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Visita al Cottolengo de Valencia
El 24 de febrero los alumnos de 1º de bachiller con sus tutores visitaron la residencia de mujeres Cottolengo de Valencia. En total éramos unas 40 personas. Nos atendió la hermana Mercedes que amablemente nos explicó el sentido de sus vidas, sus orígenes, el proyecto que están llevando a cabo y la ilusión con lo que lo viven.
Después nos acompañó por la casa por donde pudimos visitar a las niñas, mujeres y ancianas que residen en esa casa grande, luminosa y alegre. Sí, alegre, pues a pesar de que muchas de las residentes tienen enfermedades muy graves e irreversibles, lo que reina allí es un ambiente de familiaridad y colaboración muy grande.
Siempre resulta impactante las lesiones de algunas de estas mujeres, pero siempre vence la ternura y en esta ocasión también fue así. Las residentes se mostraban muy cercanas y cariñosas, y nuestros alumnos les correspondían con mucha naturalidad, creando un ambiente francamente bonito. También hubo más de un alumno a quien se le saltaron las lágrimas, o se quedó muy impresionado. Así es esto, la vida no es simplemente lo que nosotros conocemos, sino que es mucho más. Y el Cottolengo nos enseña precisamente que aunque las facultades físicas o psíquicas no estén al cien por cien, eso no impide que la persona pueda ser feliz. Y allí lo son y mucho.
También impresiona saber que viven, no de subvenciones, como acostumbran muchas residencias o instituciones, sino de lo que les dan. Por eso, nosotros quisimos colaborar con ellas, aportando algo de dinero, el que cada cual consideró oportuno.
Fue una experiencia muy intensa, y creemos que muy bonita, que esperamos se continúe en próximos años.
Hno Juan Carlos, ofm
Foto del grupo (más grande)
San José Benito Cottolengo
San José Benito Cottolengo, fue un santo italiano que vivió en el siglo XIX y que fue canonizado en el siglo XX.
Desde niño fue dotado por Dios de una gran sensibilidad para los pobres y abandonados. Se hizo Sacerdote, y en la parroquia de Turín que le fue asignada se dedicó a la catequesis y a la atención a los moribundos. Ya entonces, se lamentaba de no tener una cama libre para los enfermos que acudían a él y comentaba: "Si falta algo es porque confiamos poco o nos hacemos indignos".
No se trataba de un sueño o de un piadoso deseo, sino de una verdadera vocación. Andando el tiempo, y tras algún intento infructuoso -por no haber visto todavía que Dios le pedía un abandono absoluto en sus manos, sin buscar ayudas humanas- fundó la "Piccola Casa Della Divina Providenza" en la Volta Rossa. Por orden ministerial fue clausurada en 1881 a causa de una epidemia de cólera que se cernía sobre la ciudad.
José Benito pensó: "¿por qué esta orden, que parece absurda y sin piedad no puede ser providencial?".
Lejos de amilanarse, Cottolengo se encaminó al barrio de Valdocco, por entonces en las afueras, y allí abrió otra Pequeña Casa de la Divina Providencia que más tarde, habría de convertirse en un magnífico y grandioso hospital. Y sobre sus puertas mandó esculpir las palabras de San Pablo: «La caridad de Cristo nos apremia».
El ideal de caridad evangélica y abandono absoluto en manos de la Divina Providencia, que inspiró a San José Benito Cottolengo, ha alentado diversas obras apostólicas; aunque no todos se llaman Cottolengos.
(de la web del Cottolengo del Padre Alegre)


