Portada > Del Colegio > Curso 2007-08

Al final del primer trimestre el colegio nos recuerda que debemos ayudar a los pobres a terminar el año, a disfrutar de las fiestas de Navidad. Y casi nos marcan la cantidad de ayuda: un kilo. Un kilo de arroz, un kilo de turrón, un kilo de garbanzos, un kilo de recuerdo, un kilo de amor, un kilo de sentido común...
El niño se sorprende por todas estas cosas. Primero ignoraba que habían pobres. Bueno, puede que los haya en en algún lejano país, pero aquí no. Y menos en Navidad donde todo nos sobra. Son cosas que le cuesta creer.
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Alex, Vicente y Juan, alumnos de
2º ESO, ayudando a trasladar los "kilos" a la iglesia
de San Francisco donde se repartirán en lotes para las familias
necesitadas. |
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Sin malicia actúa como aquel hombre rico que sale en el evangelio que vestía de púrpura y lino y banqueteaba esplendidamente cada día. Aunque también había otro personaje en la historia: un mendigo, llamado Lázaro, estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico (Lc 16, 19-31). El rico no negaba nada al pobre Lázaro: sencillamente no lo veía; él tenía muchas cosas que hacer.
El evangelio no dice que le negase nada. Por eso los padres de los alumnos han tenido que abrir los ojos a sus hijos: Llevas esto al colegio. Es ayuda para los pobres. ¿Qué pobres? Ya te he dicho que los hay. Aquí también. Y entre los emigrantes, ni te cuento. Pero eso no es nuestro problema, mamá. Claro, su obligación era quedarse en su casa -es una manera de decir- aunque se muerieran de hambre. Sí, pero no es nuestro problema...
No es una simple discusión. Es también una manera de enseñar, de educar, de abrir los ojos. Y si abres los ojos ves al otro; le comprendes; le aceptas. Y si eres cristiano, hasta dices que tiene derecho a que le mires y le quieras. Es muy difícil ser cristiano, claro.
Total que hemos visto al niño cargado con su kilo de galletas, maldiciendo por lo bajín. Encima tengo que cargar con el peso. Espero que esto no disminuya el poder adquisitivo del papá y no me diga ahora que no puede comprarme lo que le pedí para reyes. Bueno, ya verás como esto termina en la mesa de los frailes, si lo sabré yo. Quien parte y reparte siempre se queda con la mejor parte. El agua, por donde pasa moja. Pobres... los que yo te diga. ¿A que va a resultar que la caridad bien entendida empieza por ellos mismos?
Y al llegar al colegio: bueno, resulta que no soy el único. Me hubiera dado mucha vergüenza. Pero no, había mucha gente pasando a dejar la ayuda en esa caja enorme que han puesto a la entrada, junto a la sala de profesores. Casi me alegra haber traído algo para no ser el único que pasa sin dejar algo.

Los alumnos con las personas encargadas de repartir y entregar los "kilos"
El en fondo pienso que he hecho bien. Puede que tampoco me muera si alguna de las cosas que he pedido no las consigo este año. Igual el año próximo ya no me hace gracia. La verdad es que no termino de creerme que haya gente que no pueda comprarse esas cosa normales de comer y vestir. La gente exagera un poco para impresionar. Yo no me dejo impresionar fácilmente. Pero algo de razón sí que tienen mis papás.
Pero tendríamos que saber lo que hacen con esto que les entregamos, a quién llega, cómo lo reparten. Vamos, que tendrían que dar alguna cuenta. ¿Esto será tema en la nueva Educación para la ciudadanía? Oye, no me policices el asunto. Pero creo que sí educa, sí da sentido de la realidad, sí que me hace crecer como persona. Si no lo hiciera con tan mala uva hasta podría decir que me ayuda a poner los pies en el suelo, ser mayor.
Distribución
Tras la recogida de la ayuda aquí en el colegio se trasladó todo a nuestra iglesia de San Francisco, donde la Orden Franciscana Seglar (OFS) se va a encargar de distribuirlo todo en unos lotes que se entregarán a la gente que lo necesita.
Como ven en las fotos unos alumnos han ayudado al traslado. Son Vicente Climent, Juan Sáez y Alex Pastor, todos de 2º ESO.
Ya en la Iglesia de San Francisco todos estos artículos fueron distribuidos en lotes y se puso en la puerta un aviso para que pasar a recogerlo las personas que lo necesitasen.
Al poco rato de poner el letrero se acercó una familia pidiendo ayuda.
Bueno, la OFS conoce personas que necesitan esa ayuda y ya les había avisado e incluso llevado la ayuda, porque algunas personas son de edad avanzada y tienen la movilidad reducida.


