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20. Sueño profético de Francisco"Francisco abrasábase en indecible amor hacia la Madre de Jesús, porque nos había dado por hermano al Señor de la Majestad". (2 Celano, 198)
[Puede bajarse esta imagen de mayor tamaño] Francisco llega exhausto a la iglesuela de San Damián, se detiene un momento a descansar al pie de un árbol que hay en sus inmediaciones y apenas se recuesta en ella queda traspuesto. El arbusto del primer plano le cubre como si de un tejido se tratara. En sueños, oye unas voces que le informan de la caída en manos de los sarracenos de la tierra que pisaron los pies de María y su Hijo. Al punto reconoce en aquellas voces la de María y Jesús. El santo se comprometió a luchar junto a sus hermanos por los Santos Lugares. Ya en las Escrituras, los sueños obran como mediaciones de que se vale Dios para abrir a los hombres esquinas de su misterio. En el cuadro, Jesús y María, levemente esbozados y trasfundidos de luz, muestran su espiritual condición sobrenatural, en el óvalo que forman en torno suyo la maleza, con la curvatura conjunta de Francisco, el tronco del árbol y el ramaje. La recreación de la belleza ideal y la suavidad de los tonos en las personas de Cristo y María evidencian su carácter sobrenatural y señalan la diferencia con el santo y con el mundo tangible que le rodea. Al fondo se distingue la entrada a la capilla.
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