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48. Jacoba de Settesoli se asocia al duelo.

"Y por la hermana muerte: ¡loado mi Señor!
Felices los que cumplen la voluntad de Dios,
no probarán la muerte de la condenación.
(S. Francisco, Cántico del hermano Sol)

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Cuando llegaron a Jacoba de Settesoli los rumores de la enfermedad del santo y su inminente muerte marchó a Asís para acompañarle en sus últimos instantes. Tras morir San Francisco levantó junto a su sepulcro una austera casa en la que vivió durante años. Gracias a la generosidad de esta mujer se erigiría la basílica de Asís.

El pintor representa el duelo de los fieles ante el cuerpo del difunto; entre ellos sobresale la figura de Jacoba, quien se arrodilla ante él en señal de respeto, devoción y sentimiento.

El lecho se dispone paralelo al plano pictórico y a los pies y en la cabecera grupos de figuras, como en el fondo. En primer plano se sitúa la fiel seguidora de Francisco.

El toque abocetado de los personajes que rodean al santo, reducidos a sombras y luces en los planos más alejados, se torna más minucioso en los primeros planos para hacer más notorio el rostro del Padre Seráfico y el de Jacoba de Settesoli.

Los altos candeleros del primer término no apagan la luz que irradia el rostro esclarecido del buen Francisco.