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Los días 4 de mayo y 1 de junio estuvo con nosotros brevemente un franciscano que lleva muchos años de misionero en Perú. Está en un pueblo edificado junto a un gran río, un río inmenso, el Ucayali. Este río se junta con el Marañón y forman el Amazonas. El misionero se llama Hno Faustino Zapico. Está pasando unos días de vacaciones en España para descansar y ver a su madre y hermanos. Y a sus hermanos los frailes. Puedes saber muchas cosas de él y ver fotos del pueblo y de su iglesia pulsando aquí. En las dos ocasiones salió un momento al patio y respondió a lo que los alumnos le preguntaron. Habló de la escuela para niños deficientes que, con mucho trabajo, está manteniendo allí; de su labor en ese pueblo y en los pueblecitos vecinos (no hay otro misionero en muchos kilómetros a la redonda) Nos trajo muchas fotos: de la iglesia principal de su misión que, buscando ayuda de aquí y de allá ha conseguido consolidar y transformar sus paredes y techo que era todo de madera en cemento y ladrillo; de otra iglesia que ha abierto en un barrio de esa misma ciudad, dedicada a la Virgen de Aguas Vivas, porque se ha construido con ayuda de una cofradía de aquí, de Carcaixent. Otras fotos nos enseñan el trabajo en la escuela especial.
Y otras son como fotos turísticas que muestras la parte más bonita de ese pueblo y esa región. Algunas fotos son de gran belleza. Espero que las disfrutéis. Siempre viene con mucha prisa. La primera vez nos habló de cómo se las ingenia para poder dar a los niños una comida al día que sea abundante y nutritiva. Lo que le obliga a tener un huerto y algunos animales para tener carne, huevos y leche. La segunda vez nos ha hablado del trabajo de pacificador dentro de la sociedad en la que vive. Porque llegas a ser un referente y todo el mundo te ve como el hombre de Dios que tiene la última palabra en una discusión. Nos habló de su labor de interposición en verdaderas trifulcas en las que podían haber perdido la vida varias personas, con enfrentamientos con la policía. Se cumple exactamente lo que quería San Francisco: "Señor, haz de mí un instrumento de paz: donde haya discordia, ponga yo la unión".
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