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En Valencia se tuvo, del 5 al 8 de julio de 2006, un Congreso Teológico-Pastoral del V Encuentro Mundial de las Familias. En él hablaron diversas autoridades de la Iglesia. Hemos entresacado algunas de las frases que se pronunciaron.

  • El Cardenal Re, prefecto para la Congregació de los Obispos:

Aseguró que no son los bienes materiales, sino la fe la mayor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos. Unos padres pueden dejar pocas cosas, pero si les trasmiten la fe a los hijos, les estarán dando el bien más precioso que existe.

Lo que se siembra en el corazón de un niño dará frutos en un futuro y son muchos los padres que profundizan en la fre gracias a sus hijos, en los que ven los valores del Evangelio.

Los padres tienen una misión ineludible: ser los primeros catequistas. No pueden delegar en otros su responsabilidad en la trasmisión de la fe y los valores, porque la familia es el ambiente más propicio para trasmitirla.

Dejar de lado esta misión puede deberse a un "egoísmo afectivo", por inagotables jornadas laborales o por seguir modas dominantes, entre otras causas. Enseñar a los hijos a rezar en enseñar la fuerza más grande para sus vidas.

  • El Cardenal Antonio Cañizares, Arzobispo de Toledo y Primado de España:

Afirmó que el Papa venía a animar a las familias del mundo para que estén menos acobardadas de lo que están. Viene a decirnos que no tengamos temos, que vivamos con toda libertad la verdad de la familia, asentada sobre el amor auténtico. La próxima visita papal espera que favorezca "cambios legislativos" en materia de familia en España. Sin embargo el objetivo principal del viaje papal es "confirmar" a los peregrinos en "el valor, la verdad y la belleza de la familia, y decirles que no están solos".

En su ponencia del día 6 de julio animó a las familias a recuperar la confianza en sí mismas como institución educadora a pesar de los muchos prejuicios que se difunden sobre su capacidad y de quienes quieren confiar su misión a "otras instituciones".

Recordó que "la familia cristiana tiene suficientes recursos para salir hasta mejorada de la crisis que atraviesa" y "tiene recursos para darle al hombre lo que no puede dar ninguna institución simplemente humana". En una sociedad "disgregada y fragmentada", la familia es "la primera y fundamental escuela de humanización, como comunidad de amor".

Para el Arzobispo, la familia es "uno de los pocos reductos que quedan donde puede crecer la humanidad del hombre" y ha precisado que "la familia cristiana debería tener clara conciencia de ellos y no andar acobardada ni dimitir de su misión".

  • José Gabaldón, Presidente del Foro Español para la Familia:

Invitó a las familias a movilizarse para proteger la institución familiar de ataques como el "divorcio express" o la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio.

Advirtió que "a una larga y efectiva relativización del matrimonio a través de modificaciones legales que le han privado de caracteres sustanciales", se sigue actualmente una "etapa de actuación sobre las normas del matrimonio, la cultura, la educación y la familia". En ese sentido, lamentó que los medios de comunicación sólo reflejen "las patologías familiares".

Exhortó a "luchas para cambiar la conciencia colectiva de familia" y explicó que el Foro Español de la Familia es una institución que quiere ser un vehículo eficaz para la formación y expresión de la oponión sobre la familia y su defensa.

  • Mons Ricardo Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española:

Afirmó que "la familia es un ámbito insustituible para la evangelización" y que "la transmisión de la fe es la primera tarea y el primordial problema de la Iglesia en España".

"La familia y la Iglesia son inseparables para la tarea dundamental de formar personas y trasmitir la fe". "Si la familia se desarbola, quedan sus miembros a la intemperie, pierde la sociedad un pilar básico de estabilidad y la Iglesia padece un profundo desarraigo".

En la misión evangelizadora "no sobra ningún cristiano". Cada uno está llamado a ser testimonio "en su vida concreta".

Denunció los intentos de quienes buscan desacreditar a la Iglesia apelando a textos apócrifos, como el evangelio de Judas, para "afirmar que su descubrimiento obligaría a revisar todo lo que sabemos de Jesús" y que "el cristianismo transmitido por la Iglesia ha ocultado cosas importantes".

"No son las noticias históricas sobre Jesús están contenidas en los Evangelios, de modo que si prescindiéramos de ellos apenas sabríamos nada sobre Él, sino que además Jesús y la Iglesia están unidos por una relación más honda, pues sólo a la Iglesia confió Jesús su Evangelio".

Francisco acaricia un corderillo
[Imagen de mayor tamaņo]

  • El Arzobispo de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín:

Denunció que la familia "es atacada con odio por toda una corte de becerros del poder, del dinero y del placer que no toleran que sea un dique de contención" ante quienes van "contra la ley natural".

En España "se han agudizado los ataques" para "destruir la familia". "En los 80's ya se intentó borrar su contenido específico". Esta nueva estrategia pasa por "modificar y debilitar la comunión de hombre y mujer, disolviendo su complementariedad y asegurando que en cualquier momento se puede disolver" el matrimonio.

Se busca obviar "la transmisión de la vida y facilitar la contracepción", haciendo de los padres "complices en el delito del aborto".

Afirmó que "si hace falta bajar a las plazas en defensa del matrimonio y de la familia, tendremos que bajar".

  • Luis Fernando Figar, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana (Sodalitium christianae vitae):

Advirtió de una serie de problemas que afectan a la familia en el mundo de hoy y mencionó que desde "hace ya bastante tiempo la familia viene sufriendo una crisis de grave incidencia negativa" y que "una asedio sistemático busca disociar el amor conyugal y familiar de la vida de los esposos y de la familia".

Ofrece una pedagogía para cooperar con los matrimonios y para que estos cooperren entre sí en su camino a la santidad como integrandes de la Iglesia. Este camino se expresa no solamente en reflexiones y planteamientos teóricos, sino también en lo que se podría llamar un programa práctico para quien es llamado a vivir la vida matrimonial.

Este programa práctico tiene cinco puntos.

El primero de ellos es la aceptación de la vocación matrimonial como una vocación a la santidad y precisó que el esposo y la esposa "no se diluyen sino que van al encuentro el uno del otro como personas, y por lo tanto el primer paso lógico y fundamental es vivir el dinamismo cristiano en uno mismo", y resaltó la importancia de trabajar "para integrar al Señor Jesús en tu propia vida".

El segundo punto de este programa consiste en el "hermoso y apasionante horizonte de integración como pareja. Es un esfuerzo conjunto, obviamente fundado en la búsqueda y respuesta al Señor Jesús de cada uno de los cónyuges". "La perseverancia y fidelidad en el matrimonio a pesar de ventiscas y problemas es una manifestación de haber tomado en serio el camino del matrimonio sacramental como camino a la plenitud de la existencia y a la santidad".

El tercer paso es el amor formativo a los hijos, "la construcción en el respeto a la dignidad de cada cual de esa familia que han recibido como don y como tarea. Cuando hay hijos, la pareja tiene que entender que ellos son plasmación de su amor, y que Dios les ha dado la responsabilidad de amarlos y educarlos como personas humanas libres, invitadas al encuentro pleno en la comunión de Dios".

El cuarto elemento de este programa es el trabajo . "El matrimonio cristiano es una consagración a la fidelidad. Desde ese marco se desarrolla la acción personalizadora que va forjando el ámbito humano mediante el trabajo. Al ingresar a esta dimensión fundamental de la existencia del ser humano, cada integrante del matrimonio debe hacerlo con el compromiso de que las aptitudes o realizaciones profesionales, el trabajo necesario para el sustento del hogar, no se conviertan jamás en obstáculo para los tres primeros pasos de estos cinco".

Al precisar el quinto punto dijo que "los cristianos casados deben volcarse al apostolado hacia los demás, no como rutina, sino con el mismo entusiasmo que deben tener en conocerse y amarse unos a otros. Desde el corazón de la familia se debe desplegar la vida cristiana en anuncio del Señor Jesús y en compartir su caridad con los más necesitados, así como en la evangelización de la cultura y la transformación del mundo".

"La iniciativa de la vocación al matrimonio es de Dios quien da la gracia. Con ella se debe colaborar y poner los medios, siguiendo un proceso que ayude a sobrellevar los desafíos y a alimentarse del amor, el entusiasmo, el cariño. Las familias son la primera línea de la Iglesia. Su tarea es enorme y apasionante. Son esas 'iglesias domésticas', cuya mera mención sobrecoge por su grandeza y su misión. Por eso es bueno que los matrimonios, para ser lo que deben ser, miren siempre a la Familia de Nazaret", finalizó.