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Los alumnos de los cursos cuarto a sexto de Primaria marcharon con sus tutores al parque infantil de tráfico de Santo Espíritu (Gilet) Les acompañaron los tutores de esos cursos: Mª Jesús Albort, Vicente Alemany, Nuria Ramón y Juana Ramos.

La finalidad principal de esta actividad extraescolar es fomentar en los niños de conducta ciudadana y desarrollar hábitos de utilización correcta de las vías urbanas e interurbanas. Los niños conocen desde muy pequeños cómo hay que cruzar una calle y preguntan a sus padres cómo se debe conducir cuando van en el coche con sus padres. Pero además ven en la tele las tonterías (habría que decir locuras directamente) que se pueden hacer conduciendo de forma temeraria (¿habría que decir criminal directamente?).

Por eso es una enseñanza necesaria. Durante este día se han realizado actividades para que los alumnos conozcan y respeten las normas de circulación como peatones en la ciudad, en carretera, de día, de noche. Como viajeros en el transporte público, en el escolar, en el coche privado. Y como conductores: hoy de bicicleta. Pero dentro de muy poco, de motocicleta y, en un futuro no muy lejano, de automóviles. Necesitan adquirir hábitos de prudencia al interpretar las señales de tráfico, concediendo especial importancia a las del entorno, al código de conducta no escrito.

El niño pequeño ya debe saber cruzar correctamente una calle con semáforo, con paso de cebra, con guardia urbano, sin indicaciones de tráfico.

Se necesita desarrollar en el alumno el sentido de la responsabilidad cuando conduzca la bicicleta o un ciclomotor. Tiene que tener conciencia del peligro que supone cualquier infracción de las normas y las señales relativas a la circulación.

Pero se ha cumplido el objetivo de enseñar divirtiendo. Lo que más les ha gustado ha sido poder conducir un "cart", un cochecito pequeño con su motor y su volante, sus frenos... todo. Una maravilla.

Primera dificultad: había que llevar casco (¿pero cómo me reconocerán mis admiradoras?). Bueno,los más pequeños tenían que llevar el monitor a cuestas. Lo que les quitaba libertad, iniciativa, imaginación... y potencia para tomar velocidad.

Segunda dificultad: hay que obedecer las reglas de tráfico. Y me han llenado el circuito de semáforos, señales horizontales y verticales, que además había que respetar. (Pero yo soy el rey de la carretera y puedo saltarme stops y semáforos como lo he hecho siempre).

Tercera dificultad: se puede perder el carnet. Bueno, se puede perder hasta el coche. El que se saltaba una norma de circulación, debía abandonar inmediatamente el vehículo y esperar turno para una segunda oportunidad en la que procuraba ser más cuidadoso para que el tiempo de conducción fuera más largo.

Pues eso, un día estupendo, divertido, ruidoso, entretenido, sin peligros, lleno de sorpresas, con enseñanza amable, útil... todo eso.

He preguntado a los niños cómo han vivido ese día:

Toni Visquert me cuenta que les explicaron las normas: no se puede adelantar a otro vehículo; no se puede ir muy aprisa; no hay que bajarse del coche en la pista por el peligro de ser pisado por otro coche.

Me dice que les mostraron el plano del circuito para que estuvieran atentos a sus curvas, sus rectas y sus dificultades. Me cuenta también el rato que estuvieron jugando a un juego que el llama "paracaidas". Me ha explicado su funcionamiento.

Genar Puig me explica que le gustó la película que vieron sobre ¿Por qué se producen los accidentes? en la que se analizaban las posibles causas: el factor humano, los animales que cruzan las vías, los defectos de las carreteras...

Hay unas fotos más aquí.