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Día primero

MEDITACIÓN. La protección de San Antonio a los colegiales.

I. San Antonio es venerado como patrón de las juventudes. Si su corazón piadoso se abre con particular cariño a todos los jóvenes, ¿con que ojos de piedad mirará a la juventud que se educa en una Casa franciscana? He aquí por que los Superiores del Colegio, ya desde sus primeros años, pensaron colocar bajo la protección del Santo franciscano a los alumnos.

Y ¿cuál es la misión confiada a San Antonio en este Colegio? Una de las imágenes más repetida en su iconografía lo representa gráficamente. El santo paduano conduce a unos jóvenes y los presenta a María. Antonio, pues, simboliza en su persona la misión educadora y docente del Colegio. Nadie con mejor derecho que el a representar a sus hermanos de hábito que constituyen el cuadro del Colegio. Fue el, en efecto, el primer profesor y maestro de jóvenes estudiantes que tuvo la Orden franciscana. Si Antonio es, pues, símbolo del profesorado, su misión es la de encauzar el espíritu de la juventud que aquí se educa, en la ciencia y en la virtud, a fin de que la Virgen Inmaculada se complazca al contemplar a los colegiales a Ella consagrados.

Cuántas gracias debemos al Señor por este singular favor, y con qué muestras de devoción debiéramos corresponder a los desvelos del Santo! No seamos ingratos, y tributemos a nuestro protector el honor que se merece.

II. El mejor medio de honrar a San Antonio consiste en imitar sus virtudes. Dice San Agustín que alabar a los santos y no imitarles es adularles falazmente. Para que nuestra devoción a San Antonio no sea adulación, debe fundarse, por tanto, en la imitación de sus preclaros ejemplos de santa vida. Y porque intentamos que esta novena sea agradable al cielo, proponemos convertir estos días en otras tantas jornadas de ejercicios prácticos de aquellas virtudes de que el glorioso Taumaturgo da particular ejemplo a la juventud, y que vienen escritas con escritura gráfica en los símbolos que suelen adornar sus devotas imágenes. Robustezcamos en este, primer día del novenario nuestra voluntad de seguir con denuedo las enseñanzas de aquel santo que nos quiere conducir de la mano hacia la cima de nuestros santos ideales, nuestra resolución de caminar por los senderos de la virtud. No hay tarea que mayor atención merezca, que la de subir por las sendas de la ascesis, la de superarse, la de alcanzar las cumbres del más elevado plano de vida en que pueden soñar los hombres, que es el de los valores éticos y sobrenaturales.  Joven que sueñas en hazañas de relieve, no te entretengas tanto en cosas que no van ni vienen, que en muchísimos casos son vanidad, y en otros no más que un montón de basura.  Ama y busca las cosas de eterno valor, lo que no pasa ni caduca. Sólo esto merece ser objeto de tu ambición.

Visión de san Antonio de PaduaEJEMPLO

En la vida de San Antonio llama poderosamente la atención el cariño que el Santo profeso a los niños y a los jóvenes Cuando ejercía su apostólico ministerio por las provincias de Francia e Italia, es fama que siempre iba precedido de multitud de inocentes niños, que, con ramos de olivo en las manos, entonaban alegres y religiosos cánticos. Consta también que, apenas la bendita alma de Antonio se separó de su cuerpo, numerosos grupos de niños paduanos, movidos de celestial impulso, recorrieron las calles y plazas de la ciudad, gritando: "¡Murió el santo! ¡Ha muerto San Antonio!"

Con este cariño de Antonio hacia la edad bulliciosa de la niñez y juventud van a la par los milagros que obro en su favor.  Baste aducir que el primer signa taumatúrgico de su vida pública fue a favor de un joven. Predicaba a la sazón el Santo en el templo de San Eusebio de Vercelli, y vio atravesar la iglesia una comitiva fúnebre, que llevaba a enterrar a un joven; y tanta compasión inspiro aquella triste escena a nuestro santo orador, que elevó una fervorosa plegaria al Cielo por el pobre difunto, terminada la cual rogó a los acompañantes del cadáver, que detuvieran la marcha.  Luego bajo del púlpito, y dirigiéndose al muerto, le llamo por su nombre, mandándole que se levantase.   Al sonido de su voz, se irguió el cadáver vuelto a la vida, y rompiendo las vendas que sujetaban sus miembros, se echó en brazos de sus parientes lleno de vida y salud, colmándolos de alegría.

Si tal compasión inspiró a Antonio la muerte temporal de aquel joven, ¿cuánto más hará por los jóvenes que ve en peligro de la muerte eterna?

ORACIÓN

Oh Dios!, que enriqueciste el corazón de tu siervo Antonio con una ternísima compasión hacia todos los desgraciados, despierta en nuestras almas una gran confianza en la protección de tu gran Taumaturgo, y confirma nuestra decisión de ser fieles discípulos de quien nos has dado por maestro y guía, a fin de que, conducidos de su mano, podamos ser objeto de las complacencias de nuestra Madre Inmaculada y dignos de entrar un día en tu reino. Amén.

Tres Padrenuestros para impetrar del Señor, por intercesión de San Antonio, la gracia. particular que se intenta alcanzar en esta novena.

Oración final, responsorio...