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5. Francisco repara la iglesia de San Damián

"Yo trabajaba con mis manos y quiero trabajar, y los hermanos quiero que firmemente que trabajen en trabajo honesto". (San Francisco,  Testamento)

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Francisco no llega a comprender en todo su alcance la advertencia divina recibida en oración, en la ermita de San Damián, que le insta a reparar su iglesia. Toma al pie de la letra tal instancia y se entrega a reconstruir; con sus propias y bien cuidadas manos, la malparada ermita.

El cuadro aúna a la pobreza del arruinado templo, entre escombros, la pobreza humana del momento que le tocó vivir: un mendigo que solicita ayuda sentado al respaldo de la iglesuela. Con la de San Damián, tres iglesias reparó en Asís el hermano Francisco: la de San Pedro y la de la Porciúncula; además de otras en diversos lugares. Sin embargo, la obra que tenía destinada era una de mayor valía: desde su humildad colaboró en la restauración de la Iglesia universal, tal y como Dios le había solicitado.

Tras el vano de la puerta se advierte la presencia de dos figuras; una de ellas acude en auxilio del Pobre de Asís con la intención de aliviar su esfuerzo. Junto a ella surge otro personaje menos caracterizado que quizás represente al responsable de la iglesia. En los primeros planos hay un despliegue de materiales que ponen de manifiesto la precaria situación del edificio