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Los más pequeños del colegio celebraron la fiesta de la Candelaria con una paraliturgia que comenzaba con una monición para explicarles que era lo que celebrábamos.
Cuando venimos a la capilla es porque celebramos alguna fiesta importante de Jesús. La de hoy es una fiesta que, de seguro, recordaréis toda la vida por lo que haremos después. Es la fiesta de la Presentación de Jesús y la Purificación de la Virgen María. Os voy a contar de qué va esta fiesta. En el país de Jesús, cuando un niño nacía tenía que ser presentado a Dios, era una forma de decirle a Dios: “Mira Dios, te presentamos a este niño que ha nacido”, y al niño, aunque era muy pequeño era como decirle: “Mira nene, te presentamos al que te ha dado la vida y todo, que es Dios”. Y esto lo hacían siempre cuarenta días después de nacer. A ver, ¿quién sabe qué día nació Jesús? El 25 de Diciembre, día de Navidad. Ya sé que os acordáis.
El día 25 de Diciembre fue el día que nació Jesús y si contamos desde el 25 de Diciembre hasta hoy 2 de Febrero veremos que hay 40 días. Es decir que tal día como hoy, José y la Virgen María, tomaron a Jesús y fueron a presentarlo a Dios.
Pero a demás de presentar la niño se purificaba a la mamá. Y, ¿qué será eso de purificar a la mamá? Pues muy fácil, la mamá después de dar a luz estaba muy débil y debía cuidarse mucho. Durante estos cuarenta días que os he dicho la mamá, además de cuidar del bebé, también debía cuidarse a sí misma para no caer enferma por su debilidad. Al final de esos 40 días se creía que la mamá ya estaba otra vez fuerte y por ello, junto a su marido podía presentar al niño, ese volver a estar fuerte ante Dios se llamaba Purificación, es como lavarse la debilidad para volver a estar fuerte.
Pero esa presentación del niño a Dios y la purificación de la mamá no se hacía en cualquier lugar y de cualquier manera. Se iba a la ciudad de Jerusalén, donde estaba el Templo de Dios, y allí en el Templo se presentaba el niño a Dios. Pero además, los papás no iban con las manos vacías sino que llevaban a Dios un regalo por haberles dado un niño y por dar a la mamá la salud. Pues bien, el regalo que llevaban los pobres al Templo de Jerusalén era un par de palomas o de tórtolas, y eso es lo que llevaron José y María al Templo tal día como hoy para presentar a Jesús.
Todos sabemos que Jesús es muy especial, ¿verdad?. Alguien sabría decirme por qué. Exacto Jesús es el Hijo de Dios, es decir, es un niño como vosotros pero a la vez es Dios. Por ello, Dios Padre avisó a unas personas muy buenas de que fuesen al Templo si querían conocer a su Hijo que cuando se hiciese mayor salvaría a todas las personas del pecado, y estas personas, que se llamaban Simeón y Ana, fueron al Templo para encontrarse con Jesús. Vamos s a escuchar lo que pasó.
Luego se leyó el evangelio que habla de este hecho.
Por medio de un juego se les mostró a los niños qué quiere decir eso de que "Cristo es nuestra luz".

El niño (Pablo Bueno) con los ojos vendados no se atreve a andar, tiene miedo. Es la imagen del hombre que no tiene la luz de Cristo.

Cristo es nuestra luz. El cirio representa a Cristo.
Luego se bendijeron y repartieron las candelas, se rezaron unas preces.
Los más mayores asistieron a una Misa en la que se bendijeron y repartieron las candelas.
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