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Carcaixent conmemoró su autogobierno con el galardón a Vidal Beneyto y a Juan Oliver.

Se tuvo la celebración del acto institucional que conmemora la concesión del privilegio de Universidad, lo que supuso el inicio del autogobierno de la ciudad respecto a Alzira, en el auditorio municipal de las Dominicas.

En el transcurso del acto se entregó el título de Hijo Predilecto a Fray Juan Oliver Climent por su trabajo al frente de la ONG que fundó, Hesed Perú, que trabaja desde Carcaixent.

El Hno Juan, viendo que no podría estar presente en este acto, envió una carta que se encargó de leer su hermano Rafael:

El Hno Juan escribió una carta agradeciendo la distinción concedida. La lee su hermano Rafael

Ilustrísima Señora Alcaldesa, Miembros de la Corporación Municipal y todos los presentes: Paz y Bien.

Quiero agradecer, desde la lejanía y por medio de mi hermano, la distinción que me conceden. Les confieso que, desde el principio, fue algo que me sorprendió y que, incluso hoy, me hace sentir como aquel que no ha hecho nada para merecer lo que se le da, porque sencillamente ha hecho lo que debía como vocación.

Como saben, nací en Carcaixent (en la Calle Santa Rita, nº 35). Ustedes conocen a mi familia. Pero, tal vez, yo soy el menos conocido en nuestro pueblo. La razón es que, a la edad de 12 años, salí del pueblo intentando responder a la llamada que Dios me hacía sentir; naturalmente, como un niño puede sentirlo. Fui madurando, en diversas etapas de formación, hasta que también pude tener la confianza en que esa vida, la franciscana, es la que Dios quería que viviera. No fue un camino fácil, tanto externa (por los numerosos cambios de lugar) como internamente (discernir la vocación como proyecto integral de vida conlleva muchas luchas interiores). Pero, a pesar de mis innumerables fallos, llegué a ver que Dios me quería como hermano menor al servicio del Evangelio y de los más pobres.

Mi vida ha sido muy itinerante. He vivido en varios lugares. Y no ha sido mucho el tiempo que he permanecido en Carcaixent. Pero ahí se encuentran unas de las raíces más importantes de mi vida (por supuesto que me refiero, principalmente, a mi familia, pero también al pueblo, que imprime unas características desde niño -en la forma de hablar, en costumbres, etc.- y que cuando vuelves a él, sientes que es tu hogar).

Claro que, si he hablado de itinerancia (que ahora me ha llevado hasta estas lejanas y alejadas tierras de la selva amazónica), también tengo que decir que mi hogar se ha ampliado (como decían los primeros franciscanos: mi claustro es el mundo) y que mi familia ha crecido y adquirido más tonalidades (en el color de la piel, la forma de hablar, las costumbres).

Viviendo en este lugar, siento la huella y la presencia de muchos religiosos de Valencia y de Carcaixent (entre quienes destaca el P. Nicolás Giner Gomis), cuya labor y vida entregada ha hecho tanto bien a estos pueblos. Ellos fueron y son de esas personas imprescindibles, porque dan todo lo que tienen. (Aquí algunas veces hasta hablamos en valenciano).

No quiero alargarme mucho. Pero sí quiero decirles que, al aceptar lo que me conceden, recordaba, por una parte, las palabras de Jesús: he hecho lo que tenía que hacer y por eso nadie tiene derecho a ningún premio; pero, por otra parte, también sentí que en este acto se hacen presentes tantas personas (tal vez anónimas) que han trabajado, han entregado su vida, han mejorado y embellecido el rostro de la humanidad; aquellos que, como sal y levadura, dan sabor a la vida.
Siento no estar presente entre ustedes. Pero tal vez cuando estén celebrando este acto yo estaré celebrando la Eucaristía, comenzando el día, y, en ese momento, todos nos unimos y estamos cerca, pues en Dios no hay distancias ni tiempos.

Que Él les bendiga a cada uno de ustedes. Que Él avive y mantenga siempre en nosotros el deseo de trabajar por lograr (o al menos caminar hacia) una humanidad más humana y fraterna.

Gracias a todos. Un abrazo sincero y fraterno

Fr. Juan Oliver Climent, O.F.M.
Obispo Vicario Apostólico de Requena

La ponencia que cada año realiza un experto sobre temas locales, en esta ocasión corrió a cargo del profesor José Vidal Beneyto, que habló sobre Un fill de Carcaixent.

Cabe recordar que el 11 de marzo de 1576, el rey Felipe II firmó en el monasterio de El Escorial, el documento que concedía el privilegio de Universidad, lo que significaba el inicio del Autogobierno de Carcaixent respecto a la ciudad de Alzira, a la que pertenecía hasta esos momentos.

Desde el año 2001 el Ayuntamiento de Carcaixent conmemora esta efeméride el segundo domingo de marzo con un pleno donde se recuerda este hecho y se celebran una serie de actos que tienen como objetivo dar relevancia a esta fiesta. En el año 2002 el Consistorio aprobó otrogar una serie de galardones institucionales que se entregarían en esta celebración.

Entre los galardonados recordamos a los Franciscanos de Carcaixent con motivo de los 400 años de presencia en esta ciudad. El mismo Fray Juan Oliver, justo el día en que se hizo público su nombramiento como obispo, fue el encargado de recibirlo en nombre de los franciscanos

Fray Juan Oliver ha ostentado diversos cargos dentro de la orden franciscana: maestro de postulantes en Valencia y de novicios en Teruel y en el monasterio de Santo Espíritu del Monte en la localidad de Gilet.

Además fue guardián del convento de Caspe, Definidor provincial, Vicario provincial y en el año 2000, ministro provincial de la Provincia franciscana de San José de Valencia, Aragón y Baleares. En el año 2004 el Papa Juan Pablo II le nombró obispo coadjutor del Vicariato apostólico de Requena, en Perú, en plena selva amazónica. El 6 de junio fue ordenado obispo en la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Carcaixent.

En 2005 pasó a ser obispo de dicho Vicariato.

La Sra. Alcaldesa entrega el premio a D. Juan Oliver, padre del Hno Juan

Foto final del acto. El anciano padre del Hno Juan, ayudado por la Sra Alcaldesa y por su hijo Rafael

Sus padres guardarán el galardón de Hijo predilecto de Carcaixent hasta que el Hno Juan haga un viaje a su pueblo natal.