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De una entrevista con Eduard Estivill, pediatra, y con Montse Doménech, pedagoga.
ABC, domingo 5/6/05, páginas 60-61.

Estos profesionales son un matrimonio que están publicando unos libros que ayudan a los padres en las actuales circunstancias. Porque los padres actuales "saben que no saben y eso les agobia mucho más que a sus antecesores, porque en eso de educar a los hijos a ellos no les ayuda el sistema, ni la tradición, ni el amparo de la autoridad indiscutible. La verdad es que no les ayuda casi nadie.

"Padre y madre, en las parejas actuales, trabajan demasiado, corren demasiado y quieren demasiadas cosas para unos niños que crecen en un ambiente bombardeado por todo tipo de estímulos, de teorías, de fantasías de perfección, de aspiraciones políticamente correctas".

El doctor Estivill llega a decir en un momento de la entrevista, hablando de la dificultad de educar unos hábitos alimenticios dice: "Hay niños que tienen en su cuarto hasta un microondas". Pues eso, vamos a hablar del niño-microondas. Del niño que lo tiene todo, que no quiere depender de ti para nada.

Normas

Hablando de las normas que tiene que tener toda familia (horas de jugar, de levantarse, de acostarse, qué comer y a qué horas) dice que "una señora me dijo que había tenido cuatro hijos y mal hubiera podido sobrevivir sin organizarse, si no hubiera instaurado unas normas, los famosos hábitos..."

Y pienso si hay que esperar a tener cuatro hijos para imponer unas normas. Los niños quieren saber lo que tú les permites y lo que no. Y que tus normas no cambian de un día para otro.

Dormir

Dice el entrevistador: "Todo conspira contra el sueño: desde las jornadas inacabables a la televisión tardía, sin olvidar el ruido de las calles. pero no dormir no se percibe tan peligroso como el tabaco, por ejemplo..."

Y el Sr. Estivill responde que "dormir es verdaderamente necesario; es fundamental para el desarrollo de los niños. El niño que duerme mal puede tener problemas de carácter o de aprendizaje".

Pienso en lo inflexibles que deben mostrarse los padres a la hora de enviar los niños a dormir si el día siguiente tienen que rendir en la escuela. Y no es buen método que los niños tengan en su habitación TV o video juegos.

Alimentación

"Los malos hábitos de comida están creando obesos. Entre un 15 y un 20 por ciento de los niños españoles lo son. Y luego vienen los problemas de la bulimia y la anorexia... No es lo importante el que tomen tales o cuales galletas en un momento dado, sino que "solo" coman eso..."

"Antes los hijos llegaban a casa y preguntaban: ¿Que hay de cenar?. Ahora la madre es la que pregunta a los hijos: ¿Qué quieres cenar?. Así es más difícil introducir menús variados y racionales. Así es más difícil crear buenos hábitos de alimentación

Y luego, en el colegio tampoco se le puede obligar a comer nada. No me gustan legumbres, verduras, sopas, pastas, pescado, frutas. Me conformo con arroz, pitza, helado, yogur, dulces... un desastre.

Violencia escolar e indiscipliana

Hoy se habla mucho de violencia escolar e indisciplina. La única solución es imponer pronto las pautas. Si les enseñas en el primer año esos hábitos, los tienen para toda la vida. Niños y adolescentes necesitan normas y límites claros y concretos. Necesitan ver ante ellos un camino marcado por los padres.

Sobre todo que los padres no se van a volver atrás en ningún momento. Tiene que ser un camino lo suficientemente amplio como para que se muevan y se revuelvan a veces, pero muy claro. Si el camino es demasiado estrecho intentarán romperlo con más dureza.

Como en tantas cosas se suele pasar de unos extremos a otros. Ahora se está recuperando el sentido de la disciplina. Han centros escolares que la ofrecen como una señal de distinción.

Pues otra vez lo mismo. Difícil es poner normas. Difícil mantenerlas. Difícil hacer ver que no se quiere menos al hijo si todos en la casa obedecen a unas normas que les facilita la convivencia.

El orden

El orden también se aprende. Es cierto que los niños tienen montones de juguetes y a veces están desbordados. Y lo mismo se dice de libros de lecturas, de ropas... El problema está en la actitud de los padres. Si tratan este problema con tranquilidad, los niños tomarán nota. El niño siempre capta lo que el adulto le transmite.

Y pronto aprende a organizar sus juguetes, sus ropas, su habitación, su mochila según las clases del día siguiente. Es fácil que la mamá lo arregle todo mejor y en menos tiempo, pero privaría al niño de un aprendizaje fundamental.

Las separaciones

El periodista que hace la entrevista pregunta a los entrevistados si acaso una separación matrimonial de los padres podría crear una distorsión de pautas o en el establecimiento de una disciplina.

Y contestan: No tiene por qué. Los padres y sus posibles nuevas parejas deberían tener claro unos principios y mantenerlos. Tal vez no muchas pautas, pero que los niños las vieran siempre. Los niños subre mucho por una separación "durante" el momento en que se produce, pero luego su capacidad de adaptación es extraordinaria. Mucho más grande que entre los adultos.

Creo que hay que distinguir la opinión de un pediatra y una pedagoga y... lo políticamente correcto en este momento. Hay cosa de las que no se puede opinar. Entiendo que es un hecho al que hay que hacer frente, especialmente desde el colegio, que tiene que tener una palabra de ánimo especialmente para los niños.

Me gustaría creer que ese sufrimiento fuera sólo "durante" la rotura y que luego se cicatriza la herida y todo sigue igual. Lo cierto es que distingue perfectamente que el niño tiene dos casas, dos pautas de conducta, dos modos diversos de ver su vida, su porvenir... e intenta hacer caso al que le es menos gravoso en este momento. Ya no hay una visión de futuro. El niño sigue al que le pone las cosas más fáciles, le da más cosas, le exige menos.

Me gustaría creer que no es una dificultad para toda la vida. Pero eso no se puede decir.

Francisco ofrece un corderillo a las clarisas
[Imagen de mayor tamaņo]