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El pasado jueves día 23 de octubre los alumnos de 1º de Bachiller, en compañía de sus tutores y de una profesora más, realizaron una visita al Cottolengo, institución religiosa dedicada a la atención de aquellas personas sin recursos de todo tipo y que acogen de manera permanente, viviendo de la generosidad de las personas.
Se trata de una residencia situada en el barrio valenciano de Benimaclet, donde junto a once hermanas viven setenta y cinco mujeres residentes.
La visita constó de dos partes: la primera fue una explicación de la institución y de cómo llevan a cabo su tarea apostólica y social, la segunda fue un recorrido por las diversas dependencias con la visita a algunas de las residentes.

Nada más llegar nos acogió la hermana Mª Dolores que, en su silla de ruedas, se las arreglaba para que todos la siguiésemos y pudiésemos escucharla en sus explicaciones. Nos contó los orígenes de los diversos Cottolengos, su carisma como religiosas y la tarea que realizaban con las residentes. Nos habló de que muchas de estas mujeres fueron abandonadas por su enfermedad y otras muchas están porque sus familias no las pueden atender debidamente. También nos comentó que ellas, por carisma, no pueden recibir ningún tipo de subvención, y están totalmente sujetas a las aportaciones voluntarias de las personas. Nos impresionó mucho este dato, pues mantenerse noventa personas más el edificio, supone mucha generosidad. Al final de su exposición se entabló un rico e interesante diálogo entre ella y los alumnos que culminó con la entrega por parte de los delegados de clase de un libro conmemorativo del Colegio San Antonio de Padua de Carcaixent, y un sobre con la aportación de los alumnos que realizaron la visita (250 €, ejemplares en su generosidad).
Después vino lo mejor, o… La hermana Mª Dolores nos acompañó a una sala grande donde se encontraban unas diez mujeres enfermas mentales profundas: fue muy impactante para todos, pues rara vez nos encontramos con personas de estas características. Poco a poco unos y otros se fueron acercando a las enfermas y entablaron contacto y el diálogo que se podía.
Nos enseñó otras dependencias donde realizan la vida cotidiana, y también pudimos entrar en una sala donde había otras mujeres con deficiencias mentales, pero con las que se podía hablar: aquí sí que disfrutaron los alumnos. Era como tratar con mujeres de sesenta años con las actitudes de niñas de tres años. Fue muy enternecedor y emotivo el contacto para todos con aquellas mujeres.
Como conclusión, la experiencia ha sido muy positiva, nos ha ayudado
a situarnos en la realidad de estas personas, y también a valorar
lo que nosotros mismos tenemos y somos. Aquellas mujeres trataban de explotar
al máximo las cualidades y dones de que disponían. Eso es
lo que nosotros, como alumnos de bachiller hemos de realizar también.
Claro que nos enseñan estas personas, y mucho.

Ordenado de sacerdote, estaba ejerciendo su apostolado en Turín, Italia, cuando un día tuvo que asistir a una pobre mujer que tenía que morir y dejar varios huérfanos, porque ningún hospital la había querido atender gratuitamente, y ella era muy pobre. De aquí le vino la idea de fundar una casa para los pobres enfermos que no tuvieran con qué pagar. Para ello vendió todo lo que tenía, hasta su abrigo, y consiguió unas cinco piezas o cuartos para recibir enfermos.
