Navidad en Greccio
Un día me encontré con hombre noble que se llamaba Juan y me preguntó qué debía hacer para seguir el camino del Señor. Le dije que debía prepar y prepararse para la Navidad.
Entonces el noble fue y construyó un establo, hizo llevar allí paja y mandó que pusieran en el establo un buey y un asno.
La noche de Navidad de 1223 muchos pastores y labradores, artesanos y gente pobre de Greccio se acercaron a ver la gruta que Juan había preparado para mí. Algunos trajeron regalos para ofrecérselos al Niño y compartirlos con los más pobres.

Todos traían regalos
Les anuncié que íbamos a celebrar un rito nuevo, más intenso y participativo. Colocamos una figura del Niño Jesús en el pesebre. Invité a un fraile que era sacerdote que celebrara la misa sobre un altar improvisado allí en la cueva. Rodeado de mis hermanos yo canté el evangelio. Lo canté delante del pesebre con lágrimas de alegría.
Después del canto del Evangelio les dije: Hermanos, esta es la fiesta de las fiestas. Hoy Dios se hace un niño pequeño y se alimenta con la leche de una mujer.

Leí el Evangelio que cuenta el nacimiento de Jesús
Todos se conmovieron y yo el primero. Tenía en las manos la figura del Niño Jesús y ví que comenzaba a lloriquear como hacen los niños. Comencé a acunarlo para que se durmiera.
El prodigio se conoció en todas partes. Y mis frailes comenzaron a celebrar la Navidad preparando un Belén como yo lo había hecho en Greccio.
La vida prosiguió serenamente en todos los conventos donde habitábamos, al igual que en las ciudades donde predicaba la paz entre las familias y grupos que se habían peleado.
Un día de diciembre un fraile que tenía mucho amor de Dios me preguntó que si Navidad caía en viernes los hermanos tenían que abstenerse de comer carne, como dice la Regla que los frailes deben abstenerse todos los viernes del año.
Con toda la dulzura de que fui capaz le dije: "Hermano, pecas si llamas 'viernes' al día en que el Niño ha nacido para nosotros". Esta es una fiesta grande y os recomiendo que comáis bien. Es más, debéis dar pienso en abundancia a todos los animales que tenéis.

La gente da de comer a los pájaros el día de Navida
Siguiendo mi enseñanza, no sólo los frailes, sino también la gente de los pueblos, alimentaban de una manera especial a sus animales el día de Navidad. Y las muchachas esparcían trigo y otros granos para que no faltara alimento a las alondras, a los gorriones y a las tórtolas.
