entre los 14 y los 18 años.

Al llegar, las presentaciones. Mar, profesora de Ontinyent se encargó de realizar las dinámicas pertinentes para romper el hielo de unos con otros. Fue fácil, y de inmediato se creó un buen clima de convivencia.

Después, Juan Carlos y Luis explicaron dos actividades pastorales que los franciscanos de Valencia, Aragón y Baleares tienen programadas para este curso: la pascua juvenil en Chelva y la Experiencia TAU en Las Alpujarras. Con fotos, música y testimonios los chavales se hicieron una idea de lo que supone ir a convivencias de las características presentadas.

Posteriormente, la comida: una fideuà impresionante de buena, la cual se quedó a mitad de liquidar, pues muchos no simpatizaban con el pescado.

Para finalizar la convivencia realizamos una oración en la que se apeló a la creatividad de los chavales. Por grupos, tenían que leer un fragmento del evangelio, pensar en situaciones actuales que tengan relación con lo que dice el evangelio y representarlo para el resto de compañeros. Hubo de todo en los seis grupos que se formaron, pero sirvió para escuchar la palabra y actualizarla a nuestros días. La oración del padre nuestro fue nuestra despedida.

Y con esta alegría de haber compartido algo de nuestras vidas con personas desconocidas que también conectan con lo cristiano y lo franciscano, nos despedimos hasta mejor ocasión, quizá en Chelva, quizá en Las Alpujarras.

Hno Juan Carlos, ofm