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XIV Encuentro de colegios franciscanos

Caminando con Francisco.
800 años de la fundación de la Orden de los Franciscanos.

El 28 de mayo marcharon los alumnos de 1º de ESO para reunirse con los alumnos de ese curso de los colegios franciscanos de Pego, Cocentaina y Onteniente. Se reunieron en éste último colegio.

Tras los primeros saludos marcharon todos a un lugar de acampada en Fontanares. Era un lugar espacioso que se utiliza para acampadas de juniors y grupos cristianos. Primero tuvieron un tiempo para comerse el bocadillo de la mañana. También los profesores de todos los colegios que habían ido acompañando a sus grupos pudieron compartir mesa y alegrarse de verse juntos una vez más. Algunas veces les hemos hablado de los encuentros anuales de profesores de los cuatro colegios. Bueno, pues todos se conocían, pero era estupendo volver a verse todos.

Los alumnos no se conocían, pero ustedes saben que eso no es mayor obstáculo, que pronto se presentan y nacen amistades con ánimo de que no acaben jamás.

Tras el bocadillo se reunieron bajo las sombras de unos árboles para tener un rato de oración. Fue dirigido por hermanos que trabajan en los diferentes colegios: Hno José Vicente y Fernando Fuertes, del de Onteniente, Hno Ramón Cobo, del de Cocentaina, Hno Miguel Almiñana, del de Pego y Hno Fernando Hueso del nuestro de Carcaixent.

Luego fueron los alumnos los encargados de dirigir la palabra a sus compañeros.

Se leyeron aquellas palabras que dedica Inocencio III a san Francisco y los primeros hermanos cuando les aprueba la Regla, según nos cuenta el Hno Ignacio Larrañaga en El Hermano de Asís:

Soy viejo -acabó diciéndoles el Papa Inocencio III-. Pero ya puedo morir en paz. Hijos míos, salid al mundo con las antorchas en las manos.

Colgad lámparas en los muros de las noches. Donde haya hogueras, poned manantiales. Donde se forjen espadas, plantad rosales. Transformad en jardines los campos de batalla. Abrid surcos y sembrad amor. Plantad manderas de libertad en la patria de la Pobreza.

Y anunciad que llega pronto la era del Amor, de la Aledría y de la Paz. Después de un tiempo, antes de que yo muera, venid a contarme las buenas noticas para consolación de mi alma.

Les impartió la bendición. Abrazó a todos uno por uno. Y los hermanos se fueron. Salieron de la ciudad y retornaron a Asís.

Se había indicado a los colegios que prepararan alguna actuación para divertir (y ser la envidia, y ser la admiración...) a sus compañeros. Por las fotos deduzco que casi se pegan por lograr el micrófono y cantar, que hay mucho talento por ahí sin explorar ni explotar. Y hay que dar salida a tanto arte, que no se puede aguantar, madre mía.

Unas fotos.