76924

11. Francisco predica en el merado de Asís.

"La ley de Cristo, que se cumple en el amor, nos obliga a procurar la salvación de las almas más que la del cuerpo" (San Francisco en LM, 8,4)

[Puede bajarse esta imagen de mayor tamaño]

Dos planos componen este encuadre de Francisco cantando en la plaza del mercado en plena Plaza Comunal de Asís: el primero pormenorizado presenta al santo cantando a lo divino, él que lo hiciera prodigiosamente a lo profano en su vida anterior de frivolidad y devaneo; un crucifijo en la mano diestra añade clara significación a tan singular interpretación. 

Canta en la misma plaza donde antes cantaba. Pero su canto de ahora, más que alegrar, conmueve, atrae y eleva el pensamiento. "Se conmovieron hasta llorar", dice la Leyenda, al verlo arrobado y reconocer la nueva entonación que da al enamorado el amor de Dios en que se inspira su canto de trovador a lo divino que será ya siempre Francisco.

Rodeado de gente que compra sus alimentos y presta toda su atención a Francisco. Se divide en varios grupos que escuchan atentamente la predicación. La escena principal está representada con un claroscuro más acentuado que modela cuerpos, gestos y expresiones y sitúa el centro de interés en el Pobre de Asís. 

Después la pincelada se hace más suave y define a otras personas que participan de sus explicaciones.

Al fondo la columnata del templo romano de Minerva, representa el pasado remoto. Es uno de los templos clásicos mejor conservados de Italia y fue transformado en iglesia en el siglo XVI (Santa María sopra Minerva). Del edificio sobresale ese pórtico hexástilo de columnas corintias rematadas con un frontón.