Esta semana, primera de abril, los alumnos de Primaria y Secundaria han asistido en la biblioteca del colegio a unas sesiones de animación a la lectura. Les hemos dado unas fotografías. Y los alumnos de 3º ESO han sido acompañados a ver una película de cine. No sé si la película es algo extraordinario, pero sé que les "acompañaron", les explicaron, les enseñaron a ver cine.
Creo que todo es muy normal. Tan normal como cuando ustedes, como padres, hermanos mayores, abuelos... les leéis cuentos, les comentáis lo que ven en la tele, les regaláis películas y les enseñáis a pensar, a separar, a pensar por ellos mismos.

J. Mª Escudero, jurista e historiador, declaraba en una entrevista
en «Teleradio» a Jesús Cavero:
«Está fuera
de toda duda que la televisión es el medio educativo más
poderoso que ha conocido la humanidad y que ninguno puede comparársele
en cuanto a llegar a más, hombres en menos tiempo y con mayor eficacia.
Lo que significaron el libro en el siglo XVI, la revista en el XVIII y
los periódicos en el XIX, la imagen lo ha llevado a su plenitud,
y no sólo porque llega de forma más directa a las masas,
sino porque es la más adecuada a la sensibilidad del hombre de
nuestro tiempo. Ahora bien esa finalidad educativa se consigue de dos
maneras: una directa (los llamados programas culturales y los informativos);
otra, indirecta (la diversión, que es legítima y que también
educa, pero de otra manera). Entiendo por ello, que equilibrar educación,
formación y diversión es misión fundamental de un
consejo asesor de los programas. Ese equilibrio se refiere al contenido
de los programas, pero también hay un equilibrio indispensable
en cuanto a sus destinatarios.»
Entiendo que la televisión abría unas grandes esperanzas en los años 70, cuando fue dicha la frase anterior. Que hoy se piensa lo mismo en cuanto a la capacidad formativa de la TV, pero la realidad nos hace ver que todo está sometido a la ley del dinero; que si la gente quiere bazofia, por muy deformante que sea, bazofia tendrá. Y la tenemos.
Y el cine no sigue mejor trayectoria. Me dicen que el cine español es pésimo. Pero que los españoles, siempre es un consuelo, cada vez lo ven menos. Pero no nos precipitemos: no lo ven porque no es lo bastante malo. Hay una película que muestra lo más bajo de las pasiones y esa sí que alcanza un gran éxito de taquilla.
Por eso sé que ustedes que se preocupan de la educación de sus hijos no los dejan ni un momento, les enseñan a leer (les ven a ustedes leer) y les ayudan a escoger sus lecturas; les acompañan al cine, ven con ellos la TV y comentan lo que piensan, lo que no entienden. En una palabra, les acompañan en el aprendizaje.

Todos
Recuerdo que asistí a una explicación de la película ET junto con los alumnos. El presentador, después de explicarnos que era una película buena por la fotografía, los actores secundarios y por no sé cuántas cosas nos dijo: ET es una parábola moderna sobre Jesucristo. Viene de otro mundo, sólo se deja ver por los pequeños (los pequeños de la sociedad, los pobres, los niños) que son quienes le reciben y defienden, está siempre hablándonos del "padre", de su casa (En la casa de mi Padre hay muchas estancias, dijo Jesucristo). Los grandes, los poderosos le dan muerte, pero él resucita. Y el final de la película, con las bicicletas flotando en el aire y los niños nos recuerda la ascensión de Jesús a los cielos.
Ahora ya no puedo volver a ver la película sin pensar en Jesús. La he proyectado a algunos alumnos para comenzar unas catequesis. Quizá debería exprimir más las películas que tengo y veo para hablar, para educar, para tema de conversación que quite el miedo y enseñe a vivir.
El Papa a los niños:
Todos queremos ver y conocer a Jesús
A principios de mayo tomarán la Primera Comunión muchos niños de 3º de Primaria del colegio. Publicamos las palabras que Benedicto XVI dirigiró a los niños de la parroquia del Santo Rostro de Cristo en Roma el día 29 de marzo. Era el domingo que nos adelantaron el reloj una hora. Y el evangelio de ese domingo nos contaba que un grupo de personas se acercan a los discípulos pidiéndoles una especie de audiencia con su Maestro.
Queridos niños:
Ante todo, os deseo un feliz domingo. Me alegra estar hoy con vosotros, aunque el tiempo no sea bueno y nos hayamos levantado una hora antes, porque ha cambiado la hora. Sin embargo, nos encontramos todos reunidos y sé que os estáis preparando para la primera Comunión, para el encuentro con Jesús. Hoy escuchamos en el evangelio que unas personas de Grecia dijeron: "Queremos ver a Jesús". Todos nosotros queremos ver y conocer a Jesús, que está presente entre nosotros. Ahora estáis recorriendo este camino de preparación y luego, en el momento de la primera Comunión, él estará muy cerca de vosotros, y vosotros podréis sentir que él estará con vosotros.
En Pascua, con la belleza de la fiesta, podremos experimentar mejor cómo la presencia de Jesús resucitado llena de alegría el corazón. Por eso, os deseo un feliz domingo, una buena preparación para la Pascua y para la primera Comunión, mucha alegría en las vacaciones y luego, naturalmente, una feliz fiesta de primera Comunión: el centro no es la comida; el centro será Jesús mismo; después también la comida puede ser buena. A todos os expreso mis mejores deseos. Pedid por mí; yo pido por vosotros.
¿Qué estamos haciendo con los niños?
Leí un artículo en la revista Alfa y Omega con ese título que les invito a echar una mirada. No me parece que sea de aplicación aquí y ahora. Creo poco en los datos estadísticos que apoyan ese artículo. Pero así y todo, pienso que es bueno leerlo.
Hiperprotegidos, pero más vulnerables
Así cree que son los niños de ahora. Dice que los padres y los profesores no tienen la valentía de decirles que al colegio se va a trabajar, que tienen que esforzarse. No: el colegio es un juego, un poco como en casa, pero con unos compañeros que harán más llevadero el rato. Parece que todo está hecho para que no sufran.
Los padres intentan cumplir los deseos de sus hijos a rajatable. Las cartas a los Reyes Magos hablaban de juguetes, videojuegos, móviles, ordenadores... y todo lo consiguieron.
El 6 de enero refleja lo que ocurre en casa el resto del año. El artículo cita muchas veces al psiquiatra Aquilino Polaino. Dice este psiquiatra que muchos padres compensan con regalos y cosas materiales el sentimiento de culpa que sufren por estar ausentes, por no estar al lado de sus hijos debido al trabajo.
Pero quizá la siguiente afirmación de este profesional que trae el artículo sea la más demoledora: "Antes los padres estaban orgullosos de sus hijos. Hoy hay una enorme presión social de que no interesan, de que son un estorbo". Pasa el tiempo y esos padres que habían evitado el hijo (el número de abortos ya se cuenta por millones) ahora tienen miedo a la soledad y buscan ese hijo por el método que sea. En este contexto aparece un exceso de niños consentidos, que, sin ser únicos, lo parecen.
Las guarderías
La UNICEF (que no es santo de mi devoción) opina que el dejar a los niños en las guarderías es una apuesta arriesgada. Y que, naturalmente, tiene ventajas y riesgos. Ustedes conocen las ventajas. En el artículo se indican algunos riesgos: el niño se desarrolla mal afectivamente. Al tener tantas "madres sustitutas" al final carece de un modelo de identificación. No creo que sea el caso de nuestro ambiente y momento. Y tampoco hago caso a los números y porcentajes. Pero mírenlo por encima al menos.
Usted a mi hijo no le hace eso
Tampoco lo que se dice en este apartado tiene por qué ser cierto y aplicable a nosotros. Pero les aniño a leerlo.
Dice que a los niños se les ha hecho creer que van al colegio a pasar el rato, a jugar. Eso es normal para un niño pequeño.
Pero en Primaria no se les desdice, y al final muchos profesores lo asumen. No se plantea qué hay que enseñar o cómo hacerlo mejor, sino con qué juego. No se les anima a enfrentarse a los retos, a lo más difícil, y superarlo. Siempre se tira a la baja, y al final tienen un aburrimiento mortal». Y, si un día «un profesor le dice algo o le castiga», aparece el padre guardaespaldas, diciendo: «Usted a mi hijo no le hace eso».
Un poco exagerado todo esto, a mi modo de ver.
Durante la infancia hay que poner baser firmes para que los niños vayan asumiendo límites y responsabilidades. Pero, a menudo, los padres han abdicado de su autoridad y el hijo se ha hecho con el mando. Lo que él quiere se cumple, manda él. Es incapaz de tolerar la frustración.
Vuelve a manifestarse el sentimiento de culpa o falta de firmeza de los padres: Si el padre castiga, la madre levanta el castigo, o viceversa; o el mismo padre que ha castigado se arrepiente.
Además de protegidos y consentidos, los niños están «sustituidos. Si no se les exige que hagan lo que ya pueden -la cama, vestirse, abrocharse los zapatos...-, no pasa nada. Los padres pueden sutituirles, hacerlo ellos. Los padres no exigen porque, para ellos, es más fácil sustituir a los niños que enseñarles.
Depresión infantil
Creo que es un título exagerado. La depresión es algo serio. Pero te enteras de un porcentaje elevado de suicidios entre niños... [Encuestas, malditas encuestas, mentirosas encuestas. Además yo nunca he oído por aquí de suicidios infantiles. Eso siempre ocurre lejos]
El doctor Polaino cree que, aparte de factores biológicos, en las depresiones infantiles influye también «nuestra cultura», incluida la falta de apoyo de los padres en muchos casos, las exigencias de un horario muy amplio de actividades, y problemas en la socialización.
Luego se vuelve a enzarzar en las encuestas. Se las ahorro. Sí les digo que hablan de hijos únicos, de TV, los videojuegos, los ordenadores, los teléfonos móviles. No quiero alarmarles. Si acaso le dan una miradita rápida al articulito de marras.
Precocidad sexual
Este título ya se pasa cuatro pueblos. Trae unas declaraciones de una profesora y madre de familia. Dice que la mitad de los alumnos de 1º de ESO ya salen solos con sus amigos por la noche, y empiezan a ir a discotecas light. Y sus padres, como allí no se consume alcohol se quedan tranquilos, a pesar de que es uno de los sitios donde empiezan a enrollarse. Viven la sexualidad como un juego, como algo vinculado al ocio.
Esta profesora señala, creo que con buen criterio, que a esa edad hay que explicarse por qué se le da permiso o por qué se le niego. No se pueden decir las cosas porque sí, ni oponerse frontalmente a todo lo que los chicos (chicos y chicas, claro, no me hagan adoptar el lenguaje redundante políticamente correcto) proponen.
«Lo pueden entender, pero, si siguen protestando, decirles que lo entenderán dentro de un tiempo», tener claro que se va por la buena línea, «perseverar y ser radical, aunque el hijo sufra» de momento. Un aliado es que «los hijos se sienten cómodos con gente que está siendo educada de forma afín -por ejemplo, que tiene una hora de volver a casa parecida-». Sin embargo, «no tiene sentido meterles en una urna, sino enseñarles: La vida es esto, te lo vas a encontrar y vas a tener que optar».
Adolescencia, la hora de la verdad
En la adolescencia, los errores cometidos antes se pueden manifestar con más fuerza. Si un niño «incapaz de tolerar la frustración llega así a la adolescencia», el problema «empieza a tener unas repercusiones sociales, y para ellos mismos», que antes no tenía. Además, «cuando se enfrentan a los noes de la vida, lo pasan fatal, se desbaratan y no saben qué hacer».
Ya sé que ni el artículo tantas veces aludido ni mucho menos yo les podremos decir cosas que ustedes no sepan. No obstante espero que les sea de ayuda.
 
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