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Crónica de un itinerario turístico-literario
por la Mancha 
Los alumnos de primero de bachillerato, acompañados por sus tutores, Dª Àngels Lletí y Dª Alicia González y además de D. Paco Vila, profesor de Castellano, estuvieron los días 27 y 28 de mayo por en las tierras de D. Quijote cuando fueron a Almagro a ver una obra de teatro en su Corral de Comedias. Se trataba de un viaje muy literario, pero no sólamente eso, porque tuvo muchas más cosas, incluso un desfile con pijama. Pero vamos a contarlo poco a poco.
Salimos de Carcaixent a las ocho y pico del martes 27 hacia Argamasilla de Alba. Hay allí diversos edificios históricos dignos de ser visitados, tales como la iglesia parroquial de San Juan Bautista -con un cuadro exvoto de D. Rodrigo de Pacheco-, dos Pósitos,la rebotica de los "Académicos", la casa del bachiller Sansón Carrasco... Esto si hacemos caso a las publicaciones promocionales de la ciudad, porque todo estaba cerrado cuando llegamos, y eso que era casi mediodía.
Gracias que estaba abierta la Casa Medrano, donde se encuentra ese "tenebroso encierro, angustiado cofre de cal y canto" en el cual -y siguiendo la cita de Juan Eugenio de Hartzenbusch, el autor romántico de Los amantes de Teruel- "la fecunda mente de Cervantes concibió la idea vastísica, triste alguna vez, regocijada casi siempre de su Don Quijote".

Delante de la rebotica de los Académicos de Armamasilla
Tras la visita a la cueva-prisión donde estuvo, dicen, Cervantes, en ese "lugar de la Mancha de cuyo nombre" no se quiso acordar, nos fuimos a las Lagunas de Ruidera para visitar la otra cueva, la de Montesinos, cerca de El Toboso, el lugar más citado en toda la novela, no sólo en los capítulos donde se describen las fantásticas visiones que tuvo en ella Don Quijote, sino por la cantidad de veces que el gentilhombre retorna sobre este episodio.
Pero como se hacía la hora de comer, en el cruce de la carretera que va a Osa de Montiel, paramos para comer. Olvidaremos citar el nombre del restaurante donde paramos, porque algunos olvidaron el bocadillo, y no porque no se comiera bien, sino... Menos mal que conocemos otros manchegos y sabemos que "ese carácter" no es el propio de ellos -o no es el de todos ellos-.
Dejando a parte este episocio, nos centraremos en otro más interesante. Una vez encontrada la famos cueva de Montesionos, nos equipamos con cascos y linternas para observar lo mismo que vio el compañero de Sancho. Fue un momento divertido con algunas visiones, tanto en el interior como en el exterior de la cueva, sorprendentes.
Tras el recorrido por la gruta, y para de terminar la visita a las lagunas más literarias, nos hicimos la tradicional foto de grupo ante la laguna Tomilla y visitamos la cascada del hundimiento, que se desploma desde arriba de un desnivel notable, único salto de agua -así nos lo dijeron- que en este momento se podía contemplar en todo el conjunto de las lagunas de Ruidera.
Una hora más tarde llegamos a Almagro. Allí nos esperaba la Hospedería. En este antiguo convento de la Asunción de Calatrava de los frailes dominicos, cenamos y, antes de dormir, dimos una vueltecita para observar Almagro la nuit. Había poco ambiente, pero lo creamos nosotros. Peor fue la vuelta. Plaza Mayor, iglesia de San Bartolomé, iglesia de la Madre de Dios, Almacén de los Fúcaros, Plaza Mayor, iglesia de San Bartolomé, iglesia de la Madre de Dios, Convento de la Encarnación, Almacén de los Fúcaros... Los guías, un poco desorientados, necesitaron de la orientación municipal -de los guardias municipales-, aunque algunas lenguas viperinas sospechaban una estrategia de los profesores con experiencia: cansar a los alumnos antes de ir a dormir y así evitar juergas nocturas... Pero en este caso no fue así. El agotamiento se consiguió, claro.

En la cazuela del Corral de Comedias
El día siguiente fue el momento de visitar el Corral de Comedias. Pudimos asistir allí a la representación de La discreta enamorada de Lope de Vega. No estuvo nada mal la función, esa el la verdad. Si hubiese que destacar a alguien: Belisa, la madre y Hernando, el gracioso de toda comedia barroca, estuvieron francamente bien. Pero nosotros también nos comportamos muy bien como espectadores -exceptuando a alguien que intentó provocar a la gente del patio tirándoles cosillas desde la "cazuela" o aposentos de las mujeres, donde nos encontrábamos nosotros-. El buen comportamiento, no sólo de la gente del San Antonio, sino de todos los presentes, mereció el agradecimiento de los actores en su despedida.
Una visita rápida al Parador Nacional -se trata de un antiguo convento franciscano, dedicado a santa Catalina-, y viaje de vuelta. Eran las 20,30 horas del miércoles 28 de mayo cuando el autobús se detuvo a la puerta del colegio. Y el día siguiente a clase. El viaje ya había pasado, pero no olvidado.
D. Paco Vila, cronista oficial del viaje.
Fitxa |
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Belisa Fenisa Gerarda Doristeo Capitán Bernardo Lucindo Hernando |
Almudena S. Pascual Pilar Priego Nieves Carrión Norton P. Fernando Ustárroz Nacho Sánchez Vicente Nové |
Diseño de Iluminación Diseño de Vestuario Diseño de Escenografía Técnico de Montaje Documentación Gestoría Administración Producción Versión y Dirección |
Jacinto Díaz Ana Serrano Javier Ruiz de Alegría Humberto Morales J. Enrique Pelegrín Piñero Carmen Pertusa Corrales de Comedias Teatro, S.L. Ernesto de Diego |
