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49.Tránsito de Francisco a la gloria."Así, purificados interiormente, iluminados y encendidos por el ardor del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo". (S. Francisco, Carta al Capítulo)
[Puede bajarse esta imagen de mayor tamaño] Fue la revelación que hizo a un compañero suyo: que con ocasión de la impresión de las llagas en el Alverna, el Señor le había anticipado que, anualmente, en el día conmemorativo de su prevista muerte, discípulos y devotos suyos subirían con él hasta el gozo del Señor, superando el trance purgativo previo. El cortejo no puede ser más variopinto, desde el austero penitente y la casta clarisa hasta el papa, cardenales y reinas. La escena se sitúa frente a la fachada principal de la Basílica de Asís, donde se despliega la composición simétrica de las figuras dominada por la presencia de Francisco. Éste en el centro, flotando sobre la tierra adornada con flores y rodeado de un halo de luz, conduce al grupo de personas que lo acompañan hacia el Paraíso. Uno de los aspectos sobresalientes de la pintura es el tratamiento de la pincelada, al combinar el trazo más cuidadoso en la descripción de los primeros planos con el toque de gran soltura en los personajes que se adentran en el espacio pictórico o en los ángeles de apariencia traslúcida que hay sobre ellos. Y junto a la pincelada, el color. Los tonos azules, violetas y verdes muy intensos y los destellos blancos que los iluminan tienen su punto de partida en la pintura al óleo.
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