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Durante el primer trimestre de este curso 05-06 dos alumnos de Magisterio han realizado prácticas en nuestro colegio. Se llaman Juan Carlos Grau y David Salvador.

Juan Carlos Grau
David Salvador

David Salvador nos cuenta lo que ha sido para él volver a las clases de su colegio:

Voy a contarte un secreto…

Parece el mes pasado cuando a mis 18 años de edad, abandonaba el colegio, donde durante doce años de mi vida, me he desarrollado como persona desde que era tan solo un niño. Ese colegio tiene un nombre “San Antonio de Padua” y al cual he regresado este curso para finalizar mis estudios universitarios.

Siempre tuve un sueño desde bien pequeño y ese sueño era, que cuando fuera mayor quería formar parte de la vida de muchas personas, y este fue el motivo principal por el cual decidí estudiar Magisterio.

David con los alumnos de tercero de primaria

Todos nosotros nos acordamos de aquellos maestros que nos han educado durante nuestros primeros años de vida, que nos han hecho reír, quizás llorar y que hasta el último día de nuestra existencia los llevamos en nuestros recuerdos. ¿Existe algo más bonito que esto en la vida? Personalmente la respuesta es no.

Incluso antes de aprobar las pruebas de acceso a la universidad, tenía muy claro que quería estudiar esta carrera, hasta tal punto que le dije a mis padres que sino estudiaba Magisterio no quería estudiar otros estudios universitarios.

Han sido tres largos años desde que empecé magisterio lejos de mi colegio y del mundo que yo conocía, sin embargo a día de hoy puedo decirte que es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Y me reafirmo que es lo mejor que he hecho en mi vida, porque gracias a esta titulación podré dedicar mi vida profesional a los demás, tocando de alguna manera los corazones de muchas personas a lo largo de mi existencia, y realizando una de las tareas más humanas que existen en nuestro mundo, la tarea de educar, pero educar no instruir, cada una de las dimensiones del niño.

Con alumnos que proclaman la paz

El final de mi carrera no ha podido ser mejor, porque para mi ha sido “una vuelta al cole”, una vuelta a mi “hogar escolar” a las clases donde aprendí a leer, a sumar, a restar, a hablar en inglés, al patio donde jugué, donde reí y donde también lloré pero todavía esta “vuelta al cole” ha sido más especial, porque ha supuesto un reencuentro con todos los grandes profesionales que me han educado, mis maestros de siempre y algunos nuevos que estas prácticas me han dado la oportunidad de conocer.

Pero analizando estos cuatro meses que he permanecido en mi colegio realizando las prácticas de magisterio, aquello que siempre voy a recordar y que ha dejado una huella en mi corazón han sido los alumnos y más concretamente los alumnos de tercero de primaria. No te puedes imaginar todo lo que he aprendido de ellos, su humildad, su sencillez, sus ganas de vivir pero sobre todo sus ganas de aprender. Cada día que he pasado dentro del aula de tercero de primaria más me he dado cuenta de la tremenda labor que tiene un maestro en la sociedad y son tantas las experiencias que he tenido que sería imposible redactarlas en este artículo.

Ahora que el final de Magisterio ya ha llegado a mi vida, solamente me queda dar gracias a todas aquellas personas que han contribuido a mi formación y a que este sueño de mi vida se haya hecho realidad, no solamente a mi familia y a mis mejores amigos sino también a todos mis profesores de la universidad, como Miguel Lobatón, Remedios Moril, Carmen Centelles y todos aquellos que tanto me han ayudado día a día.

No me puedo olvidar tampoco de mis compañeras, que tanto cariño y ánimos me han dado a lo largo de estos tres años, a Ester Escandell, Claudia, Rebeca, Laura, María mi “compi” de Natu, Mª José, Mª Carmen, Maica, Sonia y Marta ¡recordad que seguiremos siendo un equipo siempre!

No puedo despedirme sin darle las gracias, a “mi seño” Mª Jesús Albort, tutora de 3º de primaria, por haber sido más que una tutora para mi, jamás podré agradecerte lo bien que te has portado conmigo. A Nuria, a Amparo, a Pedro Aparicio, a la señorita Ana, a Teresa y a Milagros Redal, a todo el claustro de profesores del colegio “San Antonio” y al padre Jaime ¡habéis sido una familia para mi!, también a mi compañero y amigo Juan Carlos, por ser un amigo ejemplar, sabes que estoy siempre contigo en todo.

Darles las gracias también a los verdaderos protagonistas de mis prácticas, los alumnos de tercero de primaria, a los veinticinco desde aquí deciros que os llevaré siempre conmigo en mi corazón allá donde vaya, habéis sido una de las mejores cosas que me han pasado en la vida y espero que hayáis aprendido mucho conmigo. Cuidad mucho de vosotros por mí.

Y por último a ti que has leído este artículo, decirte que luches por tus sueños en la vida y que no hay nada imposible de conseguir si te lo propones!

Que siga la tradición…

David