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El evangelio habla del hombre prudente que edificó su casa sobre piedra. Creo que el colegio está edificado sobre una gran cantidad de piedras importantes y fundamentales. Piedras silenciosas que no nos cuentan su historia.

Pero hay alguna que nos descubre un poquito del paso del tiempo. Pero son muy pocas. Les cuento dos palabras de cada una de ellas.

Tormenta de verano

Si miras el colegio desde la calle puedes distinguir perfectamente el edificio de ladrillo rojo donde está la entrada principal y luego el gimnasio, con la puerta para entrar al patio. Y en medio queda una casa de aspecto señorial. Se llama "casa de los Boscá". Si te fijas verás entre los balcones un alto relieve de piedra.

Conmemora un hecho ocurrido durante la procesión del Corpus de 1656. Sorprendidos por una inopinada y súbita tormenta, los clérigos portadores del Santísimo optaron por proteger la custodia y a sí mismos acogiéndose a la hospitalidad de los señores propietarios de la Casa de los Boscá.

Una leyenda alrededor de la escena cuenta que "Jesucristo sacramentado en procesión el día del Corpus, entró en esta casa de los Boscá porque estaba lloviendo. Año 1656"

Los entendidos ven en esta escena la custodia, los sacerdotes, los dueños de la casa con un hijo (a la derecha). En el lado izquierda se ve gente del pueblo.

Piedra escudo

En la esquina entre la calle Santa Ana y Genral Prim aparece un monumental escudo algo deteriorado. Se puede leer en la historia del colegio:

En 1913 don Agustín García Oquendo, legó en su testamento a los franciscanos sus casas de la calle de Santa Ana para establecer un Centro de Cultura.

Se aprueba este nuevo convento franciscano y el 18 de mayo 1923 toman posesión de la casa los padres Francisco Ferrer y Samuel Leal, con el hermano Francisco Oliver, natural de Carcaixent.

Las casas de D. Agustín estaban coronadas por escudos blasonados. Sólo se conserva este. Pero significa la fe y confianza de este señor que quiso que su casa se convirtiera en colegio franciscano.

Piedra en el suelo de la capilla

En el suelo de la capilla te habrá llamado la atención que haya una piedra en memoria de una persona. No es que esté enterrado aquí, es un cenotafio, un monumento funerario en honor de D. Agustín García Oquendo del que el colegio desea guardar especial memoria.

Por eso lo ponemos aquí, para que veas que, cuando se construyó el nuevo edificio por años 60 del siglo pasado, se quiso que su memoria durara mientras dure el colegio. Es otra de las piedras sobre las que está edificado el colegio.

Piedra en un pasilo

En el pasillo que va de la entrada al patio, junto a la esquina de la escalera principal, habrás visto esta piedra:

D. Roberto Vila García era el contratista de obras que estaba haciendo el nuevo colegio.El día que se señala en la placa falleció en accidente de automóvil, a los veintiséis años de edad.

El Colegio, en las páginas de su Boletín, dio la noticia de su fallecimiento e hizo constar su sentimiento de dolor por la pérdida de este joven tan vinculado al mismo. Don Roberto, Antiguo Alumno de nuestro centro.

Piedra a la entrada de la capilla.

Estaba en la entrada del colegio. Con la reforma de este verano se abrieron las dos puertas de los recibidores en esa pared. La placa está ahora a la entrada de la capilla. Recuerda esta persona que quería al colegio y que todo el colegio le quería. Fue médico de profesión y profesor del colegio. Durante muchos años fue el médico de los religiosos de esta casa.

El colegio se honra de haberle tenido por amigo.

Es la piedra más reciente que he encontrado. Me refiero a piedras que me hablen y me cuenten que el colegio se apoya en todas ellas. ¡Cómo me gustaría saber la historia de más piedras y contársela a ustedes!