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22. Éxtasis de Francisco y Clara durante una frugal comida

"Tú eres, Señor, protector, Tú eres custodio y defensor. Tú eres fortaleza, Tú eres, Señor, refrigerio". (San Francisco, Alabanzas)

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No son las pobres escudillas lo que reclama la atención de los comensales: es la palabra del santo lo que ofrece más alta refección. Una leve luz cenital cae al escenario y nimba los rostros de Clara, silenciosa al centro, y de Francisco a un lado.  Elocuente el gesto de sus manos. Al bendecir la mesa, la emoción les traspasa y sus ánimos sufren los dulces efectos del arrobo místico. Un fraile, confundido, humilla la cabeza.

El pintor ha reducido al mínimo la representación del espacio, pues ha preferido concentrarse en las figuras. El lado en el que se ubican los santos está más iluminada por una luz que parece proceder de ellos mismos y de su arrebato místico. El rostro alegre y entregado de Francisco establece un contrapunto con la serenidad que manifiesta el de Santa Clara. A la izquierda están situados los personajes que participaron de este momento, pero la semipenumbra les otorga un menor protagonismo.

Para realizar este asunto el pintor se inspiró en las Florecillas.