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33. Francisco evangeliza a los sarracenos."Cuando enviaba a un hermano a misión, solía decirle: Encomienda a Dios tus afanes que Él te sustentará". (S. Francisco en Vida primera de Celano, 29)
[Puede bajarse esta imagen de mayor tamaño] El hábito pobre de Francisco, similar al de los sufíes del Islam, induce a reverencia y respeto a los musulmanes. Francisco no disimula su condición cristiana y les predica la salvación universal de los hombres, por quienes se entregó Cristo. Su palabra no intentaba ser hiriente, sino tocar el corazón. En todo caso, su ejemplo no dejaba indiferente a nadie. La escena principal ha quedado desplazada hacia el fondo del cuadro, pues Benlliure reserva los primeros planos para mostrar al espectador el terreno y la vegetación de esas lejanas tierras. Las figuras, incluida la del propio Hermano Francisco, han sido tratadas de un modo sumario. Son sobresalientes los personajes sentados frente a él por el toque de la pincelada, por los juegos de luces y sombras, por lo efectivo de los volúmenes, por sus vestimentas y tocados y por la insinuación de los rostros. Es notable en la pintura el empleo de la luz, más intensa que en otras obras de la serie precisamente por la particular localización geográfica. Sobre el cielo se alza la imponente mancha dorada del sol que inunda el paisaje del fondo y dulcifica los tonos. Esa claridad del día tiñe también a los musulmanes y se traduce, por ejemplo, en las pinceladas de blanco intenso que aparece sobre la cabeza de uno de ellos. En este trabajo el artista ha puesto de manifiesto su conocimiento de la cultura y de las gentes de esta civilización que él retrató en innumerables ocasiones en sus lienzos orientalistas.
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